/ domingo 4 de febrero de 2024

Desde el pizarrón

Durango por una cultura de paz


La formación integral de niñas, niños, adolescentes y jóvenes que se propone en el Programa Educativo de Durango, presenta una connotación inclusiva, equitativa y de excelencia, en la que el centro de toda acción es el estudiante, inserto en su comunidad, pero con una cosmovisión planetaria, para que sea capaz de promover el respeto a los derechos humanos y se comprometa a tomar la igualdad sustantiva como una forma de vida, decantando su interacción social en una cultura de la paz.

Alcanzar estos propósitos, requiere que en todos los contextos educativos, juntos, escuela y familia, interactúen en el sentido de transformar positivamente la convivencia en las escuelas; la participación de los padres de familia es indispensable en razón de ser ellos quienes tienen a su cargo la primicia en el desarrollo armónico de los menores, en tanto que, la intervención de los docentes es fundamental porque ellos influyen significativamente en las conductas, pensamientos y actitudes de los educandos.

Para fortalecer las acciones que se realizan en los planteles escolares a favor de la cultura de la paz, la Secretaría de Educación ha efectuado, en días recientes, un acuerdo con The Wellbeing Planet, para establecer un programa colaborativo de conversatorios en línea, dirigidos principalmente a adolescentes y jóvenes de educación secundaria, en los que también pueden tomar parte el profesorado y los padres de familia.

El ciclo de conversatorios, crearán espacios de diálogo, reflexión y análisis para promover la paz, la salud mental y el lenguaje positivo de la expresión corporal, en los que se contará con el apoyo de una profesionista, especialista de talla internacional en la resolución de conflictos, la Dra. Koncha Pinós Piña.

Se han programado seis conversatorios, a desarrollarse del mes de enero al mes de julio del presente año, en los que se espera que alumnos, docentes, directivos, autoridades de diferentes niveles, padres de familia y sectores sociales intervengan para la conformación de una cultura de tolerancia, solidaridad y respeto a los derechos humanos, que, como lo enfatizó en su momento Benito Juárez, conducen a la paz.

Los conversatorios tienen la característica de apoyarse en la neurociencia para efectuar una mirada profunda a la importancia que tiene la Paz en la educación y, a través de ello, gestionar el conocimiento en el tema, construir la Ciencia de la Paz, más allá de un concepto abstracto, como un cimiento medular para el desarrollo integral del estudiantado y la construcción de sociedades más armónicas, en medio de un mundo cada vez más complejo.

La paz en todos los escenarios educativos no sólo es deseable, sino que resulta primordial para asegurar el auge de las generaciones futuras. Al considerar los elementos teóricos de la neurociencia en los conversatorios se obtiene una base científica que respalda la idea de que la paz no sólo es un estado deseado, sino un catalizador para un aprendizaje significativo y la construcción de sociedades equilibradas; incorporar el tema de la paz en la educación le apuesta no únicamente a constituir aulas pacíficas, sino también al dominio emocional en cada uno de los agentes educativos, lo que contribuye a relaciones interpersonales más saludables.

Al abordar estos contenidos, necesariamente deberá considerarse que la paz no se concibe como la ausencia de conflictos, sino como una estadía proclive al bienestar, la empatía y la resiliencia, y que en el entorno educativo, la paz actuará como un pilar central para favorecer el desarrollo integral de los estudiantes, su seguridad emocional, su capacidad para resolver conflictos y crear ambientes positivos, con lo que biológicamente se liberan neurotransmisores que mejoran la atención, el aprendizaje y la retención de información.

La neurociencia ya ha demostrado que la convivencia en ambientes pacíficos propicia la liberación de endorfinas y la reducción en la producción de cortisol, ambos elementos mejoran el bienestar mental, actúan como antídoto al estrés y en los contextos educativos permiten que los estudiantes desarrollen habilidades de afrontamiento y regulación emocional, con lo que se cimentan también círculos virtuosos.

Así como los conversatorios tendrán a la Neurociencia como aliada, para tener una comprensión más profunda de cómo el cerebro responde a diferentes estímulos, incluidos aquellos relacionados con la paz y el conflicto; las actividades escolares promoverán experiencias positivas y la construcción de relaciones saludables, para impulsar el desarrollo de conexiones neuronales más fuertes, fortaleciendo así la base cerebral para la empatía y la colaboración, fomentando al mismo tiempo la Inteligencia Emocional.

Resultaría interesante que, en este 2024, Durango resaltara también como una entidad certificada en su Sistema Educativo, en el que se orienta su actuación hacia la Cultura de la paz. Al tiempo.

