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En cartera

  • Víctor Samuel Palencia Alonso

 

Hechos en el 2017 y qué esperamos en el 2018

 

¿Cómo le fue en el 2017? Nos ganaron la partida sin retorno familiares, amigos, compañeros de trabajo? Se incrementaron los ingresos familiares, porque alguno de los hijos terminó de estudiar y ya genera recursos? O se incrementaron los que no trabajan por la ausencia de oportunidades para los egresados y para todos los que requieren un empleo? Terminó – ¡Por fin!- el 2017 y se inicia un año que promete ser peor, a menos que la decisión popular lo convierta en punto de arranque para construir un México diferente.

Veamos algunos hechos que sucedieron en el año que se va, sin duda los más representativos fueron los exgobernadores corruptos, Odebrecht y Lozoya, los gasolinazos y los sismos. Y para el año que viene, dos sucesos marcarán la historia: El Tratado de Libre Comercio y la sucesión presidencial.

El 1 de diciembre de 2012, cuando empezó el pésimo sexenio de Peña Nieto, sólo había que pagar 12.96 por cada dólar. Se llegó a cotizar en casi 20 pesos. De ese enorme tamaño son sus consecuencias económicas y sociales, más de un 20 por ciento se incrementó nuestra deuda externa y el costo de los insumos que importamos. Veamos más números, los primeros referentes al año 2012 y los segundos al 2017: gasolina Magna 9.82 y va en 16.72, hasta hoy, con la cuesta de enero y el precio al libre mercado, Usted estimado lector, considera que bajará o subirá su precio?, la promesa fue con las reformas estructurales de que bajaría el precio de la gasolina y que sería el fin de los gasolinazos.

Sigamos con el precio de la gasolina Premium de 10.36 a 18.43; el Diesel de 11.17 a 17.59; Gas LP (de 30 kg, el más común de los cilindros domésticos) de $366.00 a $590.00; el acabose con el incremento de la deuda pública, a más de lo doble, de $4.0 billones de pesos a $9.6 billones de pesos. Analice ahora los importes de incrementos al Salario Mínimo de 2012 a 2017.

Una verdadera burla de estos “políticos” neoliberales al servicio del imperio estadounidense y de los organismos internacionales financieros como el banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Urge un líder nacionalista, que vele por los intereses de México, sus recursos naturales (no como hoy, vendiéndolos al mejor postor extranjero, por empleos suficientes  bien pagados (no con una legislación que desaparece las prestaciones sociales, favorece la explotación de los trabajadores por los hombres de cuello blanco con contrataciones por hora y sin derecho a basificar el puesto, con libertad para el despido sin ninguna responsabilidad), con una educación de calidad que los programas de estudio contemplen las materias de Historia de México (la verdadera), Tradiciones y Costumbres, Civismo, Derechos Humanos y no modelos extranjerizantes.

Con viviendas suficientes y dignas, no gallineros con sala comedor, un baño, dos recámaras donde no cabe una recámara, y está asignada para la familia de la clase trabajadora que es por lo general, más numerosa que la de la clase media; por una infraestructura en salud, suficiente y de calidad, no como ahora, sin medicinas ni camas suficientes, ni médicos, ni enfermeras; por un campo con suficientes pozos de agua, para lograr dos cultivos por año, con tecnología y precios de garantía, y comercialización garantizada; y qué decir de la minería, nuestros metales preciosos –que no son renovables- se van de Durango, se van del país día con día, explotados por empresas extranjeras, que sólo dejan –terminado el yacimiento- un pueblo fantasma sin servicios y con una población enferma.

¿Y nuestros bosques, y la pesca, y la universidad pública, y la investigación, y nuestra cultura, y la justicia, y la seguridad en bienes y personas, y la rendición de cuentas, y la transparencia, y el narcotráfico, y la drogadicción de nuestros niños y jóvenes, y la pobreza, y la marginación, y los secuestros, y la muerte impune de periodistas, y el tráfico de influencias, y el lavado de dinero, y la marginación y explotación a los indígenas, y los derechos de la mujer?…y?…y?…y?

Muchas interrogantes, en cualquier rubro que le presione sale pus, y pregúntele a las autoridades responsables de cada uno de ellos y encontraremos el discurso demagógico y con el consecuente reconocimiento de hemos avanzado pero falta mucho por hacer, y la mayoría de ellos en la opulencia con la riqueza mal habida, la prepotencia y la ignorancia. Sexenio tras sexenio, vamos para atrás, a excepción de la banca y trasnacionales, que año con año reportan insultantes utilidades, sin ningún beneficio social. Y por supuesto los politicastros de los tres niveles de gobierno.

En julio se abrió un socavón en la carretera a Acapulco, éste engulló la vida de dos personas y, paradójicamente, reafirmó a Ruiz Esparza en su puesto. La carretera había costado más del doble de lo presupuestado. El Gobierno Federal le echó la culpa al gobierno de Morelos, y el gobierno estatal al federal. ¿Dónde quedó la volita? En los reborujos de la corrupción y la impunidad.

El 19 de septiembre se llevó a cabo un simulacro de sismo, en seguida la tierra volvió a protestar por nuestro comportamiento agresivo a sus mares, ríos, bosques, selvas y se derrumbaron construcciones que desnudaron más corrupción y como en 1985, la solidaridad nos descubrió una sociedad que parecía aletargada, sobre todo los jóvenes y surgieron los mitos como la misteriosa Frida Sofía, que alimentó esperanzas, pero nunca existió y sirvió de distracción, con quién sabe qué oscuros propósitos. Vidas sin retorno, miles de viviendas, escuelas, negocios, carreteras destruidas.

