/ jueves 7 de noviembre de 2019

EN CARTERA

Las Rotondas de los Hombres Ilustres de la CdMx y Durango

En la Ciudad de México, la Rotonda de las Personas Ilustres es el depósito de los restos de quienes, se considera, dieron un servicio al país. Con capacidad para albergar a 145 personajes, a la fecha son 116 personas las que han sido sepultadas en el mausoleo del Panteón de Dolores, creado por el entonces presidente Sebastián Lerdo de Tejada para honrar a los liberales caídos en combate.

En ella se localizan los restos mortuorios de aquellas personas que se han distinguido por su participación política, su defensa heroica de la patria y sus contribuciones al desarrollo científico, económico, social y cultural de la nación.

El primer sepultado fue el teniente coronel Pedro Letechipía, un militar zacatecano que falleció en una batalla contra los alzados del Plan de Tuxtepec, que puso en la Presidencia a Porfirio Díaz. De acuerdo con los datos de su lápida, Letechipía “sucumbió heroicamente el 19 de marzo de 1876 en el punto llamado La Rinconada, del estado de Puebla”.

La idea de un panteón nacional surgió por primera vez en 1823, con motivo del traslado de los restos de los principales insurgentes a la Catedral Metropolitana. Luego, hacia 1830, el historiador Carlos María de Bustamante volvió a proponerlo, en un artículo titulado Menologio de los héroes de la Patria. Finalmente, se materializó en 1874, cuando el gobierno otorgó a la empresa Benfield, Becker y Cía. una concesión para abrir un cementerio –para reemplazar al de Santa Paula, en proceso de extinción–, que sería conocido como Panteón Civil de Dolores. Una cláusula del contrato dispuso que se reservara parte del nuevo cementerio para erigir monumentos a la memoria de los hombres ilustres.

Entre los inhumados en la Rotonda hay ocho expresidentes de la República –todos del siglo XIX–, así como artistas, escritores, diplomáticos, militares y revolucionarios. Por ejemplo, ahí reposan los restos de David Alfaro Siqueiros, Rosario Castellanos, Agustín Lara, Silvestre Revueltas y Salvador Díaz Mirón. Los presidentes que mayor número de personajes han inhumado en la Rotonda son Porfirio Díaz, con 22, y Luis Echeverría, con 12.

En tiempos recientes se ha vuelto costumbre que los mandatarios lo hagan en los días finales de su gestión. Fue el caso de Felipe Calderón, con María Izquierdo y José Pablo Moncayo, y Enrique Peña Nieto, con Sor Juana Inés de la Cruz, cuyos restos no han sido trasladados de su sepulcro en el Claustro de Sor Juana, pese al decreto firmado por Peña Nieto, y muy probablemente nunca lo sean.

El último presidente que fue muy activo en agregar nombres a la Rotonda fue Vicente Fox, en cuyo gobierno se cambió la denominación de Hombres Ilustres por el de Personas Ilustres por decreto del 26 de febrero del 2003. En ese mismo año, se ordenó la inhumación de los restos de sendos dirigentes históricos del PAN, PRD y PRI, Manuel Gómez Morín, Heberto Castillo y Jesús Reyes Heroles (aunque en el último caso sólo se instaló un cenotafio, un monumento funerario sin restos mortales). En 2005, se incluyeron los nombres de Dolores del Río y Bernardo Quintana.

Por decreto presidencial del 4 de marzo de 2003, la administración pública federal debe continuar asumiendo los gastos de inhumación y homenaje en la Rotonda, con cargo al presupuesto de la Secretaría de Gobernación, misma que preside el Consejo Consultivo de la Rotonda, el cual está integrado por el propio secretario de Gobernación y por los secretarios de la Defensa Nacional, de Marina, de Educación Pública y por el de Cultura, todos los cuales podrán designar un suplente.

Durante el sexenio pasado, la Rotonda vino a menos. En julio de 2014 fue motivo de un escándalo mediático por la realización de una fiesta. En 2016 se dispuso la remodelación del espacio y en 2018 se denunció el robo de varios objetos: fueron vandalizadas 26 tumbas y robadas piezas alusivas al trabajo de los personajes, así como placas, letras y números de los nombres, fechas de nacimiento y de defunción. El saldo de lo que se sustrajo del lugar fue de siete placas, cuatro relieves y 119 piezas entre letras y números.

