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Política y derecho

  • Juventino Rodarte Solís

 

¡Es la hora!

 

Son los tiempos de las decisiones.

Se considera que no pasará el presente mes sin que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) decida quién será el candidato de los candidatos presidenciales que se mencionan, para que así tenga el tiempo suficiente para las precampañas que se iniciarán a mediados del próximo mes de diciembre.

Por otra parte, el Frente Ciudadano por México, una vez definido el método, procederá a postular su respectivo candidato presidencial, con miras también para estar listo para la etapa de las precampañas.

El tercero en discordia, desde hace ya tiempo se decidió que el candidato del Partido Movimiento de Regeneración Nacional y su reciente aliado el Partido del Trabajo, sería y será Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

En las encuestas que cotidianamente se levantan, invariablemente aparece en primer lugar AMLO, mientras que la disputa por el segundo lugar se daría entre el candidato del PRI y el del Frente.

Si bien es cierto que, en principio, pareciere una elección entre tres, también lo es que los entendidos consideran que se dará un pugna intensa entre las fuerzas políticas ubicadas en segundo y en tercer lugar, para que, como la vencedora y su candidato, sea la opción preferible a la de AMLO, y para lo cual se estaría en la tendencia para transitar por la ruta del voto útil que estuvo presente en las elecciones de 2000, 2006 y 2012, y que, por lo tanto, el mismo sea el que defina la elección presidencial.

Cada una de las fuerzas en pugna por el poder tiene sus debilidades y fortalezas.

Las primeras son: la de AMLO a quien se le ubica en un populismo no confiable que afectaría a los intereses creados y a los factores reales de poder, y además, estaría y estará el hecho de que no ejerce el poder en ninguna de las entidades federativas del país; la del PRI y su candidato (sin importar quién fuere), lo es el desprestigio ciudadano creciente cultivado en el seno de la sociedad civil distanciada de lo que actualmente es el PRI ubicado dentro de la llamada partidocracia; la del Frente deriva del PAN y que se estima que es la división que se da hacia el interior del mismo por la disputa por la candidatura la cual se plantea que estaría muy cerca del triunfo.

Por lo que se refiere a las fortalezas, son las siguientes: AMLO se ubica como el único candidato que podría cambiar la forma de ejercer el poder, principalmente a favor de los marginados, y además, se estima que será el candidato que no quiere que permanezca el PRI en el poder y que el PAN no regrese, sobre todo, debido a lo voluble que parece ser, ha sido y lo es el expresidente Vicente Fox ya que primero estuvo en contra del PRI y en los últimos tiempos se ha manifestado a favor del mismo, y a que el expresidente Felipe Calderón no rindió buenas cuentas en materia de seguridad.

La gran fortaleza del Frente lo es que candidatos emergentes del PAN y del Partido de la Revolución Democrática (PRD) gobiernan en dieciséis entidades, de las cuales varias de ellas son las que tienen un padrón electoral más alto, aunado a que en las elecciones próximas no se vislumbra que pudiera perder alguna de las que estarán en disputa.

La excepción podría ser Morelos dado el rechazo al actual gobernador militante del PRD, que los dos anteriores fueron del PAN y cuya gestión fue repudiada a tal grado que se perdió la gubernatura en la anterior elección estatal. Además, si la tendencia persiste, el Frente ganaría la gubernatura de Jalisco que detenta el PRI y en donde se perfila como vencedor el actual presidente de Guadalajara que accedió al poder municipal con el apoyo del Partido Movimiento Ciudadano, Partido este que forma parte del Frente.

La fortaleza del PRI y su futuro candidato no es nada despreciable y no será fácil de superar, puesto que se sustenta en que gobierna en quince entidades (en una de ellas en alianza con el Partido Verde Ecologista de México), y de manera, muy especial, a tal grado que podría definir la elección, lo es que el actual presidente milita en el PRI, Partido este que gobierna a la entidad con el padrón más numeroso del país como lo es el Estado de México.

Dentro de la fortaleza del PRI no se puede pasar por alto que en el reparto del presupuesto de egresos fueron satisfechas, en mayor o menor medida, las pretensiones de todas las entidades federativas, lo cual se negoció en las oficinas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público cuyo titular se ubica casi casi como el seguro candidato de dicho Partido.

Por otra parte, es un hecho percibido con claridad y que se ha filtrado ya en el contexto político nacional, que el PRI no está dispuesto a entregar el poder, por lo que, al igual que en el Estado de México, haría lo que hizo en el mismo y más para no perder la presidencia de la República.

Al respecto, se requiere tener presente que en 1910 don Porfirio y los científicos que cogobernaban con el él, no querían ceder el poder y ni siquiera un enclave secundario como lo era la vicepresidencia a la que aspiraba el llamado Mártir de la Democracia, quien, con la bandera de sufragio efectivo no reelección, fue, en gran medida, el inspirador del movimiento social que terminó con el porfiriato.

A la distancia se estima que no se estaría muy lejos de tal actitud, puesto que es mayoría (divida en dos grupos políticos más miembros de la sociedad civil sin militancia partidaria), los que no quieren ya la permanencia del PRI en el poder, sea quien fuere su candidato, y si lo fuere el de la SHCP, habría que instruir a los marginados cautivos y poco o nada ilustrados, el cómo se debe de pronunciar su apellido.