imagotipo

Percepción ciudadana

  • Leobaldo García Orrante

 

Enríquez debe de pensar dos veces su aspiración al Senado

El peor error de los analistas políticos es suponer la inmovilidad de las clases sociales, cuando éstas tienen un desarrollo diferente en función de la conciencia de su entorno.- Ortega y Gasset.

La política como ciencia del estado y actividad que busca resolver las demandas populares, se reduce en movilidad de precandidatos a cargos de elección popular en lances mediáticos o relaciones públicas. No hay proporción entre las exigencias sociales y la maniobra de los cuadros políticos aspirantes a ingresar a la burocracia legislativa.

Por la coalición en el gobierno de la alternancia se conocen el despliegue de militantes del PAN y activistas del PRD. El presidente municipal a la baja de su nivel aceptación, hace meses se le daba como fuerte candidato a senador. La opinión a su favor se reduce a partir de la infructuosa decisión de construir el Paseo Universitario sin medir la irritación popular generada.

Lo superfluo del paseo contrastó con la falta de carpetas asfálticas en avenidas y colonias, el paseo hubiera empeorado la circulación vehicular. La multiplicación de robos en casa habitación y en establecimientos comerciales, la inseguridad pública y la congestionada y desordenada vialidad están mal, y no gusta tanta publicidad que niega la situación. Algo sucedió en el equipo del alcalde que sus expectativas van a la baja, el doctor Enríquez debe de pensar dos veces su aspiración al Senado, el ambiente no le favorece, aquí puede hacer o modificar muchas cosas.

También por la coalición pueden ser candidatos Gina Campuzano, Patricia Jiménez, Jorge Salum, Víctor Hugo Castañeda o Juan Quiñones que han realizado servicio público y proselitismo en lugares de base y entidades políticas, e igualmente puede ser candidato a senador por una línea de confluencias partidistas y sociales, Adrián Alanís.

A los mencionados se suma la precandidatura de Patricia Flores, exjefa de Los Pinos, con Felipe Calderón, de quien se afirma tuvo poder para ralentizar o agilizar decisiones importantes, y quien a principio del actual sexenio se mencionó en la prensa con relación a los contratos de la estela de luz para el bicentenario de la independencia.

Patricia Flores no es suficientemente conocida en las filas del panismo según ella misma lo acepta, y confía en contender con base a su experiencia burocrática y sus relaciones con dirigentes, de lo que no hay que dudar, al ser elegida en los primeros lugares del consejo estatal de su partido. Podrán surgir otros dirigentes y militantes jóvenes de méritos internos no mencionados en los medios, y que tendrían facilidad de posesionarse por el trabajo discreto, directo con electores y que deberán manejar las reglas de propaganda mediáticas hoy inevitables.

Por el lado del PRD y bajo la coalición, se menciona Rosa Isela de la Rocha, Mar Grecia Oliva, a José Ramón Enríquez y Marcos Cruz. El presidente y el expresidente municipal podrían ser promovidos por Moreno Valle y por “El Chucho” Ortega. Todo el proceso selectivo será en base arreglos de la coalición con su estira y afloja, en la que por el PAN contará mucho la opinión pública hacia los aspirantes y facilidad de empatar con necesidades o exigencias del electorado.

En Durango los trabajos de negociación, arreglos y selección tendrán la dirección, el aderezo y el toque final de Rosas Aispuro. Él negociará con la coalición a nivel nacional y sus implicaciones locales con la prestancia y el oficio de su sólida experiencia.

En cuanto al PRI que da sus primeros pasos sin línea de mando gubernamental y económica, experimenta una correlación se fuerzas e intereses reductos de la disciplina ignominiosa que llaman unidad, que controlaba la nómina oficial y que hoy naturalmente surgen diferencias en aspavientos y gesticulaciones. Lo que no se entiende es de cuál unidad hablan o qué entienden por ella, la unidad que tanto pide la señora Leticia Herrera, que habla con tal firmeza como quien trajera un puño de palabras a toda La Laguna durangueña.

De cualquier manera se están repitiendo en vísperas de las elecciones, porque en campaña ya andan varios, modos y procedimientos viejos heredados de la lógica de la rutina. Es lo del PRI, extraña que en los partidos de la coalición de varias formas lo están reciclando. Viejos estilos electorales ante nuevas circunstancias muy críticas e inciertas.