/ viernes 18 de noviembre de 2022

Eloisa Cabada, la duranguense que participó en los Juegos Olímpicos del 68

La niña que, desde El Oro, Durango, arribó a los Juegos Olímpicos de México 1968

Fue en el verano de 1968 que la soñadora que se enamoró del deporte, la mujer que nació para vivir, la niña que, desde El Oro, Durango, emprendió la huida para conquistar las grandes ligas en el volibol, apareció, ni más ni menos, que en los Juegos Olímpicos orgullosamente representando los colores de la Selección Mexicana, ella es, Eloísa “La Chiquis” Cabada Carrera.

Desde Guzmán y Hernández, en el municipio de El Oro, fue el 1 de octubre del 1948 que “La Chiquis” Cabada nació, para sentar las bases de lo que más adelante la posicionarían como la mejor voleibolista en el estado de Durango.



Una autentica gloria del deporte en nuestra entidad, es la que abrió su diario deportivo para compartirlo con El Sol de Durango, su recorrido, ese que lo enriquecen sus participaciones, primero, en los Juegos Olímpicos de México 1968, sin olvidar los mundiales, panamericanos, incluso, un NORCECA en el que, bajo la compañía de sus compañeras, una selección que era catalogada como dorada, le arrebataron el oro a Cuba, en su casa y con el comandante Fidel Castro, ya en el poder y como aficionado.

Los valores y la verdad han sido el estandarte que, a decir de la ex olímpica, la han llevado consolidar cada una de las metas que siempre se ha fijado, pero que mejor ser parte de todo el recorrido bajo la siguiente entrevista que cedió “la Chiquis” a El Sol de Durango.


¿Cuáles son los primeros contactos de Eloísa Cabada Carrera con el deporte?

Fue muy hermoso, yo egrese de la primaria a los 14 años, porque mi padre se enfermó muy joven, eso nos obligó a emigrar de ciudad en ciudad, hasta que nos establecimos en Durango, en aquel entonces después de la primaria tomabas una carrera corta y en ese momento me tope con dos grandes maestros del volibol, Guadalupe Monreal y Manuel Galindo Higuera, a mí no me gustaba mucho el volibol, lo mío era el basquetbol, pero ellos con su metodología me llevaron a enamorarme del deporte, de la disciplina, de estos entrenamientos, lo que muy pronto se convirtió en frutos que me gustaron mucho, asistí a representar a Durango a dos campeonatos nacionales, en ambos ganamos medalla y en uno de ellos me seleccionaron.

¿Cómo fueron los primeros contactos con la Selección de México?

Después de ganar estos campeonatos nacionales que te comento, de repente empiezan a llegar telegramas de Selección Mexicana de Volibol, invitaciones para asistir a las concentraciones en la capital, pero mi madre no me autorizaba ir, por lo que tuvieron que mandar a gente de selección por mi hasta Durango, pero ni así. Mi madre tenía una casa de huéspedes en la calle de Pino Suarez, ahí nos visitó un tío que iba de paso a la Ciudad de México, esa fue mi gran oportunidad y le dije a mi mama “lo siento, pero yo si quiero aprovechar esta oportunidad que me da la vida, ir a probar suerte, me voy a portar bien, a cuidar, voy a dar lo mejor de mí, a lo mejor no quedo seleccionada, pero le voy a echar ganas, y ahí, arranca esta linda historia”.

El proceso del que fue parte “La Chiquis” para los Juegos Olímpicos ¿Cómo fue?

Para el proceso de los Juegos Olímpicos yo fui la última en concentrarme, algo hermoso, pero con muy buena aceptación por parte del grupo, yo llegué con un mi uniforme de Durango, uno brilloso de manguita corta, con cierre en el cuello, pero ya en selección no podía usarlo, sin embargo, el compañerismo de esa selección era tan bueno que a los tres días me regalaron mis compañeras un uniforme y ropa deportiva adecuada, sin olvidar que en lo deportivo y en los entrenamientos había que darlo todo para pertenecer a los 12 grandes.


Entrevista con Eloísa "La Chiquis" Cabada / Foto: Cortesía Eloísa Cabada

¿Por qué fue una época dorada?

Había muy buenos visores, todas éramos de la misma estatura, talla, había jugadoras como Blanca García Arias de Tepic con una estatura de 1.88 metros, la más alta; también Patricia Nava de Jalisco y así, una gran camada de voleibolistas, jugadoras que ya tenían recorrido, yo estaba consiente que tenía que dar lo mejor de sí, porque la oportunidad era única y muy breve, pero yo no la iba dejar pasar, solo doce jugadoras, y luego de una gira por Europa fui seleccionada para representar a México en los Juegos Olímpicos.

¿Cuáles son las competencias que más recuerda?

En la Habana, Cuba, nos coronamos como campeonas del NORCECA delante del comandante Fidel Castro, ahí estaba toda su comitiva, eso fue muy motivante, que estuviera ahí el, jugar contra una gran selección, superarlas en una final para quedarnos con el oro y en tres sets.

¿Cómo fue el proceso para estar en unos Juegos Olímpicos?