Puigdemont declaró la independencia de la República de Cataluña, y ante las amenazas de Rajoy procedió a refugiarse a la monarquía Belga, dejando a la nación española partida en dos. En la fila de la navaja la paz mundial, por el impredecible Donald Trump ante las detonaciones de bombas de Corea del Norte (República Popular Democrática de Corea).

Los escándalos políticos por corrupción fueron las notas constantes en el año 2017, en lo nacional los exgobernadores, algunos presos, otros en vías de extradición y otros amparados, sujetos a investigación, y recientemente, varios exgobernadores involucrados con la Secretaría de Hacienda para traspasar fondos públicos al PRI para las campañas electorales que culminaron en junio del 2016 y entre los más internacionales podríamos mencionar Odebrecht y Lozoya.

Cuando el procurador estaba pisándole los talones sospechosamente renunció y ello forzó también el despido del fiscal para la Atención Especial de Delitos Electorales, quien cometió el error de tomarse en serio su trabajo, cuando las procuradurías siempre deben estar al servicio de los intereses del titular del ejecutivo. Señalan algunas notas, que parte del botín de Odebrecht se canalizó a la campaña presidencial de Peña Nieto.

Meade, Anaya y López Obrador prometen y prometen, sin decir cómo lograrlos, se disputan lealtades, compran operadores de clientelas.

El PRI -señalan analistas- para lograr la alianza con el Panal, tuvo la necesidad de negociar la salida de prisión de Elba Esther. El PAN continúa cuestionado por su alianza con el PRD, no hay ideología, solo reparto de botín. Morena cede posiciones y candidaturas al PES para lograr su alianza, cuando los socialistas nada tienen que ver con la ideología y credo de los evangélicos. En fin, partidos y algunos precandidatos, muy desprestigiados. Y los independientes, siguen sin serlo, o a la mejor sí, pero no son autónomos.

Con una prontitud y velocidad nunca vista, se “discutió” por los legisladores, se modificó, se volvió a “discutir” para regresarla a la Cámara Alta y a toda prisa se hizo una edición vespertina del Diario Oficial para publicar la Ley de Seguridad Interior. Triunfo contundente para los serviles legisladores, el ejecutivo y para el Ejército mexicano. Derrota para la sociedad, los organismos nacionales e internacionales de los Derechos Humanos, los verdaderos juristas, los investigadores, las prestigiadas instituciones educativas. Riesgo inminente para los derechos fundamentales de todos.

El presidente, que pudo haberla vetado, ordenó su publicación, pero con la promesa de su inaplicación hasta que la Corte decida sobre su constitucionalidad. El mensaje puede ser: Meade o el Ejército.

El narco presiona y presiona. Hoy como nunca somos testigos de los distribuidores de droga con sus puntos de venta por todas partes, a vistas, sin ningún disimulo, a todas luces protegidos por las autoridades. Una burla con los programas para la rehabilitación de jóvenes drogadictos y por otro la impunidad para la distribución de las drogas. Y más aún, se destina gran parte del presupuesto a combatir los estupefacientes, cuando se permite su siembra, distribución y consumo.

Mientras que en Estados Unidos en la mitad de su territorio la mariguana ha adquirido estatus legal. La guerra “frontal” contra las drogas ha fracasado, en menos de dos sexenios ya suman más de 200 mil vidas perdidas, más “desaparecidos” y desplazados, pero la realidad es que crece la producción y crece el consumo. Vivimos una espiral de violencia. Los opositores a la legalización de las drogas (de la mariguana para empezar) son los funcionarios que lucran con la prohibición. Pero el dilema está claro: O México procede a legislar una despenalización debidamente reglamentada o bien se opta por continuar con la carnicería, con el sufrimiento y la violencia creciente.

Afirma Humberto Musacchio que el narco presiona dentro de los Partidos para impulsar candidaturas favorables, paga campañas electorales, estimula las carreras judiciales de su gente y tiene más representación que muchas actividades económicas en las Cámaras de Diputados y Senadores. La iniciativa privada no escapa al influjo del dinero negro, pues por múltiples vías se trabaja para blanquear las inmensas fortunas de los capos.

En ese cometido participan los ejecutivos de grandes bancos, los gerentes de empresas, y quienes están en las más diversas actividades, como el deporte profesional, por citar un caso.

Otro gran problema –algunos analistas lo consideran como el principal-  es la corrupción, que envuelve lo mismo a presidentes municipales de localidades perdidas que a los políticos más encumbrados, a civiles y uniformados. Y qué decir de la impunidad, los ejemplos sobran por todas partes y por todos lados. Ya basta, 2018 es la oportunidad de un México diferente.

Pobre México, todo lo citado sucedió y está sucediendo. Se inicia el año 2018 que promete ser peor, a menos que la decisión popular lo convierta en punto de arranque para construir un México diferente. Somos un país con 70 por ciento de pobres, con políticas públicas sin resultados, con un modelo económico acabado con más de 30 años de economía neoliberal, la que ha producido desempleo, pobreza, marginación y desigualdad; año con año incrementamos los presupuestos para salud, educación, vivienda pero año con año se incrementan los rezagos sociales.

Que el 2018, sea el mejor de todos, que sus anhelos, metas y objetivos se realicen. Y lo más importante, que sea feliz. A mis lectores, mi gratitud por leer mis aportaciones y mis deseos de que en la convivencia familiar y de amistades reciban con esperanza, salud y bienestar el próximo año 2018.