/ miércoles 18 de noviembre de 2020

D. Trump y AMLO no son populistas

El término populista se usa muy seguido sin fundamentos, el populismo ha sido reducto de crisis económica. No es exactamente un Estado de excepción como el fascismo y el bonapartismo.

Del fascismo muchos creen saber, el bonapartismo se ha definido como un Estado donde el gobierno no se apoya en una clase social, y lo hace en torno a un liderazgo carismático como lo fue Napoleón el grande, y no se aplica de frente o tras bambalinas tal en el capitalismo para la burguesía. El gobierno mexicano, con la economía mixta, el desarrollo compartido y al último el neoliberalismo, se sustentó en una Presidencia casi absoluta que gobernó sin respaldo directo de una clase social.

Cuando Charles de Gaulle perdió legitimidad en Francia, patrocinó a estudiosos dirigidos por Maurice Duverger (pionero de la sociología política) para que investigaran estabilidad en México, concluyeron lo mismo, agregando que en México las elecciones eran al revés, que los candidatos se escogían no por sus ideas, sino por el silencio bajo la figura del Tapado.

López Obrador no incita contra los potentados, reduce la presencia económica del Gobierno, mantiene la función neoliberal del Banco de México; fustigar contra varios analistas y reporteros que en el pasado no criticaban en nada al presidente y que cobraban asesorías al gobierno; o apoyarse en los grandes del monopolio económico tampoco es populismo. No es populismo entregar dinero directo a la población sin intermediación de la corrupción burocrática.

En las encuestas más del 50% apoyan los recortes a Estados y municipios. Quieren dinero para gastarlo por sus camarillas, cómodamente gastan dineros de impuestos que no cobran. De qué sirvió al país 30 años del SNI, de las becas de CONACYT, de los viajes de intercambio al extranjero de profesores y estudiantes, el resultado es que el país tiene 250 años de retraso en ciencia y tecnología.

Aprovechemos que el presidente, sin cortesía le llama a comerciantes y periodistas conservadores y acomodaticios. Aprovechemos a que se consoliden prensa y empresarios independientes del poder público, corregiría en algo nuestra democracia corrupta y electoralmente funcional.

D. Trump representa a norteamericanos que quieren ajustes en la economia y la inmigración. S. Bannon y A. Breibart crearon una plataforma web para divulgar las ideas de organizaciones de derecha recalcitrante como los WASP- los más fuertes por hoy- (blancos, anglosajones, estadunidenses y protestantes), El The Party, el Xu Xlus Xlan, o la numerosa asociación del rifle (NRA).

Son republicanos que modificaron su idea de la libre empresa por la competencia con China, que piensan que ya no caben más inmigrantes en los EE.UU, que se acabó en sueño americano, ideas que comparten no poco es negros, y latinos que conservan su nacionalidad de origen pero no patriotismo asimilados por el modo productivo que influye en todo. Se observan a muchos republicanos irritados por el supuesto fraude a D. Trump, y a los demócratas tibios de costumbre. D. Trump es símbolo de recuperación del imperio. Trump perdió al pelearse con Bannon y otros estrategas.

Error de hablar de que se salvó la democracia, ellos tiene instituciones que equilibran al poder que no comprendemos, somos presidencialistas y clientes del autoritarismo.

El término populista se usa muy seguido sin fundamentos, el populismo ha sido reducto de crisis económica. No es exactamente un Estado de excepción como el fascismo y el bonapartismo.

Del fascismo muchos creen saber, el bonapartismo se ha definido como un Estado donde el gobierno no se apoya en una clase social, y lo hace en torno a un liderazgo carismático como lo fue Napoleón el grande, y no se aplica de frente o tras bambalinas tal en el capitalismo para la burguesía. El gobierno mexicano, con la economía mixta, el desarrollo compartido y al último el neoliberalismo, se sustentó en una Presidencia casi absoluta que gobernó sin respaldo directo de una clase social.

Cuando Charles de Gaulle perdió legitimidad en Francia, patrocinó a estudiosos dirigidos por Maurice Duverger (pionero de la sociología política) para que investigaran estabilidad en México, concluyeron lo mismo, agregando que en México las elecciones eran al revés, que los candidatos se escogían no por sus ideas, sino por el silencio bajo la figura del Tapado.

López Obrador no incita contra los potentados, reduce la presencia económica del Gobierno, mantiene la función neoliberal del Banco de México; fustigar contra varios analistas y reporteros que en el pasado no criticaban en nada al presidente y que cobraban asesorías al gobierno; o apoyarse en los grandes del monopolio económico tampoco es populismo. No es populismo entregar dinero directo a la población sin intermediación de la corrupción burocrática.

En las encuestas más del 50% apoyan los recortes a Estados y municipios. Quieren dinero para gastarlo por sus camarillas, cómodamente gastan dineros de impuestos que no cobran. De qué sirvió al país 30 años del SNI, de las becas de CONACYT, de los viajes de intercambio al extranjero de profesores y estudiantes, el resultado es que el país tiene 250 años de retraso en ciencia y tecnología.

Aprovechemos que el presidente, sin cortesía le llama a comerciantes y periodistas conservadores y acomodaticios. Aprovechemos a que se consoliden prensa y empresarios independientes del poder público, corregiría en algo nuestra democracia corrupta y electoralmente funcional.

D. Trump representa a norteamericanos que quieren ajustes en la economia y la inmigración. S. Bannon y A. Breibart crearon una plataforma web para divulgar las ideas de organizaciones de derecha recalcitrante como los WASP- los más fuertes por hoy- (blancos, anglosajones, estadunidenses y protestantes), El The Party, el Xu Xlus Xlan, o la numerosa asociación del rifle (NRA).

Son republicanos que modificaron su idea de la libre empresa por la competencia con China, que piensan que ya no caben más inmigrantes en los EE.UU, que se acabó en sueño americano, ideas que comparten no poco es negros, y latinos que conservan su nacionalidad de origen pero no patriotismo asimilados por el modo productivo que influye en todo. Se observan a muchos republicanos irritados por el supuesto fraude a D. Trump, y a los demócratas tibios de costumbre. D. Trump es símbolo de recuperación del imperio. Trump perdió al pelearse con Bannon y otros estrategas.

Error de hablar de que se salvó la democracia, ellos tiene instituciones que equilibran al poder que no comprendemos, somos presidencialistas y clientes del autoritarismo.