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La cultura de Durango es mestiza: Esbardo Carreño

  • Belem Hernández
  • en LOCAL

 

La mezcla de creencias y estilos de vida entre españoles, tepehuanos y esclavos africanos ha detonado que Durango cuente con una cultura mestiza en la cual el Camino Real Tierra Adentro fue el principal conducto de comunicación.

A partir de la llegada de Francisco de Ibarra a suelo duranguense y la fundación de la ciudad capital el ocho de julio de 1563, se inicia con la edificación de una nueva cultura, la cual se enriquece de los legados del pueblo tepehuano que albergaba en los principales valles del estado

El director de municipios del Instituto de Cultura del Estado (ICED), Esbardo Carreño Díaz, explicó a El Sol de Durango, que los pobladores de etnias como la acaxee, xixime y zacatecos fueron piezas claves, ya que antes de ser conquistados por los españoles contaban con una vasta cultura basada en la observación de los astros, la danza y la música prehispánica.

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Con el paso del tiempo y la llegada de la fundación de Durango en la época de la conquista y el virreinato surgieron nuevas formas de expresar el arte, las familias españolas que se instalaron en la ciudad capital y en los reales de minas importantes (centros mineros) como Avino, el Valle de San Juan, San Lucas, Coneto de Comonfort, Indé, Guanaceví, Cuencamé y Velardeña tenían una vida social y cultural a la que pronto fueron agregando nuevas formas de bailar, crear música y elaborar alimentos.

Con los españoles llegaron a Durango grupos indígenas tarascos y tlaxcaltecas provenientes del centro del país, al igual que una cultura africana con los negros esclavos que trabajaban en las minas, estos diferentes estilos de vida se unieron y surgieron otros ritmos musicales, estilos de bailar, cantar, una nueva dirección en la actuación, ya que era básico para la evangelización.

El teatro fue el pilar para explicar el cristianismo a los nativos, narró el también investigador, por tal motivo eran de suma importancia los coloquios realizados en Semana Santa, el 12 de diciembre día de la Virgen de Guadalupe y las pastorelas.

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El virreinato fue el detonante para la música religiosa desarrollada en las capillas, Durango no fue la excepción, en la Basílica Menor se escribieron cerca de 400 partituras, las cuales se encuentran resguardadas, fue José Bernardo Abella Grijalva personaje que pone en la cúspide a la ciudad con más de 100 partituras escritas.

Al llegar el México independiente y el resurgimiento en el poder de los criollos, el movimiento intelectual en todo México y Durango fue inminente, dando un espacio importante a nuevas expresiones en la literatura y la pintura, los duranguense que enaltecieron al estado fueron sin duda Francisco Zarco y la voz inigualable de Fanny Anitúa, resaltó el funcionario estatal.

Fue hasta finales del siglo XIX que el florece la cultura duranguense se hizo sentir mediante diversos creadores como la familia Revueltas y Dolores del Río, al igual que el detonante de la cultura gastronómica.

La gastronomía es un pilar fundamental en nuestra cultura, afirmó el entrevistado, “hay una gran gama de sabores y estilos, la comida duranguense no sólo se encajona en el caldillo durangueño, realizado con carne seca y chile pasado, actualmente se come a diario en todos los hogares del estado con diferentes variantes, sin embargo al recorrer las calles de la ciudad en cada esquina hay un puesto de gorditas, un platillo cotidiano y típico, además es consumido en todas las clases sociales”.

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Para llegar a la actualidad es necesario resaltar que la cultura duranguense se enriqueció por el Camino Real Tierra Adentro, rúa que fue un canal de comunicación en todos los sentidos, parte de la Plaza de Santo Domingo en la Ciudad de México hasta Santa Fe en Nuevo México, al recorrer nuestro estado con distintas bifurcación se transitaba con el comercio y en el constante ir y venir de personas, circuló la gastronomía, poesía, canto, música, costumbrismo, estilos arquitectónicos y artísticos, principios que están presentes en el actuar de los diversos artistas contemporáneos, dijo Esbardo Carreño.

Actualmente hay un sinfín de creadores que gracias a la globalización están poniendo en alto el nombre de Durango sin olvidar las raíces de un pueblo que se ha forjado con diversas cultura y creencias, resaltó el director de municipios.

Es indispensable hablar del séptimo arte, ya que ha marcado el rumbo de la ciudad, pero aún falta que el discurso se aterrice en los hechos para así tener más y mejores exponente del cine a nivel nacional y posicionar a Durango como la verdadera tierra del cine, en la cual se forjen actores, creadores, directores y técnicos que lleven a la pantalla grande una cultura que se ha forjado durante 454 años llenos de riqueza cultural, finalizó el entrevistado.

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