/ martes 12 de febrero de 2019

Eulalia Guzmán y su incesante búsqueda por Cuauhtémoc, el último Tlatoani

En 1949 declaró públicamente que había encontrado los restos del tlatoani mexica Cuauhtémoc, un "hallazgo" que le costó su credibilidad en el nombre de la arqueología mexicana

Un día como hoy, pero de 1890 nació en San Pedro Piedra Gorda (hoy Cuauhtémoc) la maestra y arqueóloga Eulalia Guzmán, que destacó por realizar múltiples investigaciones referentes a la arqueología y dedicó parte de su tiempo a impulsar la educación de las mujeres trabajadoras y de las clases sociales más desfavorecidas.

Entre las investigaciones arqueológicas en que estuvo involucrada Eulalia Guzmán, se encuentra el supuesto descubrimiento de lo restos de Cuauhtémoc, el último tlatoani mexica de México-Tenochtitlán, y que asumió el poder en 1520, justo un año antes de la toma de Tenochtitlán por Hernán Cortés.

Este es un caso en el que la polémica ha reinado, por las múltiples inconsistencias, el mal manejo de la investigación y hasta por tener fines políticos tal descubrimiento.

En 1949, exactamente el 26 de septiembre, Eulalia Guzmán declaró públicamente que había encontrado los restos del tlatoani mexica Cuauhtémoc, en el pueblo de Ixcateopan, Guerrero, específicamente en la iglesia del pueblo; además, se contaba que una familia del municipio tenía en su poder y resguardo algunos documentos que señalaban el lugar exacto del entierro.

Los trabajos de excavación estuvieron a cargo de Eulalia Guzmán, que en posteriores investigaciones se dijo que se precipitó a realizar los trabajos sin contar con la técnica suficiente; pues quien había sido comisionado para tales trabajos, por el arquitecto Ignacio Marquina, entonces director del Instituto Nacional de Antropología Historia (INAH), era el arqueólogo Carlos Margáin, quien no llegó a tiempo al lugar.

Para 1951, Eulalia Guzmán volvió a excavar el montículo arqueológico, y según evidencias del periodista Eliseo Salmerón se pudo observar la falta de técnica que Guzmán usó en cada una de las intervenciones.

El Sol de zacatecas

Cortesía

Tiempo después se determinó que los restos y los objetos encontrados (huesos calcinados, una punta de lanza y una placa ovalada con la inscripción “1525-1529. Rey e S. Coatemo”) carecían de rigor histórico y veracidad científica, esto luego de que tres comisiones acudieran a analizar los trabajos de la maestra zacatecana.

La polémica sobre si eran o no los restos de Cuauhtémoc se extendió por casi treinta años, hasta que la comisión encargada decidió ponerle punto final a la investigación arqueológica, a pesar de la presión que recibieron los comisionados para que reconocieran la veracidad de los restos encontrados.

El dictamen que emitieron los comisionados, entre otras cosas, señala: “No hay bases científicas para afirmar que los restos hallados el 26 de septiembre de 1949 en la iglesia de Santa María de la Asunción, Ixcateopan, Guerrero, sean los restos de Cuauhtémoc, último señor de los mexicas y heroico defensor de México-Tenochtitlan”.

El Sol de Zacatecas

Cortesía

Ya para entonces se reconocería que los documentos habían sido forzados, que el entierro se había hecho de manera reciente y que carecía de realidad el relato que se pretendía pasar por tradición oral con respecto a la conexión entre Cuauhtémoc y el pueblo de Ixcateopan.

Pese a los estudios que negaron la autenticidad de los objetos y restos encontrados durante la excavación, la zacatecana Eulalia Guzmán siempre sostuvo que el entierro y los objetos y huesos encontrados eran legítimos, y que sí pertenecían al último tlatoani mexica de México-Tenochtitlán.

Dictamen final de la investigación

La Comisión para la Revisión y Nuevos Estudios de los Hallazgos de Ixcateopan emitió el siguiente dictamen final de sus investigaciones, en 1976:

Primero. Que los restos óseos pertenecen a ocho individuos y provienen de distintas épocas y diversas formas de enterramiento.

Segundo. Que la joven mestiza adulta cuyos restos faciales y piezas dentarias forman parte del hallazgo de Ixcateopan no pudo haber sido enterrada en 1529.

Tercero. Que el entierro no pudo haberse realizado bajo el altar mayor de Santa María de la Asunción en 1529, ya que existió una primera iglesia en otro sitio de Ixcateopan y la construcción del templo actual no se inició hasta 1550, cuando muy temprano.

Cuarto. Que la tradición oral no arranca del siglo XVI y que en su forma actual se conoce únicamente a partir de 1949.

Quinto. Que todos los documentos –tanto los que dieron origen al hallazgo como los presentados posteriormente– son apócrifos y fueron elaborados después de 1917.

Sexto. Que si bien la manufactura de la placa ovalada puede fecharse en el siglo XVI, las características de la inscripción que contiene corresponden a una escritura reciente.

