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Jóvenes volver a pensar

  • Tomás Bermúdez Izaguirre

La muerte del sistema político

La biología en su más íntima expresión, actualmente desnudada hasta conocer la secuencia de los aminoácidos que componen los genes, su composición:

La célula, base biológica tanto estructural como funcional, de nuestro cuerpo, como de todo ser viviente, funciones complejas la que de ella emanan, mucho de sus funciones aún son desconocidas.

Sin embargo, la mano del divino creador, progenitor, de éste ente; la célula, trae en sus mecanismos íntimos genéticos su muerte celular previamente programada, que la conocemos como “APOPTOSIS”, es decir toda célula de nuestro cuerpo trae implícitamente su maravillosa función, su organización, y su razón fisiológica de su existencia, y también hereda desde su origen genético, este proceso de muerte celular programada, por diversos mecanismos enzimáticos “ normales” que se disparan a un estímulo x, generado por la misma célula.

Por lo tanto quiero analizar desde un punto de vista político, la APOPTOSIS de nuestro sistema político, que en fin, fue creado a principios del siglo pasado, por un consenso de Lideres armados, en que llegaron a ponerse de acuerdo por medio del célebre P.N.R., obra del “turco” Elías Calles, el cual fue posteriormente expatriado por Cárdenas, y finalmente entregando a la “civiliada” el poder, el cual de Miguel Alemán, pasando por ambos Adolfos y terminado con Díaz Ordaz, a pesar de sus “excesos” de represión y/o disciplina hacia las instituciones y también el “desarrollo estabilizador”, termina con el error de heredar el poder a la clase tecnócrata, iniciando con Echeverría y terminando con Zedillo.

Ya a principios de siglo heredando el poder democráticamente a la oposición de corte derechista, una vez que habíamos pensado que la Patria había tenido su parto democrático, tras tres sexenios de luna de miel, se acaba el encanto, ahora que las elecciones próximas serán reñidas y que el margen de diferencia son pocos votos, arguyendo una serie de diatribas seudo legaloides, para el no reconocimiento de un candidato ganador, uno de los eternos contendientes: López tomando la típica conducta de un bipolar con poder o un niño “mimado” hará su berrinche y tomará las principales avenidas de la capital del país… e intentará paralizar la vida económica del país, y sobre todo desestabilizar a México, amenazando con sacar al “tigre”, entre otras tácticas de un dictadorzuelo bolivariano.

Sin embargo también el ejecutivo en turno tiene su responsabilidad de encauzar al país, a la disciplina pre y post electoral, y en sus medidas a tomar es precisamente terminar de tajo la incertidumbre electoral, (ya que el candidato oficial no repunta y quedara muy debajo de que se unja triunfador) so pena de aumentar la ingobernabilidad y la anarquía y el caos, este pueblo ya tuvo con López de Santana y Victoriano Huerta, señor Peña, el poder se ejerce, era la característica del ejecutivo en turno.

¿Por qué no lo ejerce?, si el país le fue a usted entregado democráticamente, y por lo tanto tiene la obligación de mexicano de entregarlo con la misma tranquilidad que lo recibió, o estamos asistiendo al sepelio del sistema, como lo predijo mi general Porfirio Díaz, a bordo del Ipiranga…

Y finalmente este sistema ya no les es funcional a la nación, es preciso enterrar el presidencialismo con su partidismo, sistema que, ya que no le es UTIL para el control y manejo de este México contemporáneo, hay que definir y consensuar democráticamente un nuevo régimen eficaz para que se adecue, pero cuidado no hay que caer en el populismo bolivariano.

Cuiusvis hominis est errare, nullius nisi insipientis in errore perseverare. “Cualquiera puede errar, pero sólo el necio persevera en su falta”.

tomymx@me.com