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Mujeres; oh mujeres tan entronas, no queda otro camino que apoyarlas

  • Juan Francisco Arroyo Herrera

Comparada con la Dama de Hierro británica Margaret Tatcher y llamada por varios sectores “mamá Ángela” por su inclinación a socorrer a los refugiados, Ángela Dorotea Kasner, su nombre de pila y luego Merkel por el apellido de su primer esposo, ha sido capaz de conducir Alemania como canciller desde 2005; distinguida diez veces consecutivas por la revista Forbes como la mujer más poderosa del mundo y sostener a su país como la primera potencia en el concierto europeo, demuestra que le sirvió ser “su chica” a Helmut Kohl, su mentor político así como su paso por los ministerios de Medio ambiente y conservación natural; y el de Mujer y juventud alemana.

Con un arraigado pragmatismo nacido de su doctorado y formación como física, ha tomado distancia de las quimeras, ilusiones y espejismos que ofrece la pura política; con vaivenes se ha encumbrado en el ánimo y sentir de su pueblo, para lograrlo ha constituido una red de colaboradoras y colaboradores que está en contacto permanente con sus compatriotas en primerísimo lugar con las mujeres.

Ángela es la figura señera a nivel mundial, admirada, temida y desairada por líderes del orbe, es hoy por hoy el modelo a seguir, sólo que para obtenerlo debe intermediar una enorme preparación, asesorarse por expertos en las diversas ramas de la función pública y levantar el puño cuando la ocasión lo precise.

Quizá alentada por la afamada y prestigiada gladiatriz, otra Márgara, pero Zavala, se ha desahijado de su partido y por la vía independiente, a mi parecer el auténtico camino que lleva a la democracia, buscará la presidencia de la república, sabedora que en el blanquiazul no se colmarían sus aspiraciones, no obstante su propio peso especifico, su luz propia, la cauda y estela de simpatizantes atraídos desde sus tiempos cómo Primera Dama de México, en el sexenio de su esposo Felipe Calderón, y en el que supo erigirse con donaire, presteza y vocación, sin la parafernalia común en Palacio Nacional y Los Pinos.

Con calificativos peyorativos como el de “pus”, endilgado por Ernesto Rufo, engreído tal vez por haber sido el primer gobernador panista de la historia y que con semejante ofensa manifiesta la descomposición y tamaño de su flaco cuanto larvado cerebro; hasta “valiente y decidida” fue recibida por el variopinto, por el mosaico de opinantes donde los hay “sabelotodo” que le auguran un descalabro, y los optimistas que ven en Margarita una candidata fuerte y con posibilidades reales de lograr la victoria en la contienda electoral a verificarse el año entrante.

Quizá por soterradas y subyacentes afinidades en definiciones políticas, en lo personal considero que fue la opción más sabia de la abogada, pues de haberse quedado en la cueva de alimañas de donde a tiempo salió, lejos de coadyuvar en su campaña, hubieran puesto todo tipo de obstáculos, zancadillas y puntapiés para enturbiar su campaña desde las entrañas mismas de su búnker por sus más feroces y acérrimos enemigos, por el propio Anaya que llegó para quedarse y apropiarse del PAN a ciencia y paciencia de sus militantes.

A estas alturas cuando todos los partidos políticos sólo han sido sociedades mercantiles, negocios familiares, agencias de colocaciones y centros de negocios, ya no se puede encasillar a nadie en tal o cual organismo, puesto que todos han sido fábricas de vividores, protectores de corruptos, encubridores de gobernadores pillos y ladrones y en general de una cancerosa burocracia que  sangra la hacienda pública, cuyos fondos debiendo aplicarse a la salud, a la educación, a los caminos, seguridad  y justicia, se tiran al resumidero con insultantes lujos de los políticos que entran con una mano atrás y otra adelante y salen locos sin saber en qué y en dónde gastar lo sustraído.

A los mexicanos se nos ha tildado de machistas y de que tenemos oprimida a la mujer, pero bien vistas las cosas vivimos un matriarcado en el que la fémina dice la última palabra, con excepciones donde ellas soportan el degradante trato de fulanos y energúmenos.  Esta no es una discusión de género, lo que intento decir es que es hora de que el feminismo, pero no el feminismo machacado, trillado, manoseado y manchado por la politiquería, sino el que define la suma, el conjunto de valores de la mujer, éste es el feminismo que se requiere para que por primera vez en México gobierne una mujer.

Circulan todavía en las redes sociales veintiún exgobernadores, (casi toda la república) acusados y denunciados por haber malversado el erario.  No se trata de miles, son millones de pesos que abracadabrescamente se evaporaron, se esfumaron; en apariencia, porque en los hechos se han repartido entre los gobernantes bandidos y sus protectores, en la financiación de campañas de correligionarios y amigos que buscan tejer una maraña de intereses para que cuando se larguen tengan quien les cubra la retaguardia.  Esto es ni más ni menos el meollo de ese asqueroso asunto.  Así pues espero de todo corazón que esta mancillada patria la dirija una mujer y que esa mujer nos enseñe… a ser hombres.