imagotipo

Reconquista del voto duro, estrategia para triunfo priista

  • Benito Ortega Hernández

El Revolucionario Institucional busca asimismo que la sociedad razone el voto a emitir, en función de los perfiles personales de cada candidato y candidata.

 

Ante lo complejo e incierto del escenario electoral, a consecuencia del hartazgo ciudadano en contra de los Partidos políticos, el PRI se apresta a fortalecer, retener y reconquistar el voto duro que antaño le redituó preservarse en el poder, pero que de unos años para acá ha mermado de forma paulatina, de tal suerte que sería su tabla de salvación para recuperar y alcanzar la mayoría de los espacios en disputa.

Ante lo difícil que luce el panorama, el tricolor daría prioridad en su estrategia de proselitismo, a conservar y atraer nuevamente los sufragios de los priistas que le dieron identidad y que gradualmente se alejaron, sin que se hiciera algo por evitarlo.

El PRI, al igual que los demás partidos, fueron atraídos por el que ahora representa el voto mayoritario de la lista nominal, que son los miembros de la llamada sociedad civil, los sin Partido, que hasta el final de cada campaña, deciden por quien habrán de votar. Y en ese afán por lograr para su causa, se les olvidó atender a las bases, que se sintieron desairados y perdieron sus convicciones partidistas.

El “chapulineo” no solamente se registra a nivel de militantes que se inconforman porque el Partido ya no los toma en cuenta para acceder a espacios de poder, sino que también existe entre la estructura territorial, con los seccionales, donde muchos priistas se fueron a otros partidos, o simplemente ya dejaron de ser activos en el partido que los atendía.

En medio del proceso electoral, como parte de este plan en marcha, el Revolucionario Institucional busca asimismo que la sociedad razone el voto a emitir, en función de los perfiles personales de cada candidato y candidata, de tal manera que la decisión final tenga la influencia de las debilidades y fortalezas individuales de quienes compiten por un escaño o una curul, federal y/o local.

En el PRI hay la seguridad de que sus candidatos, desde quien busca la Presidencia de la República, hasta los que aspiran a legislar, pasan los filtros de confianza y honestidad que exige la normatividad partidista y la Ley electoral, aunado a la trayectoria, capacidad, y experiencia en el servicio público, características con las que hay esperanza de que superen la comparación que hagan con los otros contendientes.

No quiere decir lo anterior que los priistas abandonen las acciones de atracción por la preferencia de los indecisos provenientes de la sociedad civil, así como del llamado “voto útil”, que se genera en los militantes de algunos partidos que están inconformes con la designación de sus candidatos, y optan por utilizar el sufragio en favor de candidaturas de otros partidos.

El activismo político de los priistas se enfocará prioritariamente en “apapachar” a militantes, solidarios y afines para fortalecer su convicción, y hacer lo necesario para que regresen los que se fueron, a la vez que tratará de que mayor cantidad de indecisos opten por los tricolores.

Sin embargo, hay mucha inconformidad entre el priismo duranguense por la forma en que se designaron los candidatos de mayoría relativa, pero sobre todo los plurinominales a diputados locales, al considerar que es más de lo mismo, y sobre todo por quienes buscan reelegirse sin pedir el voto directo, sino que a través de las listas de Representación Proporcional.