/ miércoles 7 de noviembre de 2018

La mejor inversión: Nosotros mismos

Si de verdad queremos vivir al máximo, si de verdad queremos sacarle el máximo partido a la vida, nunca debemos dejar de invertir en nosotros mismos, porque somos el activo más importante que tenemos.

Nosotros mismos somos el activo más importante que tenemos y trabajar en uno mismo debería ser la prioridad de cualquier persona, y lo que nos haga crecer como persona, como cursos, capacitación o terapias, son un activo que nadie, ni las crisis nos van a poder quitar.

A diferencia de un coche, que se puede cambiar por otro en cualquier momento, cada uno de nosotros va a seguir siendo el mismo hasta el final de nuestros días. No podemos vendernos ni cambiarnos por otro yo, pero lo que sí podemos hacer es mejorarnos día a día.

Vivimos limitados por los recursos y las vivencias que tenemos disponibles en cada momento, por lo que no es suficiente estar en el lugar adecuado en el momento oportuno, sino que tenemos que ser la persona correcta en el lugar adecuado en el momento oportuno.

Tan sólo hay que imaginar, por ejemplo, que siendo jóvenes una noche nos encontramos con la mujer de nuestra vida en un bar y que resulta que solo habla inglés, y para poder optar a conquistar a esa chica los requisitos son mínimos, son hablar inglés y tener unos conocimientos básicos de seducción.

Es como si hubiese una oportunidad detrás de una puerta con una cerradura: si en ese momento no tenemos la llave, no podemos acceder a esa oportunidad. Es más, si no tenemos la llave, es posible que ni nos demos cuenta de que existe la puerta.

La vida funciona así. Es como un gran castillo lleno de puertas con cerraduras. Si queremos explorar todo el castillo necesitamos conseguir las llaves adecuadas, pero no todas las llaves son igual de fáciles de encontrar. A mucha gente le da pereza buscar las llaves y se pasa toda su vida en el salón del castillo al calor de la chimenea y no son conscientes de que se están perdiendo el olor de las flores del jardín y las maravillosas vistas que hay desde la torre más alta.

Lo que hagamos ahora determinará las opciones que tendremos disponibles en el futuro. Por eso, si de verdad queremos vivir al máximo, si de verdad queremos sacarle el máximo partido a la vida, nunca debemos dejar de invertir en nosotros mismos, porque somos el activo más importante que tenemos.

Si invertimos en salud, seguro multiplicaremos los resultados en el resto de áreas de tu vida porque cuando la salud falla, todo lo demás carece de importancia. El problema es que hasta que no nos enfermamos no nos damos cuenta de lo valioso que es estar sanos. Podemos empezar por comer sano, hacer ejercicio y dormir lo suficiente, porque nuestro cuerpo es nuestro propio vehículo en la vida y es la posesión más importante que tenemos.

Vivimos en un mundo cada vez globalizado, donde gracias a las nuevas tecnologías es posible leer lo que acaba de escribir un bloguero en Australia o charlar en tiempo real con un amigo que está en Japón y el idioma más utilizado en el mundo es el inglés, y si queremos ser parte de él necesitamos ser capaces de leer, escribir y hablar con este idioma.

Durante nuestra vida vamos a tener que interaccionar con otras personas, desde nuestra familia, los compañeros de trabajo, el jefe, la novia, los profesores de la universidad y algunos aspectos muy importantes de la vida, como la pareja o el trabajo, van a depender directamente de cómo resulten esas interacciones, por lo que merece la pena invertir en desarrollar nuestras habilidades sociales.

Podemos ser como las personas a las que no les da vergüenza ponerse a hablar con cualquiera y enseguida hacen amigos; o bien, tímidos, que provoca que nos cueste hablar con desconocidos, por lo que puede ser beneficio estudiar cómo funcionan las personas y las relaciones entre ellas. Relacionarse con otras personas es una habilidad más, como las matemáticas o la carpintería, que se puede aprender y desarrollar con estudio y práctica.

Podemos entrar en el cerebro de un experto y conocer de primera mano todo lo que ha aprendido, y eso lo podemos hacer con un libro y podemos leer el que trate temas concretos que nos interesan y eso nos llevará a conocer más para utilizarlo en nuestro beneficio.

Una de las mayores inversiones que podemos hacer es el tiempo y no podemos dejarlo de lado. Nos cobrará los intereses conforme pasen los años. Debemos invertir en nosotros y los beneficios serán permanentes porque todo lo que vivamos o aprendamos hoy nos servirá para toda la vida y lo más importante, los beneficios se acumulan y crecen exponencialmente para hacernos mejores personas.

