/ sábado 20 de julio de 2019

¿Veremos en el futuro a Peña Nieto vinculado a proceso?

Mientras todos los días se acumulan señalamientos y acusaciones en contra de Enrique Peña Nieto, el expresidente sigue entre frivolidades y la hoguera de las vanidades del jet set internacional. No parece preocuparse por nada, seguramente piensa que en este país, después del 2 de julio de 2018 todo cambió, para que todo siga igual. El abogado de los intocables Juan Collado, mientras son peras o son manzanas, tiene prisión preventiva como medida cautelar. No es lo mismo un abogado privado de su libertad, que litigando desde un lujoso despacho. Los intocables en México también tienen su talón de Aquiles: Ya sin poder, son simples mortales.

Adolfo Ruiz Cortines, un burócrata veracruzano que fue presidente de la república, era conocido por ser un gran jugador de dominó. Por eso le decían “La mula de seises”; su secreto, no decir lo que pensaba, ni hacer lo que decía. Y así engañó a políticos y a secretarios de estado de su gabinete. En cambio, el presidente Andrés Manuel López Obrador es aficionado al beisbol, considerado por algunos como el rey de los deportes. No sabemos si el presidente como manager de un equipo de beisbol mande jugadas y señales para ganar la serie mundial de beisbol.

Lo cierto es que dijo unas cosas durante su campaña, y otras, las que hace como presidente constitucional. En varias ocasiones se le preguntó si metería a la cárcel a los corruptos del sexenio pasado, comentaba que podría ser. Ya como presidente electo declaraba amor y paz, y decía que no iba a perder el tiempo castigando a los corruptos porque este país tenía que seguir adelante.

AMLO ha cumplido su palabra: Él no va a meter a la cárcel a los corruptos, pero sí las autoridades competentes. Y se refiere de manera especial a la Fiscalía General de la República y a Santiago Nieto, el Eliot Ness del gabinete. AMLO afirma en sus mañaneras que no tiene conocimiento de los problemas legales del grupo de los intocables. ¿Usted le cree al presidente? Nosotros tampoco.

En pocas palabras, López Obrador dice una cosa y hace otra. La estrategia es, juzgar al intocable mayor Enrique Peña Nieto y a su círculo más cercano. El hilo conductor viene desde Pemex, la empresa del Estado que se acabaron priistas y panistas. El primer reto de los poderes fácticos fue el “huachicoleo” que les dejaban ganancias por 80 mil millones de pesos anuales en complicidad con el crimen organizado, delito que ha bajado un 90%. ¿Quién operaba desde Pemex el robo de combustibles? Generales y oficiales del Estado Mayor Presidencial que estuvieron al servicio del expresidente Peña Nieto.

Uno de los generales con orden de aprehensión, Eduardo León Trauwtz y el general de brigada Sócrates Herrera Pegueros, su segundo de abordo, acaba de ser detenido en Acapulco, Guerrero y seguramente en unos días será vinculado a proceso. Es muy saludable que altos oficiales del Ejército sean juzgados por tribunales civiles y no por tribunales militares.

Quienes siguen pensando que hay un pacto entre Peña Nieto y el presidente de la república están totalmente equivocados. Los últimos acontecimientos demuestran que se le está cerrando el círculo a los intocables de este país. Si fueran juzgados, en el futuro los políticos mexicanos lo pensarían dos veces antes de cometer actos de corrupción, que es el origen de sus fortunas.

Mientras todos los días se acumulan señalamientos y acusaciones en contra de Enrique Peña Nieto, el expresidente sigue entre frivolidades y la hoguera de las vanidades del jet set internacional. No parece preocuparse por nada, seguramente piensa que en este país, después del 2 de julio de 2018 todo cambió, para que todo siga igual. El abogado de los intocables Juan Collado, mientras son peras o son manzanas, tiene prisión preventiva como medida cautelar. No es lo mismo un abogado privado de su libertad, que litigando desde un lujoso despacho. Los intocables en México también tienen su talón de Aquiles: Ya sin poder, son simples mortales.

Adolfo Ruiz Cortines, un burócrata veracruzano que fue presidente de la república, era conocido por ser un gran jugador de dominó. Por eso le decían “La mula de seises”; su secreto, no decir lo que pensaba, ni hacer lo que decía. Y así engañó a políticos y a secretarios de estado de su gabinete. En cambio, el presidente Andrés Manuel López Obrador es aficionado al beisbol, considerado por algunos como el rey de los deportes. No sabemos si el presidente como manager de un equipo de beisbol mande jugadas y señales para ganar la serie mundial de beisbol.

Lo cierto es que dijo unas cosas durante su campaña, y otras, las que hace como presidente constitucional. En varias ocasiones se le preguntó si metería a la cárcel a los corruptos del sexenio pasado, comentaba que podría ser. Ya como presidente electo declaraba amor y paz, y decía que no iba a perder el tiempo castigando a los corruptos porque este país tenía que seguir adelante.

AMLO ha cumplido su palabra: Él no va a meter a la cárcel a los corruptos, pero sí las autoridades competentes. Y se refiere de manera especial a la Fiscalía General de la República y a Santiago Nieto, el Eliot Ness del gabinete. AMLO afirma en sus mañaneras que no tiene conocimiento de los problemas legales del grupo de los intocables. ¿Usted le cree al presidente? Nosotros tampoco.

En pocas palabras, López Obrador dice una cosa y hace otra. La estrategia es, juzgar al intocable mayor Enrique Peña Nieto y a su círculo más cercano. El hilo conductor viene desde Pemex, la empresa del Estado que se acabaron priistas y panistas. El primer reto de los poderes fácticos fue el “huachicoleo” que les dejaban ganancias por 80 mil millones de pesos anuales en complicidad con el crimen organizado, delito que ha bajado un 90%. ¿Quién operaba desde Pemex el robo de combustibles? Generales y oficiales del Estado Mayor Presidencial que estuvieron al servicio del expresidente Peña Nieto.

Uno de los generales con orden de aprehensión, Eduardo León Trauwtz y el general de brigada Sócrates Herrera Pegueros, su segundo de abordo, acaba de ser detenido en Acapulco, Guerrero y seguramente en unos días será vinculado a proceso. Es muy saludable que altos oficiales del Ejército sean juzgados por tribunales civiles y no por tribunales militares.

Quienes siguen pensando que hay un pacto entre Peña Nieto y el presidente de la república están totalmente equivocados. Los últimos acontecimientos demuestran que se le está cerrando el círculo a los intocables de este país. Si fueran juzgados, en el futuro los políticos mexicanos lo pensarían dos veces antes de cometer actos de corrupción, que es el origen de sus fortunas.

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