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Comentarios constitucionales

  • Miguel Ángel Rodríguez Vázquez

Al cuidado de nuestra imagen

La violación del derecho comentado da lugar a que se repare el daño material que se produzca con una indemnización.

 

Si solamente se leyera el título de este escrito sin ubicarlo dentro de alguna sección de este prestigiado medio de comunicación, pareciera que se tratase de algún anuncio comercial en el que se promociona algún producto o tratamiento para el cuidado de nuestra imagen personal; sin embargo, al estar dentro de la sección “Comentarios constitucionales”, nos da la pauta para comprender que se aborda un tema de tipo jurídico: el derecho a la propia imagen.

Se trata de un derecho, dice la Suprema Corte de Justicia de la Nación, personalísimo, que deriva de la dignidad humana mediante el cual podemos decidir, en forma libre, cómo mostrarnos a los demás, fuera de la injerencia de personas extrañas. Agrega, que para algunas personas “es un bien que puede llegar a tener un valor económico en el mercado”, por lo que debe concebirse como un derecho inmaterial susceptible de explotación comercial.

Las fotografías son medios a través de las cuales nos mostramos a los demás, las que para la Corte Interamericana de Derechos Humanos están incluidas dentro del ámbito de protección de la vida privada y por ser una forma de expresión están protegidas por el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que se refiere, precisamente, a la libertad expresión, además de la de pensamiento.

Conviene recordar que, en México, la Ley Federal del Derecho de Autor, en el artículo 87, párrafo primero, primera parte, establece: “El retrato de una persona sólo puede ser usado o publicado con su consentimiento expreso, o bien, con el de sus representantes o los titulares de los derechos correspondientes…”

De tal manera que es un derecho protegido y que su utilización sin el consentimiento respectivo, en el comercio, con fines de lucro directo o indirecto, produce una infracción que trae aparejada una sanción que será impuesta por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. También conviene recordar que la Ley antes citada prevé que la violación del derecho comentado da lugar a que se repare el daño material que se produzca con una indemnización.

En diciembre de 2017, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió un Amparo Directo en el que conoció de un caso, que tuvo su origen en un juicio ordinario civil, en el que una conductora de un programa matutino de televisión interpuso una demanda debido a que, sin su consentimiento, aparecieron fotografías suyas “con contenidos de alto carácter sexual”, en dos revistas, lo cual, a su juicio, dañó su imagen, su reputación y honor, por tanto, reclamó la reparación del daño material.

El Máximo Tribunal, con fundamento en los artículos mencionados, reafirmó que se debe obtener el consentimiento de la persona para que se publiquen sus fotografías, aunque reconoce que se justifica la difusión de una imagen de una persona sin su consentimiento cuando se trata de interés público, pero no por curiosidad o interés morboso.

También explicó la Suprema Corte, que en el periodismo de espectáculos debe considerase que existe interés público directo cuando las personas privadas con proyección pública realizan actividades en espacios públicos, en espacios privados de acceso público o en eventos privados de interés general, y no existe expectativa justificada de privacidad, pero no se actualiza si el contenido de la imagen de la persona pertenece exclusivamente a su vida privada. Esto es, debe existir alguna conexión o relación entre el contenido de la imagen y algún aspecto de su actividad profesional, que en el caso se trata del entretenimiento.

Se resolvió, finalmente, conceder el amparo para que el Tribunal Unitario que conoció del recurso de apelación, dejara insubsistente la sentencia reclamada y dictara una nueva, en la que tomara en cuenta que la vulneración al derecho a la propia imagen da lugar a la reparación mediante una indemnización por “daño material”, pero no por “daño moral”.

En tal virtud, nos queda como enseñanza, con independencia del asunto concreto que se comenta, que debemos tener presente que el derecho a la propia imagen encuentra protección en la norma jurídica, por lo que se debe ser muy cuidadoso con el uso o la publicación de fotografías.