Originarios de Durango se encuentran en la Rotonda de las Personas Ilustres de la Ciudad de México: José Cevallos Cepeda (1831-1893, militar y político, fue gobernador de los estados de Yucatán, Sinaloa, Jalisco y del Distrito Federal); Silvestre Revueltas Sánchez (1899-1940, músico y compositor) y Dolores del Río (1906-1983, actriz, época de oro del cine mexicano). Los restos de Guadalupe Victoria (1786-1843, insurgente, primer presidente de México) se inhumaron el 16 de septiembre de 1925 de la Rotonda de los Hombres Ilustres al Monumento a la Independencia (inaugurado por Porfirio Díaz Mori el 16 de septiembre de 1910, llamado coloquialmente como El Ángel) en la Ciudad de México,

Al parecer, este gobierno tiene la intención de devolverle al mausoleo su resplandor. Dentro de unos días serán inhumados ahí los restos de José Santos Valdés (1905-1990), el educador coahuilense que impulsó las escuelas normales rurales. La decisión de rehabilitar la Rotonda desde el primer tramo del sexenio quizá tenga que ver con el interés que tiene el presidente Andrés Manuel López Obrador por la historia y también por el hecho de que ahí están enterrados varios de sus héroes, como Ricardo Flores Magón, Carlos Pellicer, Guillermo Prieto y Melchor Ocampo. Será la oportunidad para López Obrador de dejar para la posteridad su interpretación de la historia.

En Durango, su Panteón Civil, llamado también Panteón Municipal de Oriente fue fundado el año 1860, poco tiempo después de que el Presidente Benito Juárez promulgara las leyes de Reforma. Antes de 1860, las inmediaciones y el interior de los templos religiosos católicos se utilizaban como panteones, como el de San Francisco (donde se encuentra hoy el Multifamiliar), el de Analco (panteón de los indígenas), el de Los Presos (ubicado en el hoy fraccionamiento Acereros, llamado así porque en él trabajaban los huéspedes de la Penitenciaría), el de las Epidemias (ubicado en la parte poniente del Cerro de Mercado, utilizado pata sepultar a las víctimas de las epidemias que atacaron Durango).

Fue a las afueras del templo de Santa Ana, donde se crea un panteón religioso el cual se dividió en dos panteones, el de San Mateo y el de Nuestra Señora del Carmen, un panteón de pobres y otro panteón de ricos, el de los pobres, se ubicaba exactamente al norte de Santa Ana, entre la privada de Gabino Barreda y hasta antes de llegar a Gómez Palacio, en esa manzana, y el de Nuestra Señora del Carmen, se encontraba en frente de la calle de Bruno Martínez antes de llegar a la esquina de Gómez Palacio.

En el año 2002, la parte antigua de este Panteón, fue declarado museo de Arte Funerario “Benigno Montoya” debido a que cuenta con una riqueza arquitectónica funeraria bellísima que no hay en otros estados del norte de la República Mexicana. Pilar Alanís de Chávez realizó una extraordinaria investigación sobre la arquitectura funeraria, que plasmó en un memorable libro.

En diciembre de 2002 se logró inaugurar el Museo Municipal de Arte Funerario Benigno Montoya, realizó 64 obras funerarias, con el propósito de ofrecer al visitante un espacio para conocer de manera atractiva y didáctica la riqueza histórica, artística y cultural, museo-panteón, el primero de su tipo en México.

El primer huésped en llegar al Panteón municipal fue Ruperto Aragón, enterrado en este lugar justo a la orilla del panteón y quien falleciera el 24 de abril de 1861, fecha más antigua registrada en el cementerio y que aún se conserva su lápida, olvidada pero firme aún con el pasar del tiempo. De la misma forma el primer título de propiedad que se tiene registrado en este lugar corresponde a la familia de Dolores Grimaldo, un comerciante rico de origen italiano, que vivió en Durango y que compró un lote familiar para 12 personas, su arquitectura es neoclásica y asemeja un Partenón griego, en la ornamentación presenta flores. Fue en 1873 que se construyó la capilla, mejor conocida como El Descanso o Reposo la cual tuvo un costo de mil 280 pesos.

En el Panteón de Oriente cuenta con al menos 800 extranjeros, entre ingleses, franceses, italianos, norteamericanos, un israelita, árabes y chinos, ingleses y norteamericanos se encuentran en el espacio denominado Panteón Inglés a mano derecha de la entrada principal.

El origen de la Rotonda de los Hombres y Mujeres Ilustres de Durango se remonta al gobierno de José Ramírez Gamero y en febrero de 1989 quedó debidamente concluida con 70 espacios y desde entonces una Comisión creada para esta finalidad inició la selección de los personajes que a partir de entonces reposarían en este lugar para honra de su memoria. Como en la Rotonda de México también en la de Durango no existe un consenso sobre quiénes debieran reposar ahí.

En el Panteón de Oriente están sepultadas casi 280 mil personas, distribuidas en 16 cuadros y 17 manzanas. El 30 por ciento de las tumbas está abandonado.

Bien por la costumbre de honrar a nuestros hombres y mujeres ilustres y conmemorar el Día de los Santos Difuntos, que data del año de 1561, precisamente dos años antes de la fundación de nuestra ciudad de Durango, como parte del proceso evangelizador por los frailes franciscanos de la conquista.

