/ miércoles 15 de enero de 2020

Momento de definir la herencia para nuestra infancia

Ante los muy lamentables hechos ocurridos la semana pasada en el Colegio Cervantes de la ciudad de Torreón, Coahuila, en el cual un niño de 11 años disparó contra integrantes de su comunidad escolar, debemos hacer una revisión amplia de lo que pasa en nuestra sociedad y cómo estamos vulnerando a nuestra infancia.

Considero que el Estado debe salvaguardar y proteger a la niñez mexicana, por lo cual no sólo debemos ser más cuidadosos de los contenidos a los que están expuestos nuestros hijos e hijas con los dispositivos tecnológicos, sino también revisar si en muchos casos las niñeras tecnológicas son lo más adecuado para su desarrollo.

Los hechos de violencia para con y entre los niños y niñas, cada vez son mucho más frecuentes. Dejando luto y dolor en los familiares, pero también vergüenza e indignación en una comunidad impotente de prevenir estos inhumanos actos.

En las sociedades “modernas” cada vez más complejas, las causas de tanta violencia contra los indefensos niños y niñas son de diferente índole y grado de intervención: ignorancia, pobreza, mercadotecnia, consumismo entre otros. A todo lo anterior agreguemos que como sociedad hemos perdido el sentido de asombro, responsabilidad y autocrítica y se ha abandonado el compromiso por los diferentes órdenes de gobierno para realizar acciones preventivas y campañas que fomenten una mayor convivencia, cuidado y protección para con nuestros pequeños.

Es una responsabilidad de los padres y madres de familia el supervisar los juegos y consumos de información que tienen los menores en internet y también pueden coadyuvar en las escuelas.

Debemos reflexionar lo que hemos hecho en favor de nuestro presente que son las niñas, niños y adolescentes de todo el país, pero también los errores que hemos cometido y las acciones que por omisión han causado el deterioro de los valores y principios humanos de nuestra comunidad. Es urgente que dejemos de lamentarnos en “el antes esto no pasaba” y tomar medidas contundentes para que no se repita.

Desde el Senado, como secretaria de la Comisión de la Niñez y Adolescencia me comprometo a intensificar la aprobación de leyes que prevengan y resuelvan la violencia y abandono de quienes serán herederos de este país. Estaré atenta del sentir y opinar de nuestros ciudadanos y ciudadanas. Intensificaremos las penas y castigos para quienes violenten en cualquier sentido a los infantes, limitar la venta de “juegos” que fomentan que el quitar la vida de los demás es divertido. Desde la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía, de la cual soy integrante, propondré se vigilen los contenidos y horarios de los programas dirigidos a los menores de edad.

Reitero, nuestros niños no son los culpables, son las víctimas indefensas y vulnerables de los actos perversos de algunos grupos de individuos mercenerarios del consumismo que solo les importan las ganancias económicas a costa de lo que sea y de la corrupción entre los que hacen oídos sordos del sufrimiento de los demás.

Nuevamente lamento los hechos ocurridos en la ciudad de Torreón y me uno al dolor de los ciudadanos. Hago un llamado a padres y madres de familia para que reflexionemos en el cuidado de nuestros hijos, platiquemos con ellos, orientémoslos, hay que saber qué piensan, cuáles son sus miedos y anhelos. Un te quiero, un cuentas conmigo nunca están de más.

Ante los muy lamentables hechos ocurridos la semana pasada en el Colegio Cervantes de la ciudad de Torreón, Coahuila, en el cual un niño de 11 años disparó contra integrantes de su comunidad escolar, debemos hacer una revisión amplia de lo que pasa en nuestra sociedad y cómo estamos vulnerando a nuestra infancia.

Considero que el Estado debe salvaguardar y proteger a la niñez mexicana, por lo cual no sólo debemos ser más cuidadosos de los contenidos a los que están expuestos nuestros hijos e hijas con los dispositivos tecnológicos, sino también revisar si en muchos casos las niñeras tecnológicas son lo más adecuado para su desarrollo.

Los hechos de violencia para con y entre los niños y niñas, cada vez son mucho más frecuentes. Dejando luto y dolor en los familiares, pero también vergüenza e indignación en una comunidad impotente de prevenir estos inhumanos actos.

En las sociedades “modernas” cada vez más complejas, las causas de tanta violencia contra los indefensos niños y niñas son de diferente índole y grado de intervención: ignorancia, pobreza, mercadotecnia, consumismo entre otros. A todo lo anterior agreguemos que como sociedad hemos perdido el sentido de asombro, responsabilidad y autocrítica y se ha abandonado el compromiso por los diferentes órdenes de gobierno para realizar acciones preventivas y campañas que fomenten una mayor convivencia, cuidado y protección para con nuestros pequeños.

Es una responsabilidad de los padres y madres de familia el supervisar los juegos y consumos de información que tienen los menores en internet y también pueden coadyuvar en las escuelas.

Debemos reflexionar lo que hemos hecho en favor de nuestro presente que son las niñas, niños y adolescentes de todo el país, pero también los errores que hemos cometido y las acciones que por omisión han causado el deterioro de los valores y principios humanos de nuestra comunidad. Es urgente que dejemos de lamentarnos en “el antes esto no pasaba” y tomar medidas contundentes para que no se repita.

Desde el Senado, como secretaria de la Comisión de la Niñez y Adolescencia me comprometo a intensificar la aprobación de leyes que prevengan y resuelvan la violencia y abandono de quienes serán herederos de este país. Estaré atenta del sentir y opinar de nuestros ciudadanos y ciudadanas. Intensificaremos las penas y castigos para quienes violenten en cualquier sentido a los infantes, limitar la venta de “juegos” que fomentan que el quitar la vida de los demás es divertido. Desde la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía, de la cual soy integrante, propondré se vigilen los contenidos y horarios de los programas dirigidos a los menores de edad.

Reitero, nuestros niños no son los culpables, son las víctimas indefensas y vulnerables de los actos perversos de algunos grupos de individuos mercenerarios del consumismo que solo les importan las ganancias económicas a costa de lo que sea y de la corrupción entre los que hacen oídos sordos del sufrimiento de los demás.

Nuevamente lamento los hechos ocurridos en la ciudad de Torreón y me uno al dolor de los ciudadanos. Hago un llamado a padres y madres de familia para que reflexionemos en el cuidado de nuestros hijos, platiquemos con ellos, orientémoslos, hay que saber qué piensan, cuáles son sus miedos y anhelos. Un te quiero, un cuentas conmigo nunca están de más.