Así, debemos invertir en nosotros, ¡ya!


Si de verdad queremos vivir al máximo, si de verdad queremos sacarle el máximo partido a la vida, nunca debemos dejar de invertir en nosotros mismos, porque somos el activo más importante que tenemos.

Nosotros mismos somos el activo más importante que tenemos y trabajar en uno mismo debería ser la prioridad de cualquier persona, y lo que nos haga crecer como persona, como cursos, capacitación o terapias, son un activo que nadie, ni las crisis nos van a poder quitar.

A diferencia de un coche, que se puede cambiar por otro en cualquier momento, cada uno de nosotros va a seguir siendo el mismo hasta el final de nuestros días. No podemos vendernos ni cambiarnos por otro yo, pero lo que sí podemos hacer es mejorarnos día a día.

Vivimos limitados por los recursos y las vivencias que tenemos disponibles en cada momento, por lo que no es suficiente estar en el lugar adecuado en el momento oportuno, sino que tenemos que ser la persona correcta en el lugar adecuado en el momento oportuno.

Tan sólo hay que imaginar, por ejemplo, que siendo jóvenes una noche nos encontramos con la mujer de nuestra vida en un bar y que resulta que solo habla inglés, y para poder optar a conquistar a esa chica los requisitos son mínimos, son hablar inglés y tener unos conocimientos básicos de seducción.

Es como si hubiese una oportunidad detrás de una puerta con una cerradura: si en ese momento no tenemos la llave, no podemos acceder a esa oportunidad. Es más, si no tenemos la llave, es posible que ni nos demos cuenta de que existe la puerta.

La vida funciona así. Es como un gran castillo lleno de puertas con cerraduras. Si queremos explorar todo el castillo necesitamos conseguir las llaves adecuadas, pero no todas las llaves son igual de fáciles de encontrar. A mucha gente le da pereza buscar las llaves y se pasa toda su vida en el salón del castillo al calor de la chimenea y no son conscientes de que se están perdiendo el olor de las flores del jardín y las maravillosas vistas que hay desde la torre más alta.

Lo que hagamos ahora determinará las opciones que tendremos disponibles en el futuro. Por eso, si de verdad queremos vivir al máximo, si de verdad queremos sacarle el máximo partido a la vida, nunca debemos dejar de invertir en nosotros mismos, porque somos el activo más importante que tenemos.

Si invertimos en salud, seguro multiplicaremos los resultados en el resto de áreas de tu vida porque cuando la salud falla, todo lo demás carece de importancia. El problema es que hasta que no nos enfermamos no nos damos cuenta de lo valioso que es estar sanos. Podemos empezar por comer sano, hacer ejercicio y dormir lo suficiente, porque nuestro cuerpo es nuestro propio vehículo en la vida y es la posesión más importante que tenemos.

Vivimos en un mundo cada vez globalizado, donde gracias a las nuevas tecnologías es posible leer lo que acaba de escribir un bloguero en Australia o charlar en tiempo real con un amigo que está en Japón y el idioma más utilizado en el mundo es el inglés, y si queremos ser parte de él necesitamos ser capaces de leer, escribir y hablar con este idioma.

Durante nuestra vida vamos a tener que interaccionar con otras personas, desde nuestra familia, los compañeros de trabajo, el jefe, la novia, los profesores de la universidad y algunos aspectos muy importantes de la vida, como la pareja o el trabajo, van a depender directamente de cómo resulten esas interacciones, por lo que merece la pena invertir en desarrollar nuestras habilidades sociales.

Podemos ser como las personas a las que no les da vergüenza ponerse a hablar con cualquiera y enseguida hacen amigos; o bien, tímidos, que provoca que nos cueste hablar con desconocidos, por lo que puede ser beneficio estudiar cómo funcionan las personas y las relaciones entre ellas. Relacionarse con otras personas es una habilidad más, como las matemáticas o la carpintería, que se puede aprender y desarrollar con estudio y práctica.

Podemos entrar en el cerebro de un experto y conocer de primera mano todo lo que ha aprendido, y eso lo podemos hacer con un libro y podemos leer el que trate temas concretos que nos interesan y eso nos llevará a conocer más para utilizarlo en nuestro beneficio.

Una de las mayores inversiones que podemos hacer es el tiempo y no podemos dejarlo de lado. Nos cobrará los intereses conforme pasen los años. Debemos invertir en nosotros y los beneficios serán permanentes porque todo lo que vivamos o aprendamos hoy nos servirá para toda la vida y lo más importante, los beneficios se acumulan y crecen exponencialmente para hacernos mejores personas.

Así, debemos invertir en nosotros, ¡ya!


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