Las Rotondas de los Hombres Ilustres de la CdMx y Durango

En la Ciudad de México, la Rotonda de las Personas Ilustres es el depósito de los restos de quienes, se considera, dieron un servicio al país. Con capacidad para albergar a 145 personajes, a la fecha son 116 personas las que han sido sepultadas en el mausoleo del Panteón de Dolores, creado por el entonces presidente Sebastián Lerdo de Tejada para honrar a los liberales caídos en combate.

En ella se localizan los restos mortuorios de aquellas personas que se han distinguido por su participación política, su defensa heroica de la patria y sus contribuciones al desarrollo científico, económico, social y cultural de la nación.

El primer sepultado fue el teniente coronel Pedro Letechipía, un militar zacatecano que falleció en una batalla contra los alzados del Plan de Tuxtepec, que puso en la Presidencia a Porfirio Díaz. De acuerdo con los datos de su lápida, Letechipía “sucumbió heroicamente el 19 de marzo de 1876 en el punto llamado La Rinconada, del estado de Puebla”.

La idea de un panteón nacional surgió por primera vez en 1823, con motivo del traslado de los restos de los principales insurgentes a la Catedral Metropolitana. Luego, hacia 1830, el historiador Carlos María de Bustamante volvió a proponerlo, en un artículo titulado Menologio de los héroes de la Patria. Finalmente, se materializó en 1874, cuando el gobierno otorgó a la empresa Benfield, Becker y Cía. una concesión para abrir un cementerio –para reemplazar al de Santa Paula, en proceso de extinción–, que sería conocido como Panteón Civil de Dolores. Una cláusula del contrato dispuso que se reservara parte del nuevo cementerio para erigir monumentos a la memoria de los hombres ilustres.

Entre los inhumados en la Rotonda hay ocho expresidentes de la República –todos del siglo XIX–, así como artistas, escritores, diplomáticos, militares y revolucionarios. Por ejemplo, ahí reposan los restos de David Alfaro Siqueiros, Rosario Castellanos, Agustín Lara, Silvestre Revueltas y Salvador Díaz Mirón. Los presidentes que mayor número de personajes han inhumado en la Rotonda son Porfirio Díaz, con 22, y Luis Echeverría, con 12.

En tiempos recientes se ha vuelto costumbre que los mandatarios lo hagan en los días finales de su gestión. Fue el caso de Felipe Calderón, con María Izquierdo y José Pablo Moncayo, y Enrique Peña Nieto, con Sor Juana Inés de la Cruz, cuyos restos no han sido trasladados de su sepulcro en el Claustro de Sor Juana, pese al decreto firmado por Peña Nieto, y muy probablemente nunca lo sean.

El último presidente que fue muy activo en agregar nombres a la Rotonda fue Vicente Fox, en cuyo gobierno se cambió la denominación de Hombres Ilustres por el de Personas Ilustres por decreto del 26 de febrero del 2003. En ese mismo año, se ordenó la inhumación de los restos de sendos dirigentes históricos del PAN, PRD y PRI, Manuel Gómez Morín, Heberto Castillo y Jesús Reyes Heroles (aunque en el último caso sólo se instaló un cenotafio, un monumento funerario sin restos mortales). En 2005, se incluyeron los nombres de Dolores del Río y Bernardo Quintana.

Por decreto presidencial del 4 de marzo de 2003, la administración pública federal debe continuar asumiendo los gastos de inhumación y homenaje en la Rotonda, con cargo al presupuesto de la Secretaría de Gobernación, misma que preside el Consejo Consultivo de la Rotonda, el cual está integrado por el propio secretario de Gobernación y por los secretarios de la Defensa Nacional, de Marina, de Educación Pública y por el de Cultura, todos los cuales podrán designar un suplente.

Durante el sexenio pasado, la Rotonda vino a menos. En julio de 2014 fue motivo de un escándalo mediático por la realización de una fiesta. En 2016 se dispuso la remodelación del espacio y en 2018 se denunció el robo de varios objetos: fueron vandalizadas 26 tumbas y robadas piezas alusivas al trabajo de los personajes, así como placas, letras y números de los nombres, fechas de nacimiento y de defunción. El saldo de lo que se sustrajo del lugar fue de siete placas, cuatro relieves y 119 piezas entre letras y números.