Fue un trabajo muy fuerte, porque eran trabajos de más de 8 horas, agrégale que yo todavía le ponía el extra, porque era la única de Durango y yo decía que había que poner muy en alto el nombre de Durango y esa fue mi meta desde que llegue. El entrenador, polaco, recién arribada a la Ciudad de México me pregunto que si iba a entrenar y mi respuesta fue: “A eso vine y usted me ira conociendo”, en fin, le puse muchas ganas, avance muchos lugares rápido y lo logre.


¿Qué paso por su cabeza el día que le dicen Eloísa estas seleccionada para representar a México en los Juegos Olímpicos?

Fue de mucha alegría porque había pasado de una lesión muy fuerte, un desgarre muscular ya para el regreso de la gira por Europa y ya nos habían avisado, regresando a México damos el nombre de las 12 seleccionadas, era mucha presión, yo me tenía que levantar a las 5 de la mañana para estar en el consultorio para la rehabilitación, le puse mucho coraje, empeño y así es como trabaje desde el 4 de marzo del 1966, día en que me concentre.

¿Cómo fue la competencia de los Juegos Olímpicos?

Yo no era titular, era el primer cambio en mi posición, el entrenador me apoyo mucho, el me fogueo tanto que poquito y me trueno por la pasada lesión, me exigió mucho, pero él sabía que era incansable, el siempre vio en mi buena actitud, pero por poco y me trueno, sin olvidar que tuve la suerte que el doctor que me toco en la rehabilitación era muy profesional, y ya en los Juegos Olímpicos, creo que nos fue muy bien, terminamos en séptimo lugar.


¿Cuáles son las competencias internacionales más importantes de “La Chiquis”?

Fueron varios los eventos en los que di lo mejor, recuerdo un Panamericano en Cali, Colombia, el NORCECA de Cuba, en los olímpicos no estuve mal, pero me falto experiencia, tiempo y ya en el Mundial de México 1974, ya era jefa, autoridad, 10 años con la camiseta de la Selección de México, después de esos 10 años decidí retirarme, aun así, en el 75, para un Panamericano en México me vuelven a convocar, pero fui sincera, le di las gracias al entrenador, entregue el uniforme para dedicarme a ser entrenador, a pesar de que desde el 71 ya lo hacía con el Instituto Tecnológico de Durango, con quien tengo una medalla de oro en Mérida en Universiada Nacional.

Es Eloísa “La Chiquis” Cabada Carrera, un auténtico ejemplo de que el persevera alcanza, de lucha, poder y convicción, la mujer que nació para vivir y que a pesar que no es muy normal verla en los medios de comunicación, una vez más, mediante las páginas de El Sol de Durango, comparte su gran historia de la mano del deporte de sus amores, el volibol.

Fue en el verano de 1968 que la soñadora que se enamoró del deporte, la mujer que nació para vivir, la niña que, desde El Oro, Durango, emprendió la huida para conquistar las grandes ligas en el volibol, apareció, ni más ni menos, que en los Juegos Olímpicos orgullosamente representando los colores de la Selección Mexicana, ella es, Eloísa “La Chiquis” Cabada Carrera.

Desde Guzmán y Hernández, en el municipio de El Oro, fue el 1 de octubre del 1948 que “La Chiquis” Cabada nació, para sentar las bases de lo que más adelante la posicionarían como la mejor voleibolista en el estado de Durango.



Una autentica gloria del deporte en nuestra entidad, es la que abrió su diario deportivo para compartirlo con El Sol de Durango, su recorrido, ese que lo enriquecen sus participaciones, primero, en los Juegos Olímpicos de México 1968, sin olvidar los mundiales, panamericanos, incluso, un NORCECA en el que, bajo la compañía de sus compañeras, una selección que era catalogada como dorada, le arrebataron el oro a Cuba, en su casa y con el comandante Fidel Castro, ya en el poder y como aficionado.

Los valores y la verdad han sido el estandarte que, a decir de la ex olímpica, la han llevado consolidar cada una de las metas que siempre se ha fijado, pero que mejor ser parte de todo el recorrido bajo la siguiente entrevista que cedió “la Chiquis” a El Sol de Durango.


¿Cuáles son los primeros contactos de Eloísa Cabada Carrera con el deporte?

Fue muy hermoso, yo egrese de la primaria a los 14 años, porque mi padre se enfermó muy joven, eso nos obligó a emigrar de ciudad en ciudad, hasta que nos establecimos en Durango, en aquel entonces después de la primaria tomabas una carrera corta y en ese momento me tope con dos grandes maestros del volibol, Guadalupe Monreal y Manuel Galindo Higuera, a mí no me gustaba mucho el volibol, lo mío era el basquetbol, pero ellos con su metodología me llevaron a enamorarme del deporte, de la disciplina, de estos entrenamientos, lo que muy pronto se convirtió en frutos que me gustaron mucho, asistí a representar a Durango a dos campeonatos nacionales, en ambos ganamos medalla y en uno de ellos me seleccionaron.

¿Cómo fueron los primeros contactos con la Selección de México?

