imagotipo

Temas de la república

  • Horacio Palencia Meza

La corrupción: el principal problema de México

Luego de un receso vacacional que no tengo claro si fue merecido pero cuando menos si fue muy necesario, regresamos a este espacio a tratar temas de la república y del mundo; el día de hoy, particularmente me preocupa la creciente corrupción de nuestro país, pero no solamente a un servidor, de acuerdo con el estudio “México: Anatomía de la Corrupción” del IMCO (segunda edición), el segundo tema que más preocupa a la población nacional (luego de la inseguridad y la violencia), es precisamente la corrupción.

Dicen por ahí, que hay cosas que no se pueden esconder, como el dinero, el embarazo y la educación, pero yo agregaría a esta lista, la corrupción, porque cuando una persona o un gobierno es corrupto se nota, es nítido, evidente y obvio, porque la corrupción se transpira por los poros de las personas y por las instituciones de los gobiernos, en un escenario, que muchas veces se esconde tras la idiosincrasia de las naciones, por lo que la pregunta que habría que hacernos es: ¿México es corrupto por identidad o paridad ó solo por afinidad, correlación o analogía?, es decir, ¿la corrupción está en nuestros genes? ¿Corre por nuestras venas? ó ¿solamente somos corruptos por ocasión?

Hace algunos años, se difundía un spot contra este cáncer social, que señalaba: “La Corrupción Somos Todos”, pero en realidad no hay cosa más falsa que eso, porque no somos todos, es el gobierno y las empresas, son el narcotráfico y las policías. Sí, tal vez la corrupción está presente en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, cuando le damos “mordida” al tránsito, cuando pagamos para obtener privilegios o ventajas, pero ésa corrupción no es la que le cuesta al país, cerca del 7% del Producto Interno Bruto (PIB).

Pero… ¿Tiene remedio? Yo diría que sí, me gusta pensar, que la juventud no es corrupta por herencia, sino por inercia, me refiero a que poco a poco se va venciendo y convenciendo de que para avanzar hay que transar y que si no formas parte de la maldita corrupción, no logras tus cometidos, si logramos combatir este flagelo, desde las raíces, desde la escuela primaria, me parece que tendremos una oportunidad para detener el avance de este fenómeno.

En este mismo espacio hace algunos meses, cuando recién comenzaba la transición de gobierno estatal, le comenté que afuera de un Oxxo, estaba estacionado un vehículo convertible del año, color blanco marfil, un Mercedes Benz, para que se dé usted una idea de su costo, ante lo cual, me imaginé que era de un delincuente, por lo que me estacioné y esperé antes de entrar a dicho establecimiento, para evitar cualquier roce, pero me quedé atónito, cuando salió el exsecretario de Salud, Eduardo Díaz Juárez, para abordarlo, así que no me equivoqué en cuanto a la profesión del dueño del vehículo, pero no me esperé que un funcionario fuera a ser tan descarado o tan poco inteligente, como para restregarle a los durangueños su “éxito” económico, producto de las transas que se realizaron (en SSA) con diferentes empresas, entre las que destaca la de la “PACS”, que cobraba suministros y paquetes de oficina a la Secretaría de Salud, hasta 500% más caro de su costo real.

Lo anterior no es muy descabellado, sobre todo si pensamos en todos los beneficios que obtuvo del exgobernador Jorge Herrera Caldera, quien aparentemente era la dueña de tal empresa, una señora ya grande, de nombre Diana Ocón, muy favorecida por el sexenio anterior, que algo debe tener para haber convenido a nuestro exsecretario de Salud (Díaz Juárez) de comprarle insumos que al parecer alcanzan la cifra de hasta por 90 millones de pesos (pagados por supuesto con nuestros impuestos) y convencer también al exgobernador (JHC) de la donación de terrenos (del gobierno claro) a su empresa y para convencer al exsecretario de Obras Públicas César Rodríguez, de construirle un flamante edificio nuevo frente a la central camionera.

Pero bueno, mejor no le seguimos al tema, porque como decimos los abogados, estamos especulando, así que solamente le apuntaré, que personalmente espero que no se trate de un aspaviento, como le llamó al tema el diputado federal, Óscar García Barrón, y aunque los 90 millones son pecata minuta, en comparación con lo que César Rodríguez se robó durante 12 (doce) largos años en que estuvo al frente de la Secretaría de Obras Públicas (Secope), sí considero que se le debe aplicar el peso de la ley a ésta y a todas las empresas que se presten al desvío de recursos públicos.

Y es que amable lector, justamente es la impunidad, la que anima a otras empresas a prestarse a actos de corrupción, la que alienta a los funcionarios al peculado, al robo, al desvío, a la maña, a la transa, empero, si comenzamos a observar que verdaderamente se castiga a quien traiciona los intereses del pueblo, si vemos que el siguiente pago de una empresa corrupta es para un abogado defensor de su causa, entonces comenzaremos a generalizar el Estado de Derecho y en la medida en que esto suceda, en esa misma medida, estaremos abonando a que las nuevas generaciones lo piensen tres veces antes de realizar actos corruptos, ya sea como funcionarios, como empresarios, como profesionistas o como trabajadores.

En otros países, la corrupción se combate drásticamente, tan solo la sospecha de ella, hace caer imperios, provoca renuncias presidenciales, pero en México aún se le toma como una práctica “inofensiva”, cuando no es inofensiva, es una de las principales cargas de la economía, es decir, que si no avanzamos en materia económica y no generamos los empleos que el país necesita es en gran medida por la corrupción.

De acuerdo con el índice de Percepción de Corrupción de 2016, al cierre del año anterior México alcanzó un nada honorable lugar 123 entre 176 economías analizadas. Mientras que para el año 2000 estaba en la casilla 59, de ése tamaño es el avance de la corrupción.

El deterioro en los niveles de percepción de corrupción se atribuye principalmente a los escándalos políticos, destacando el realizado por gobernadores salientes e incluso por algunos funcionarios (aún en funciones). Pero también por el sector privado, ejemplos de ello son las investigaciones de Odebrecht y la demanda de Wal-mart que incluso hasta fue cerrado y a nivel local, nuestro Odebrecht (PACS), sigue operando como si nada fuera cierto, o como si fuera ajeno a este tema que pone al borde de la Orden de Aprehensión a varios exfuncionarios del régimen anterior.

Se estima que las familias a nivel nacional destinan el 14% de su ingreso para actividades de corrupción, pero en familias que perciben bajos ingresos se destina el 33% de sus ingresos totales y para el desarrollo de la actividad productiva, a México se coloca como una nación poco confiable, ya que entre las principales naciones de América Latina, se estima que en México hay un 75% de probabilidades de fraudes, superando a Brasil que tiene un 68%, la pregunta es ¿Qué estamos haciendo para combatir a la corrupción?