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Percepción ciudadana

  • Leobaldo García Orrante

El gobierno de México no entiende que no entiende

Hoy urge crear nuevos canales de relación, plebiscitos referéndum, respuestas fictas y bases de información pública precisa y transparente en internet. Romper equilibrios debidos de gobernabilidad en transacciones y complicidades nos perjudica a todos.

Hamlet.- Esto comienza mal y será peor lo que viene después… Shakespeare; Hamlet. Diálogo con la reina madre.

Si no tienes virtud al menos aparéntala, recriminaba Hamlet a la confabulada en el drama del poder con el magnicidio. Guardar al menos las apariencias para que no se trasluzca el cinismo y la mediocridad, imperativo a rescatar del gobierno de Peña Nieto para conservar la menguada estabilidad y Estado de Derecho. Declara Enrique de la Madrid Cordero, secretario de Turismo: Estado y sistema judicial están quebrados frente al crimen y sin mediación e implementación para gobernar en zonas enteras del país.

En mal momento se conjuntaron para México crisis estructural económica y social con grandes desigualdades entre pobres y ricos. Una superestructura social de bajo nivel cultural y político, con agentes carentes de ideología (de fundamentos y programas), que estudien y conduzcan las exigencias del ciudadano ávido de transparencia y rendición de cuentas. La queja y el enojo eventual de la sociedad afectaron la base del consenso social, la legitimidad y la confianza de la población en las instituciones.

La dominación cultural, la enajenación publicitaria consumista, la indiferencia y la apatía no deben de confundirse con inmovilidad, o con la vieja tesis de que lo que reíste apoya. Por si esto fuera poco a la dependencia economía y financiera con enorme deuda pública, se le suma una agresiva decisión norteamericana de proteccionismo comercial y segregación inmigrante.

Y lo que es más grave, que no hay antecedente en la historia nacional de un gobierno federal tan incapaz y sin patriotismo, a contracorriente del resurgimiento de los nacionalismos contra el neoliberalismo que borró fronteras comerciales, hizo a un lado los elementos de la nacionalidad: Costumbres, tradiciones, cultura, lenguaje y orgullo de nacionalidad. Drama en un país subdesarrollado con gobierno mediocre que han propiciado rebajar simbolismos nacionales que ya poco festejamos en septiembre.

El presidente declaró ufano ante una cúpula empresarial sorprendida, que tal vez él no había leído libros, pero que lo que sí sabía era ganar elecciones. A confesión de parte, relevo de pruebas, una Presidencia de la República sin cooptación económica y financiera de antes, está al tú por tú con partidos y grupos con la alevosía y ventaja que da el uso indiscriminado del erario.

El gobierno es el sistema de operación del Estado por encomienda constitucional. Es un eje de equilibrio con los grupos de presión que a su vez representan a empresarios, sindicatos, partidos, prensa, etc., todos protegidos por leyes respectivas, dichos grupos son intermediación original de la sociedad con el poder público.

Hoy urge crear nuevos canales de relación, plebiscitos referéndum, respuestas fictas y bases de información pública precisa y transparente en internet. Romper equilibrios debidos de gobernabilidad en transacciones y complicidades nos perjudica a todos.

En el océano de impunidad, que es la consecuencia más lesiva de la corrupción, ocultar y exhibir después, las supuestas evasiones fiscales de Ricardo Anaya, es un crimen de Estado porque se hace aprovechándose del aparato oficial con directo interés electoral. Los hechos justifican acudir a organismos internacionales, y vigilar que no los obstaculicen como a los investigadores argentinos en el caso de los 43 de Ayotzinapa.

El escollo nace cuando la presidencia ofrece unas explicaciones infantiles sobre la Casa Blanca y nombra a un amigo para que lo investigue. No hacer nada en las denuncias de corrupción de los gobernadores que presumió de nuevo PRI, y a los que los gobernadores de oposición encarcelaron burlando la protección que Los Pinos les otorgaba. La sociedad y el nuevo ciudadano exigente e informado brindarán su consenso y su respaldo en legitimación a su gobierno, si tiene la confianza en la gobernabilidad con liderazgo inteligente y honesto. Y sí, esto empezó mal y terminará peor. Ya lo dijo el The Economist: El gobierno de México no entiende que no entiende. Durango vivirá con mucha mayor intensidad las sorpresas que depara el drama nacional.