Séptimo. Que las demás conclusiones de los estudios realizados no sólo no contradicen sino en su gran mayoría apoyan los puntos anteriormente señalados.

La Comisión para la Revisión y Nuevos Estudios de los Hallazgos de Ixcateopan emite este dictamen final: No hay base científica para afirmar que los restos hallados el 26 de septiembre de 1949 en la iglesia de Santa María de la Asunción, Ixcateopan, Guerrero, sean los restos de Cuauhtémoc, último señor de los mexicas y heroico defensor de México-Tenochtitlan.

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Un día como hoy, pero de 1890 nació en San Pedro Piedra Gorda (hoy Cuauhtémoc) la maestra y arqueóloga Eulalia Guzmán, que destacó por realizar múltiples investigaciones referentes a la arqueología y dedicó parte de su tiempo a impulsar la educación de las mujeres trabajadoras y de las clases sociales más desfavorecidas.

Entre las investigaciones arqueológicas en que estuvo involucrada Eulalia Guzmán, se encuentra el supuesto descubrimiento de lo restos de Cuauhtémoc, el último tlatoani mexica de México-Tenochtitlán, y que asumió el poder en 1520, justo un año antes de la toma de Tenochtitlán por Hernán Cortés.

Este es un caso en el que la polémica ha reinado, por las múltiples inconsistencias, el mal manejo de la investigación y hasta por tener fines políticos tal descubrimiento.

En 1949, exactamente el 26 de septiembre, Eulalia Guzmán declaró públicamente que había encontrado los restos del tlatoani mexica Cuauhtémoc, en el pueblo de Ixcateopan, Guerrero, específicamente en la iglesia del pueblo; además, se contaba que una familia del municipio tenía en su poder y resguardo algunos documentos que señalaban el lugar exacto del entierro.

Los trabajos de excavación estuvieron a cargo de Eulalia Guzmán, que en posteriores investigaciones se dijo que se precipitó a realizar los trabajos sin contar con la técnica suficiente; pues quien había sido comisionado para tales trabajos, por el arquitecto Ignacio Marquina, entonces director del Instituto Nacional de Antropología Historia (INAH), era el arqueólogo Carlos Margáin, quien no llegó a tiempo al lugar.

Para 1951, Eulalia Guzmán volvió a excavar el montículo arqueológico, y según evidencias del periodista Eliseo Salmerón se pudo observar la falta de técnica que Guzmán usó en cada una de las intervenciones.

El Sol de zacatecas

Cortesía

Tiempo después se determinó que los restos y los objetos encontrados (huesos calcinados, una punta de lanza y una placa ovalada con la inscripción “1525-1529. Rey e S. Coatemo”) carecían de rigor histórico y veracidad científica, esto luego de que tres comisiones acudieran a analizar los trabajos de la maestra zacatecana.

La polémica sobre si eran o no los restos de Cuauhtémoc se extendió por casi treinta años, hasta que la comisión encargada decidió ponerle punto final a la investigación arqueológica, a pesar de la presión que recibieron los comisionados para que reconocieran la veracidad de los restos encontrados.

El dictamen que emitieron los comisionados, entre otras cosas, señala: “No hay bases científicas para afirmar que los restos hallados el 26 de septiembre de 1949 en la iglesia de Santa María de la Asunción, Ixcateopan, Guerrero, sean los restos de Cuauhtémoc, último señor de los mexicas y heroico defensor de México-Tenochtitlan”.

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Ya para entonces se reconocería que los documentos habían sido forzados, que el entierro se había hecho de manera reciente y que carecía de realidad el relato que se pretendía pasar por tradición oral con respecto a la conexión entre Cuauhtémoc y el pueblo de Ixcateopan.

Pese a los estudios que negaron la autenticidad de los objetos y restos encontrados durante la excavación, la zacatecana Eulalia Guzmán siempre sostuvo que el entierro y los objetos y huesos encontrados eran legítimos, y que sí pertenecían al último tlatoani mexica de México-Tenochtitlán.

Dictamen final de la investigación

La Comisión para la Revisión y Nuevos Estudios de los Hallazgos de Ixcateopan emitió el siguiente dictamen final de sus investigaciones, en 1976:

Primero. Que los restos óseos pertenecen a ocho individuos y provienen de distintas épocas y diversas formas de enterramiento.

Segundo. Que la joven mestiza adulta cuyos restos faciales y piezas dentarias forman parte del hallazgo de Ixcateopan no pudo haber sido enterrada en 1529.

Tercero. Que el entierro no pudo haberse realizado bajo el altar mayor de Santa María de la Asunción en 1529, ya que existió una primera iglesia en otro sitio de Ixcateopan y la construcción del templo actual no se inició hasta 1550, cuando muy temprano.

Cuarto. Que la tradición oral no arranca del siglo XVI y que en su forma actual se conoce únicamente a partir de 1949.

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