Durango por una cultura de paz


La formación integral de niñas, niños, adolescentes y jóvenes que se propone en el Programa Educativo de Durango, presenta una connotación inclusiva, equitativa y de excelencia, en la que el centro de toda acción es el estudiante, inserto en su comunidad, pero con una cosmovisión planetaria, para que sea capaz de promover el respeto a los derechos humanos y se comprometa a tomar la igualdad sustantiva como una forma de vida, decantando su interacción social en una cultura de la paz.

Alcanzar estos propósitos, requiere que en todos los contextos educativos, juntos, escuela y familia, interactúen en el sentido de transformar positivamente la convivencia en las escuelas; la participación de los padres de familia es indispensable en razón de ser ellos quienes tienen a su cargo la primicia en el desarrollo armónico de los menores, en tanto que, la intervención de los docentes es fundamental porque ellos influyen significativamente en las conductas, pensamientos y actitudes de los educandos.

Para fortalecer las acciones que se realizan en los planteles escolares a favor de la cultura de la paz, la Secretaría de Educación ha efectuado, en días recientes, un acuerdo con The Wellbeing Planet, para establecer un programa colaborativo de conversatorios en línea, dirigidos principalmente a adolescentes y jóvenes de educación secundaria, en los que también pueden tomar parte el profesorado y los padres de familia.

El ciclo de conversatorios, crearán espacios de diálogo, reflexión y análisis para promover la paz, la salud mental y el lenguaje positivo de la expresión corporal, en los que se contará con el apoyo de una profesionista, especialista de talla internacional en la resolución de conflictos, la Dra. Koncha Pinós Piña.

Se han programado seis conversatorios, a desarrollarse del mes de enero al mes de julio del presente año, en los que se espera que alumnos, docentes, directivos, autoridades de diferentes niveles, padres de familia y sectores sociales intervengan para la conformación de una cultura de tolerancia, solidaridad y respeto a los derechos humanos, que, como lo enfatizó en su momento Benito Juárez, conducen a la paz.

Los conversatorios tienen la característica de apoyarse en la neurociencia para efectuar una mirada profunda a la importancia que tiene la Paz en la educación y, a través de ello, gestionar el conocimiento en el tema, construir la Ciencia de la Paz, más allá de un concepto abstracto, como un cimiento medular para el desarrollo integral del estudiantado y la construcción de sociedades más armónicas, en medio de un mundo cada vez más complejo.

La paz en todos los escenarios educativos no sólo es deseable, sino que resulta primordial para asegurar el auge de las generaciones futuras. Al considerar los elementos teóricos de la neurociencia en los conversatorios se obtiene una base científica que respalda la idea de que la paz no sólo es un estado deseado, sino un catalizador para un aprendizaje significativo y la construcción de sociedades equilibradas; incorporar el tema de la paz en la educación le apuesta no únicamente a constituir aulas pacíficas, sino también al dominio emocional en cada uno de los agentes educativos, lo que contribuye a relaciones interpersonales más saludables.

Al abordar estos contenidos, necesariamente deberá considerarse que la paz no se concibe como la ausencia de conflictos, sino como una estadía proclive al bienestar, la empatía y la resiliencia, y que en el entorno educativo, la paz actuará como un pilar central para favorecer el desarrollo integral de los estudiantes, su seguridad emocional, su capacidad para resolver conflictos y crear ambientes positivos, con lo que biológicamente se liberan neurotransmisores que mejoran la atención, el aprendizaje y la retención de información.

La neurociencia ya ha demostrado que la convivencia en ambientes pacíficos propicia la liberación de endorfinas y la reducción en la producción de cortisol, ambos elementos mejoran el bienestar mental, actúan como antídoto al estrés y en los contextos educativos permiten que los estudiantes desarrollen habilidades de afrontamiento y regulación emocional, con lo que se cimentan también círculos virtuosos.

Así como los conversatorios tendrán a la Neurociencia como aliada, para tener una comprensión más profunda de cómo el cerebro responde a diferentes estímulos, incluidos aquellos relacionados con la paz y el conflicto; las actividades escolares promoverán experiencias positivas y la construcción de relaciones saludables, para impulsar el desarrollo de conexiones neuronales más fuertes, fortaleciendo así la base cerebral para la empatía y la colaboración, fomentando al mismo tiempo la Inteligencia Emocional.

Resultaría interesante que, en este 2024, Durango resaltara también como una entidad certificada en su Sistema Educativo, en el que se orienta su actuación hacia la Cultura de la paz. Al tiempo.

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