imagotipo

Ríos de agua viva

  • El Sol de Durango
  • en Sociedad

Si hay algo en esta vida que conocemos con toda seguridad es que existe el sufrimiento. Muchas veces no comprendemos el  por qué, como en el caso de la pérdida de un bebé de  5 meses de embarazo de una joven pareja; o como el trayecto largo del duelo y la soledad de una mujer o un hombre que ha perdido su pareja después de una larga y  dolorosa enfermedad. Tampoco comprendemos ni aceptamos el maltrato de los niños, ni el hambre, ni las guerras. Quizá tenga que ver con una falacia existencial que niega la realidad del sufrimiento y la mayoría lo resistimos y por lo tanto no nos preparamos para enfrentarlo cuando este se presenta y el miedo y la desesperación nos invaden y nos debilitan. ¿Qué podemos hacer para que esto cambie? Conocer lo que Dios dice en Su Palabra sobre el sufrimiento.

Que el sufrimiento forja nuestro carácter- “Y no sólo en esto, sino también en nuestros sufrimientos, porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia; la perseverancia, entereza de carácter; la entereza de carácter, esperanza”. (Romanos 5:3,4)

Que Dios se manifestará en el sufrimiento- “Y después de que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables” (Primera de Pedro 5:10).

Que el Señor nos rescata del sufrimiento- “Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará de todas ellas” (Salmo 34:19).

Que nos ayuda ser más sensibles al dolor de nuestro prójimo- “Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren” (Segunda de Corintios 1:3,4).

Estimado Lector, estamos en buenas manos, aun en medio del sufrimiento.