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Historia constitucional

  • Miguel Ángel Rodríguez Vázquez

 

Centenario de la promulgación de la constitución política de Durango

 

El próximo seis de octubre se cumplen cien años de que el general de división Domingo Arrieta León promulgó la Constitución Política de Durango, en su carácter de gobernador del Estado, en mil novecientos diecisiete, por lo que conviene preguntarse, ¿cómo se va a llevar a cabo la conmemoración de tal hecho histórico tan importante para nuestra vida política y jurídica?

Considero que no debe ser únicamente a través de actos protocolarios vacíos de contenido, sino que es conveniente que haya discusión sobre temas de importancia que se han colocado en la agenda de otras entidades federativas e incluso algunos en el ámbito nacional, y que de una manera u otra nos atañen, verbigracia, la inmunidad procesal (“fuero”) de los servidores públicos y el financiamiento a los partidos políticos.

En efecto, en la fecha antes mencionada, se promulgó la Constitución Política del Estado de Durango, luego que sesionó el Congreso Constituyente local, pues ese mismo año, el cinco de febrero, se promulgó la Constitución mexicana que creaba un orden jurídico nacional como producto de la Revolución de mil novecientos diez, y las entidades federativas como parte de la Federación tenían la obligación de acatar sus disposiciones así como de tomar las decisiones en lo que correspondía a su régimen interior.

A lo largo de esos cien años, a la Constitución local se le han realizado centenas de reformas.

Una buena parte de las mismas se hicieron por mandato de la propia Constitución mexicana, otras se han realizado para satisfacer demandas o resolver problemas de la sociedad duranguense, pero también hay aquellas que se encaminaron a satisfacer intereses personales, grupales o partidistas, lo cual no es privativo de nuestra entidad federativa ni de las demás que integran la Federación mexicana, sino que es una actitud que en general está presente en todo proceso de reforma constitucional.

En más de cien colaboraciones editoriales de este prestigiado periódico he analizado una buena parte de las reformas a la Ley Fundamental local, y como lo advertí en su oportunidad, hubo una reforma integral en mil novecientos setenta y tres, la cual fue objeto de mis comentarios en su momento.

También, en dos mil trece, hubo otra reforma integral, pero a ella me referiré en próxima colaboración. En ambos casos se aumentó considerablemente el número de reformas a nuestra Constitución, además tienen en común que prácticamente reformaron todo el texto constitucional y también que hubo avances tanto desde el punto de vista técnico como sustantivo (aunque no coincido con la totalidad de las reformas).

Además hubo quien consideró que se trataba de una nueva Constitución, sobre todo en el segundo de los casos, opinión muy respetable con la que no concuerdo y así lo he expresado en múltiples foros desde hace ya algunos años, puesto que considero que se limitó a ser una reforma integral, de ahí que estime que está vigente la Constitución promulgada en octubre de mil novecientos diecisiete.

En la última de las reformas integrales a la Constitución se propició la participación social, lo cual fue muy positivo, empero se circunscribió a la presentación de propuestas y su exposición se llevó a cabo en la mayor parte de las veces en muy corto tiempo. A mi juicio, se debió generar una gran discusión sobre el contenido de las disposiciones que se pretendían modificar, lo cual no se hizo, sino que se quedó a deber, pero, actualmente, se podría (o más bien se debería) realizar,  es buen momento para ello la conmemoración del centenario de la promulgación de la Constitución local.

¿A qué me refiero con lo anterior? Que la conmemoración no se vaya a circunscribir a actos protocolarios y a traer figuras de la Ciudad de México que vengan a hablarnos sobre Durango. Son bienvenidos los actos oficiales e incluso necesarios, ya que es obligación de los diferentes ámbitos de gobierno difundir la cultura constitucional además de demostrar su conocimiento y subordinación a la Ley Fundamental local; asimismo serán bien recibidos esos personajes que  conviene escuchar por sus amplios conocimientos y experiencia que han acumulado a través de años de estudio.

Sin embargo, que no sea para desplazar a la ciudadanía duranguense, pues conviene recordar que la Constitución es el “orden jurídico fundamental de la comunidad”, debe ser producto de la cultura duranguense, obviamente, respetando los principios y reglas establecidos en la Constitución mexicana así como en los tratados internacionales en los que el Estado mexicano sea parte.

En términos generales, considero que la ciudadanía duranguense tiene derecho a participar en la toma de decisiones, desde el diseño de las instituciones hasta en el cómo operan y la forma de controlarlas para evitar el abuso, entre otros aspectos. Pero, en términos concretos, podemos darnos cuenta cómo en otros lugares se discuten temas que poco o nada se han tratado en Durango, pero que nos incumben, por ejemplo, en varias entidades federativas se ha discutido acerca de la inmunidad procesal (fuero) de los servidores públicos y se tomaron decisiones al respecto.

En cuanto al financiamiento de los partidos políticos se realizó una reforma constitucional en una entidad federativa, lo cual ya generó que el asunto llegara a la Suprema Corte de Justicia de la Nación; se reconoció en otra entidad una nueva fuente de Derecho como son las leyes de desarrollo constitucional, lo que se proponía que sucediera en el ámbito federal, también se ha discutido intensamente sobre los gobiernos de coalición.

Incluso en Durango habría que comenzar por discutir sobre el procedimiento de reforma constitucional, pues se debería revisar la forma en que participa la ciudadanía para ver si es real o mera figura de ornato la democracia semidirecta.

En suma, estimo que la mejor forma de conmemorar el centenario de la promulgación de la Constitución Política local, es a través de la discusión real que se genere directamente entre la ciudadanía duranguense sobre los temas fundamentales que nos atañen. Me parece que hay un ambiente favorable para que así suceda.