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  • Marcos Ortíz

La tercera alternancia. Los que pudieron con el tsunami

México se encuentra en un proceso de cambio de geografía política histórica que aún no termina. La sociedad mexicana ha encontrado en el método democrático actual un instrumento de aprobación o castigo para el sistema político caduco tanto en sus formas y fondos.

Las reglas electorales que nos rigen tienen mucho que pulir, mucho que analizar y reconstruir, también el modelo político de gobiernos. Pero no cabe duda que el ciudadano sigue mandando en la toma de decisiones ante el actuar de quienes nos gobiernan.

Este efecto, lo acabamos de ver claramente en la elección de la Presidencia de la República donde se conjugan muchísimos factores que podemos analizar luego de ese efecto tsunami que sí inundó hasta los edificios más edificados. Veamos estimado lector.

HISTORIA DE ALTERNANCIA. La decisión de voto diferenciado y el sistema de cambios o alternancias inicia en la etapa de Carlos Salinas de Gortari. La tecnocracia política implantada en México ha dado pie a cambios estructurales desde los años ochentas hasta la fecha y, al parecer, esa será la tendencia de ahora en adelante.

El sistema político actual no está dando resultados para el ciudadano y es así como éste, mediante su boleta, ha reafirmado por opciones diferentes no desde hoy, sino cada año, desde aquél 1988 cuando en Baja California llega un gobernador con raíces panistas: Ernesto Ruffo Appel.

Y si seguimos la historia política veremos que desde los años noventa muchos otros cambios en gubernaturas se comienzan a dar como escalafón para el Partido Acción Nacional, tal es el caso (por mencionar los más llamativos) de Guanajuato, con Carlos Medina Plascencia (Ramón Aguirre), Chihuahua, con Francisco Barrio Terrazas y el otrora Distrito Federal con la figura de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien impulsa fuertemente la lucha de las izquierdas en México.

La primera alternancia del México Contemporáneo manifiesta en el año 2000 con Vicente Fox Quesada, se reafirma con Felipe Calderón en el 2006 y se vive otro cambio de alternancia (repetitiva) en el 2012 con Enrique Peña Nieto. Hoy sucede la tercera alternancia con un efecto similar al de Vicente Fox, es decir, abarcando importantes gubernaturas, senadurías, diputaciones federales y luchas electorales competitivas en los niveles locales.

CUANDO LOS CANDIDATOS PRESIDENCIALES IMPULSAN A LOS LOCALES. Pero es precisamente este efecto nacional el que ayuda a muchos candidatos a ganar hoy en las urnas. Esto es, estimado lector, lo siguiente: Vicente Fox coadyuvó a que ganaran bastantes candidatos del PAN que ni siquiera eran identificados socialmente, todo porque alzaban la bandera de la “alternancia” o el “cambio”. Con Felipe Calderón ocurrió lo mismo. Los líderes de opinión en esos años hablaban del “efecto Calderón” y es así como ayuda a reafirmar gubernaturas y el PAN obtiene una importante cantidad de miembros en las cámaras Alta y Baja. En este 2018 ocurrió lo mismo.

Montados en un auge de popularidad que Andrés Manuel López Obrador ha cosechado desde más de 20 años a nivel nacional en la búsqueda de la Presidencia de la República, candidatos a senadores diputados locales y federales de todo el país fueron impulsados fuertemente para llegar a una curul, gracias a López Obrador.

Pocos candidatos en el país pudieron con este efecto tsunami, un efecto que se suma al hartazgo de las políticas de gobierno de la actual administración de Enrique Peña Nieto, cobijada por el Partido Revolucionario Institucional que, dicho de paso, no pudo ante la presión social ejercida por el ciudadano en las urnas.

LOS REMANENTES DEL TSUNAMI. Entonces el efecto tsunami también lleva remanentes que provocaron que el impacto fuera más contundente.