Originarios de Durango se encuentran en la Rotonda de las Personas Ilustres de la Ciudad de México: José Cevallos Cepeda (1831-1893, militar y político, fue gobernador de los estados de Yucatán, Sinaloa, Jalisco y del Distrito Federal); Silvestre Revueltas Sánchez (1899-1940, músico y compositor) y Dolores del Río (1906-1983, actriz, época de oro del cine mexicano). Los restos de Guadalupe Victoria (1786-1843, insurgente, primer presidente de México) se inhumaron el 16 de septiembre de 1925 de la Rotonda de los Hombres Ilustres al Monumento a la Independencia (inaugurado por Porfirio Díaz Mori el 16 de septiembre de 1910, llamado coloquialmente como El Ángel) en la Ciudad de México,

Al parecer, este gobierno tiene la intención de devolverle al mausoleo su resplandor. Dentro de unos días serán inhumados ahí los restos de José Santos Valdés (1905-1990), el educador coahuilense que impulsó las escuelas normales rurales. La decisión de rehabilitar la Rotonda desde el primer tramo del sexenio quizá tenga que ver con el interés que tiene el presidente Andrés Manuel López Obrador por la historia y también por el hecho de que ahí están enterrados varios de sus héroes, como Ricardo Flores Magón, Carlos Pellicer, Guillermo Prieto y Melchor Ocampo. Será la oportunidad para López Obrador de dejar para la posteridad su interpretación de la historia.

En Durango, su Panteón Civil, llamado también Panteón Municipal de Oriente fue fundado el año 1860, poco tiempo después de que el Presidente Benito Juárez promulgara las leyes de Reforma. Antes de 1860, las inmediaciones y el interior de los templos religiosos católicos se utilizaban como panteones, como el de San Francisco (donde se encuentra hoy el Multifamiliar), el de Analco (panteón de los indígenas), el de Los Presos (ubicado en el hoy fraccionamiento Acereros, llamado así porque en él trabajaban los huéspedes de la Penitenciaría), el de las Epidemias (ubicado en la parte poniente del Cerro de Mercado, utilizado pata sepultar a las víctimas de las epidemias que atacaron Durango).

Fue a las afueras del templo de Santa Ana, donde se crea un panteón religioso el cual se dividió en dos panteones, el de San Mateo y el de Nuestra Señora del Carmen, un panteón de pobres y otro panteón de ricos, el de los pobres, se ubicaba exactamente al norte de Santa Ana, entre la privada de Gabino Barreda y hasta antes de llegar a Gómez Palacio, en esa manzana, y el de Nuestra Señora del Carmen, se encontraba en frente de la calle de Bruno Martínez antes de llegar a la esquina de Gómez Palacio.

En el año 2002, la parte antigua de este Panteón, fue declarado museo de Arte Funerario “Benigno Montoya” debido a que cuenta con una riqueza arquitectónica funeraria bellísima que no hay en otros estados del norte de la República Mexicana. Pilar Alanís de Chávez realizó una extraordinaria investigación sobre la arquitectura funeraria, que plasmó en un memorable libro.

En diciembre de 2002 se logró inaugurar el Museo Municipal de Arte Funerario Benigno Montoya, realizó 64 obras funerarias, con el propósito de ofrecer al visitante un espacio para conocer de manera atractiva y didáctica la riqueza histórica, artística y cultural, museo-panteón, el primero de su tipo en México.

El primer huésped en llegar al Panteón municipal fue Ruperto Aragón, enterrado en este lugar justo a la orilla del panteón y quien falleciera el 24 de abril de 1861, fecha más antigua registrada en el cementerio y que aún se conserva su lápida, olvidada pero firme aún con el pasar del tiempo. De la misma forma el primer título de propiedad que se tiene registrado en este lugar corresponde a la familia de Dolores Grimaldo, un comerciante rico de origen italiano, que vivió en Durango y que compró un lote familiar para 12 personas, su arquitectura es neoclásica y asemeja un Partenón griego, en la ornamentación presenta flores. Fue en 1873 que se construyó la capilla, mejor conocida como El Descanso o Reposo la cual tuvo un costo de mil 280 pesos.

En el Panteón de Oriente cuenta con al menos 800 extranjeros, entre ingleses, franceses, italianos, norteamericanos, un israelita, árabes y chinos, ingleses y norteamericanos se encuentran en el espacio denominado Panteón Inglés a mano derecha de la entrada principal.

El origen de la Rotonda de los Hombres y Mujeres Ilustres de Durango se remonta al gobierno de José Ramírez Gamero y en febrero de 1989 quedó debidamente concluida con 70 espacios y desde entonces una Comisión creada para esta finalidad inició la selección de los personajes que a partir de entonces reposarían en este lugar para honra de su memoria. Como en la Rotonda de México también en la de Durango no existe un consenso sobre quiénes debieran reposar ahí.

En el Panteón de Oriente están sepultadas casi 280 mil personas, distribuidas en 16 cuadros y 17 manzanas. El 30 por ciento de las tumbas está abandonado.

Bien por la costumbre de honrar a nuestros hombres y mujeres ilustres y conmemorar el Día de los Santos Difuntos, que data del año de 1561, precisamente dos años antes de la fundación de nuestra ciudad de Durango, como parte del proceso evangelizador por los frailes franciscanos de la conquista.

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