Después de ganar estos campeonatos nacionales que te comento, de repente empiezan a llegar telegramas de Selección Mexicana de Volibol, invitaciones para asistir a las concentraciones en la capital, pero mi madre no me autorizaba ir, por lo que tuvieron que mandar a gente de selección por mi hasta Durango, pero ni así. Mi madre tenía una casa de huéspedes en la calle de Pino Suarez, ahí nos visitó un tío que iba de paso a la Ciudad de México, esa fue mi gran oportunidad y le dije a mi mama “lo siento, pero yo si quiero aprovechar esta oportunidad que me da la vida, ir a probar suerte, me voy a portar bien, a cuidar, voy a dar lo mejor de mí, a lo mejor no quedo seleccionada, pero le voy a echar ganas, y ahí, arranca esta linda historia”.

El proceso del que fue parte “La Chiquis” para los Juegos Olímpicos ¿Cómo fue?

Para el proceso de los Juegos Olímpicos yo fui la última en concentrarme, algo hermoso, pero con muy buena aceptación por parte del grupo, yo llegué con un mi uniforme de Durango, uno brilloso de manguita corta, con cierre en el cuello, pero ya en selección no podía usarlo, sin embargo, el compañerismo de esa selección era tan bueno que a los tres días me regalaron mis compañeras un uniforme y ropa deportiva adecuada, sin olvidar que en lo deportivo y en los entrenamientos había que darlo todo para pertenecer a los 12 grandes.


Entrevista con Eloísa "La Chiquis" Cabada / Foto: Cortesía Eloísa Cabada

¿Por qué fue una época dorada?

Había muy buenos visores, todas éramos de la misma estatura, talla, había jugadoras como Blanca García Arias de Tepic con una estatura de 1.88 metros, la más alta; también Patricia Nava de Jalisco y así, una gran camada de voleibolistas, jugadoras que ya tenían recorrido, yo estaba consiente que tenía que dar lo mejor de sí, porque la oportunidad era única y muy breve, pero yo no la iba dejar pasar, solo doce jugadoras, y luego de una gira por Europa fui seleccionada para representar a México en los Juegos Olímpicos.

¿Cuáles son las competencias que más recuerda?

En la Habana, Cuba, nos coronamos como campeonas del NORCECA delante del comandante Fidel Castro, ahí estaba toda su comitiva, eso fue muy motivante, que estuviera ahí el, jugar contra una gran selección, superarlas en una final para quedarnos con el oro y en tres sets.

¿Cómo fue el proceso para estar en unos Juegos Olímpicos?

Fue un trabajo muy fuerte, porque eran trabajos de más de 8 horas, agrégale que yo todavía le ponía el extra, porque era la única de Durango y yo decía que había que poner muy en alto el nombre de Durango y esa fue mi meta desde que llegue. El entrenador, polaco, recién arribada a la Ciudad de México me pregunto que si iba a entrenar y mi respuesta fue: “A eso vine y usted me ira conociendo”, en fin, le puse muchas ganas, avance muchos lugares rápido y lo logre.


¿Qué paso por su cabeza el día que le dicen Eloísa estas seleccionada para representar a México en los Juegos Olímpicos?

Fue de mucha alegría porque había pasado de una lesión muy fuerte, un desgarre muscular ya para el regreso de la gira por Europa y ya nos habían avisado, regresando a México damos el nombre de las 12 seleccionadas, era mucha presión, yo me tenía que levantar a las 5 de la mañana para estar en el consultorio para la rehabilitación, le puse mucho coraje, empeño y así es como trabaje desde el 4 de marzo del 1966, día en que me concentre.

¿Cómo fue la competencia de los Juegos Olímpicos?

Yo no era titular, era el primer cambio en mi posición, el entrenador me apoyo mucho, el me fogueo tanto que poquito y me trueno por la pasada lesión, me exigió mucho, pero él sabía que era incansable, el siempre vio en mi buena actitud, pero por poco y me trueno, sin olvidar que tuve la suerte que el doctor que me toco en la rehabilitación era muy profesional, y ya en los Juegos Olímpicos, creo que nos fue muy bien, terminamos en séptimo lugar.


¿Cuáles son las competencias internacionales más importantes de “La Chiquis”?

Fueron varios los eventos en los que di lo mejor, recuerdo un Panamericano en Cali, Colombia, el NORCECA de Cuba, en los olímpicos no estuve mal, pero me falto experiencia, tiempo y ya en el Mundial de México 1974, ya era jefa, autoridad, 10 años con la camiseta de la Selección de México, después de esos 10 años decidí retirarme, aun así, en el 75, para un Panamericano en México me vuelven a convocar, pero fui sincera, le di las gracias al entrenador, entregue el uniforme para dedicarme a ser entrenador, a pesar de que desde el 71 ya lo hacía con el Instituto Tecnológico de Durango, con quien tengo una medalla de oro en Mérida en Universiada Nacional.

Es Eloísa “La Chiquis” Cabada Carrera, un auténtico ejemplo de que el persevera alcanza, de lucha, poder y convicción, la mujer que nació para vivir y que a pesar que no es muy normal verla en los medios de comunicación, una vez más, mediante las páginas de El Sol de Durango, comparte su gran historia de la mano del deporte de sus amores, el volibol.

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