Reformas como la energética, educativa, reglas estrictas en el ámbito hacendado, el fuerte incremento de inseguridad en México, el número de homicidios dolosos que supera fácilmente las del sexenio de Felipe Calderón (y eso que no hubo guerra abierta contra los cárteles), el campo que no ha sido aprovechado como se debiera, un sector salud sin medicamento en el país, el poco respaldo o la tibieza con la que se ha conducido el Estado Mexicano ante el gobierno de Norteamérica.

También, amén de las estadísticas que se presentan últimamente el país no el crecimiento económico anual esperado, las crisis sociales como Ayotzinapa marcaban un hastío al gobierno de Enrique Peña Nieto como nunca antes. Las expresiones en las redes sociales lo manifestaban abiertamente y para ello, los indicadores económicos no se hacían esperar.

APERTURAS. Los que conducirán este país tendrán en sus manos la responsabilidad de llevar a cabo un diálogo con los gobiernos estatales y municipales que no son de su adhesión política partidaria. La responsabilidad de escuchar diferentes expresiones buscando el bien de los mexicanos y no de grupos en particular.

De hecho, en esta misma semana el gobernador José Rosas Aispuro Torres tendrá un acercamiento con el virtual Presidente de la República, ahí se verá el trato que Andrés Manuel tendrá hacia Durango, por lo que se espera que dicho encuentro y apertura del tabasqueño sea favorable.

La apertura, en estos inicios será fundamental para allegarse de simpatizantes post elecciones o generarse discordias tempranas en todas las entidades.

Asimismo, la política exterior no deberá asemejarse a ningún modelo socialista latinoamericano pues ahí tendrá un primer rechazo de la sociedad mexicana y tendrá que esperar al término de la administración de Donald Trump a la cual le quedará la mitad de vida justo al entrar este gobierno de la tercer alternancia, pues México se encuentra actualmente en crisis diplomática con el poderoso vecino.

Concluyendo, el efecto tsunami no tendrá la repercusión social si sólo se concentra en un solo destino, en un solo poder, en un solo grupo. Deberá escuchar la amplia gama social, política y de gobiernos que existen, hacer uso de esa democracia que las ideas de izquierda han pregonado desde siempre.

Todo ello nos hace de nueva cuenta concluir en que el ciudadano ya no está enfocando su atención a los partidos políticos. El ciudadano tiene algunas décadas escogiendo diferentes opciones para su interés.

PUDIERON CON EL TSUNAMI. Los niveles locales registraron un efecto tsunami de igual forma y fueron contados los candidatos que sacaron una ventaja o dieron importante pelea a esta racha nacional, no a sus adversarios con quienes compitieron directamente, sino hacia Andrés Manuel López Obrador quien fue el precursor de dicho efecto.

Uno de ellos fue el doctor José Ramón Enríquez, quien logró la senaduría por primera minoría ganando en 15 municipios, incluidos la capital y la segunda posición en La Laguna, quedando arriba incluso del grupo que comanda la Región Lagunera.

José Ramón viene de dar un fuerte golpe al PRI en la capital con una votación histórica con aquella diferencia de 132 mil votos, con 50 mil arriba del PRI.

Hoy, según los últimos datos arrojados en los cómputos finales, fueron más de 222 mil votos en todo el territorio, de nueva cuenta mandando al tricolor abajo de las posiciones.

Con estos resultados, Enríquez reafirma que su fuerte sigue siendo la capital de Durango pero que además su popularidad ya se va extendiendo a un territorio estatal.

Otros de los candidatos que pudieron con el efecto tsunami fueron, a nivel local en la candidatura común PAN-PRD-PD fueron José Antonio Ochoa, en su reelección del Quinto Distrito; José Luis Rocha Medina en el Octavo Distrito y David Ramos Zepeda en el Distrito 14. Mientras que por el PRI sólo el Distrito 15 con Gabriela Hernández López. Siendo que a nivel federal, Jorge Salum del Palacio, de la Coalición PAN-PRD-MC, logró su candidatura con una diferencia de 226 votos, un Distrito sumamente cerrado.

 

@LCTCMarcosOrtiz