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Preguntas globales para 2018

  • Edgar Alan Arroyo Cisneros

 

“No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto”.- Albert Einstein

 

¿Los derechos fundamentales -tanto los de naturaleza individual como los eminentemente políticos y los de corte social- y la democracia seguirán figurando a plenitud sólo en el discurso de los políticos más no así en la praxis de los ciudadanos? ¿Hacer verdadera la democracia, tomar en serio los derechos -Dworkin dixit– tal como vienen solemnemente proclamados, recogidos y reconocidos en las Constituciones y en los tratados internacionales en la materia querrá decir, finalmente y en términos de Luigi Ferrajoli, poner fin a ese devastador apartheid que excluye de su entero disfrute a las cuatro quintas partes del género humano?

¿Las hambrunas seguirán causando estragos en todo el orbe, particularmente en África? ¿Seguirá habiendo prácticamente 800 millones de personas que no tienen los alimentos para gozar de una vida saludable, a pesar de que a escala planetaria se produzcan en suficiencia para los casi siete mil millones y medio de habitantes que aproximadamente somos?

¿Seguirá creciendo económicamente la región de Asia-Pacífico? ¿Cuáles serán las consecuencias de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, una vez que nos aproximamos a la entrada en vigor del Brexit? ¿Se seguirá fragmentando el viejo continente, atomizando el liderazgo de países como Alemania o Francia en el mapa geopolítico de todo el orbe en pleno 2018?

¿Encabezará Carles Puidgemont el Govern catalán tras ser cesado de sus funciones por el gobierno de Mariano Rajoy? ¿Seguirá teniendo el mismo auge la cuestión catalana y continuará de alguna u otra forma el proceso secesionista tras el triunfo de los partidos partidarios de la independencia en las elecciones del pasado 21 de diciembre? ¿Habrá más intentos de este tipo en el resto de España y de Europa?

¿Vladimir Putin refrendará la presidencia rusa en las próximas elecciones y consolidará a su país como potencia ambivalente en sus relaciones con Estados Unidos? ¿La posguerra fría entre Pyongyang y Washington se recrudecerá junto con las amenazas nucleares entre Kim Jong-un y Donald Trump, desestabilizando aún más a la endeble paz mundial?

¿Jerusalén seguirá siendo un punto de discordia política y religiosa en lugar de un espacio de encuentro para la inclusión, el pluralismo y la tolerancia? ¿Una ciudad santa para tres grandes religiones sufrirá la mirada cortoplacista de unos cuantos y perderá su cita con la historia, la historia de recepción y apertura para todas las culturas? ¿Querrá imponer la Casa Blanca su agenda en éste y otros temas que ocupan y preocupan a todos los Estados y no sólo a ellos?

¿La contraposición entre chovinismo y multiculturalismo será igual de latente que en años recientes, propiciando la emergencia de movimientos nacionalistas exacerbados con un fuerte tufo discriminatorio? ¿Imperará la lógica del aislacionismo y los reductos propios impenetrables en lugar de la integración y la diversidad? ¿Serán el miedo y la xenofobia un elemento político a explotar en jornadas comiciales del futuro próximo en cuanto tal? ¿Los “propuestas” de candidatos populistas de ultraderecha serán igual de atractivas para un electorado cansado?

¿El terrorismo se acentuará como la principal amenaza del nuevo siglo? ¿El Estado Islámico se fortalecerá y seguirá con su presunta guerra santa? ¿El yihadismo emprenderá nuevas acciones criminales en algunas de las principales capitales occidentales? ¿Habrá una estrategia frontal en contra suya por parte de la comunidad internacional y no sólo acciones aisladas?

¿Venezuela tendrá aún un régimen autoritario y una visión negacionista de los derechos humanos y del sistema interamericano? ¿Qué le espera a Cuba una vez que sea gobernada por alguien que no pertenezca a la familia Castro desde 1959? ¿Se iniciará el proceso de transición a la democracia con la anuencia de La Habana? ¿Se podrá rescatar algo de lo que se había restablecido en la administración Obama, por lo que toca a la relación entre la isla y Estados Unidos?

¿El eje Brasil-México virará a la izquierda en 2018? ¿Los posibles escenarios de gobiernos izquierdistas en ambos países serán de tipo moderado o radical? ¿Puede este eje retomar la batuta en la conducción de la política latinoamericana a pesar de las reticencias de Washington? ¿Se votará contra la corrupción desproporcionada que ha habido en sus últimas gestiones presidenciales?

¿2018 puede ser un año mejor para todos en el orbe o estamos condenados a los malos gobernantes, a la poca participación ciudadana y a los derechos como mera ilusión?