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Él es el Águila Negra…es Guadalupe Victoria

  • Emiliano Hernández Camargo

 

Una visión completa del caudillo, su vida militar y su larga y meritoria carrera encaminada al servicio de la causa pública y también con algunos aspectos de su vida privada.

A 25 años de distancia, en el marco de las conmemoraciones del 175 Aniversario del fallecimiento del primer Presidente de México (uno de los duranguenses que ha ocupado la presidencia de la República) se va a presentar en el Museo Francisco Villa, la tercera edición del libro Guadalupe Victoria.

“El Águila Negra”, de su más fiel biografista, Armando Victoria Santamaría. Lo he acompañado en la presentación de la obra en las dos ocasiones anteriores. En 2003 cuando presidia el Ayuntamiento el Lic. José R. Aispuro Torres y en 2011, en que fue publicado por la LXV Legislatura del Congreso Local, por promoción del Colegio de Ingenieros Industriales de Durango (CIID) y el Instituto de Cultura del Estado de Durango (ICED). Esta vez somos presentadores el cineasta Alfonso Serrano Maturino y yo.

Considerando esos antecedentes voy a referirme con respeto y devoción patriótica a Guadalupe Victoria con la convicción que en lo mejor de México hay mucho de lo mejor de Durango. Pero también voy a subrayar el esfuerzo continuo y persistente del investigador e historiador Armando Victoria Santamaría, que durante toda una vida ha sido un apasionado promotor del conocimiento, reconocimiento y revaloración de la figura histórica del duranguense que es orgullo de lo nuestro.

Fechas históricas referenciales han sido el 29 de septiembre de 1786, año en que nació y el 1 y 10 de octubre de 1824 en que fue electo y tomó posesión como presidente de la República, así como el 5 de ese mes y año en que se firmó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. También el 21 de marzo ha sido importante en el Calendario Cívico de México porque ese día, en 1806, nació en Guelatao, Oaxaca, el presidente Benito Juárez, Benemérito de las Américas y en Durango, también es conmemoración histórica, porque coincidentemente en esa fecha falleció en Perote, Veracruz, el general Guadalupe Victoria, originario de Tamazula, Durango.

Para rendir un merecido homenaje a nuestro héroe patrio, un duranguense de la generación de la independencia, con larga e intensa trayectoria militar y política que se convirtió en el primer presidente de la República, en el marco del 150 Aniversario de su muerte, el Gobierno del Estado, entonces a cargo del Lic. Maximiliano Silerio Esparza, declaró 1993 Año de Guadalupe Victoria. “Forjador de la República”, dado que fue el fundador de las instituciones republicanas estructurales, aún vigentes en el Siglo XXI. En ese sexenio fuimos parte del gabinete estatal el licenciado José Aispuro Torres y el que escribe.

Oportuno es aclarar que, durante las jornadas académicas de 1993 organizadas por la SECyD, entonces a mi cargo, intervinieron historiadores e investigadores de reconocimiento nacional, conocedores de la biografía de Victoria, entonces se le agregó, además del título de primer presidente de México, el de “Forjador de la República”, en paralelismo con Juárez a quien la historia califica como el “Restaurador de la República”. Son vías paralelas las de Victoria y Juárez desde su origen serrano.

En la organización del simposium “Guadalupe Victoria. Forjador de la República” al que me he referido, participaron, Gonzalo Salas Rodríguez (QEPD), Jorge Herrera Delgado (QEPD), Javier Guerrero Romero y Armando Victoria Santamaría, el descendiente y “biógrafo más apasionado” del duranguense que trasciende en la historia nacional como el primer presidente de México. Desde entonces me sumé a la causa de mi amigo Armando Victoria.

Piedra angular de la tercera edición del “Águila Negra” y del “Archivo Guadalupe Victoria” que en sus tres tomos –1898 documentos– fue la obra presenta en 2011, desde entonces llevan mi acompañamiento y análisis histórico del personaje y su contexto, del periodista Leopoldo Mendívil Echevarría y del cronista de Tlapacoyan, Veracruz, Alfonso Diez García, así como del estudioso Ricardo García Villalobos Gálvez. De este último es el texto que explica el título del libro.

En ocho capítulos documenta la vida, obra y trayectoria de Guadalupe Victoria, desde su nacimiento en San Ignacio de Tamazula, el 29 de septiembre de 1786 hasta su fallecimiento el 21 de marzo de 1843 en Perote, Veracruz. Una visión completa del caudillo, su vida militar y su larga y meritoria carrera encaminada al servicio de la causa pública y también con algunos aspectos de su vida privada.

Llama la atención, a la par que su “heroísmo casi legendario” su vida privada. Nació como José Ramón Adaucto Fernández Feliz (luego cambio la z por x). Después de la toma de Oaxaca en 1812, adopta el nombre de Guadalupe Victoria (por el triunfo a lado de Morelos y por la Virgen de Guadalupe), y más tarde, como nos ilustra Ricardo García Villalobos Gálvez con el siguiente texto “Guadalupe Victoria, nombre adoptado por él mismo en el ínter, entre el Miguel Fernández que se pierde y muere, y el Guadalupe Victoria, enigmático, parco que surge de la selva misma de Veracruz. El mismo, al que se refiere un anonadado espectador, cuando asombrado pregunta por el santo de aquel hombre de buena figura, pero mal vestido, pero eso si, con buenas armas, que logra arengar un ejército, y que por respuesta recibe “él es el Águila Negra… es Guadalupe Victoria”.

El hecho es que en otro párrafo del libro se plasma la explicación documentada relacionada con las logias masónicas. Fue promotor de la fundación de la Logia Yorquina, “El Águila Negra” (La Gran Legión del “Águila Negra”) a la que perteneció.