/ miércoles 19 de junio de 2019

El día que Normandía marcó la historia

El 6 de junio de 1944 es conocido en la historia como el "Día D", los aliados iniciaron el desembarco de un ejército más de 150 mil soldados sobre las playas de Normandía, en una estrategia conocida como Operación "Overlord", comandados por el general Eisenhower, las tropas aliadas superaron las defensas organizadas por el mariscal alemán Rommel.

La víspera de la partida, muchos se afeitaron la cabeza y se dejaron una fina cresta. Luego se dieron betún negro en la cara y se la tiznaron con carbón hasta adquirir un aspecto realmente truculento, debido a que entre los alemanes se había extendido el rumor de que los paracaidistas americanos eran criminales sacados de las cárceles y no había motivo alguno para desengañarles.

Así, la noche del 5 de junio despegaron de Inglaterra tres divisiones aerotransportadas que llevaron a 13 mil 400 paracaidistas americanos y cerca de 7 mil británicos que volaron a Normandía a bordo de 1,200 aviones C-47 Dakota. Allí debían perturbar a las fuerzas de ocupación alemanas para que no pudiesen lanzar un contraataque efectivo la mañana del desembarco, por lo que los soldados tenían encomendadas varias tareas, entre ellas conseguir accesos seguros a las playas, destruir puentes y establecer pequeñas y estratégicas cabezas de playa.

Luego, las Fuerzas Aliadas desplegaron 2 mil 395 aviones de transporte, 867 planeadores que llevaban paracaidistas, 2 mil 219 aviones de combate, 4 mil 266 buques de guerra, incluidas las heroicas barcazas de desembarco. El total en el inicio de la Operación Overlord sumó 2 millones 876 mil 439 hombres: la más grande operación militar jamás imaginada.

La invasión aliada de Francia había empezado. Tras Stalingrado, la invasión a Italia, las operaciones en los Balcanes y la posibilidad de abrir un segundo frente, como exigía Stalin, nada superaba las expectativas que hicieran pensar en una victoria sobre el Tercer Reich. Solamente las conquistas en el norte de África, en El Alamein, en 1942 y Túnez, en 1943, habían llevado algún alivio a los aliados.

La supremacía aérea anglo-norteamericana fue clave para entender el éxito de la operación. Los aviones aliados destrozaron la mayor parte de los puentes sobre el Sena y el Loira, impidiendo que los alemanes pudieran enviar refuerzos a Normandía.

A ello se unió la dificultad de los alemanes en cubrir una costa de 4,800 kilómetros de longitud entre la frontera española y Holanda y las continuas desavenencias y contradicciones en el mando militar alemán sobre dónde tendría lugar el desembarco y cómo se le debía hacer frente.

La batalla de Normandía fue el acontecimiento que cambió el curso de la historia del mundo, ya que fue el comienzo de la derrota de Adolfo Hitler y su régimen perverso y representó el esfuerzo supremo de los Aliados, que culminaría el 2 de mayo de 1945 con la caída de Berlín y la rendición de la Alemania nazi, meses después se recuperaría todo el territorio francés ocupado, Bélgica y tanto el ejército rojo como el norteamericano llegarían a Alemania con el Führer que se suicidaría ante la derrota; con ello se acercaría el fin de la guerra.

La Operación Overlord fue decidida el 6 de diciembre de 1943, entre Franklin D. Roosevelt y Winston S. Churchill. Acordaron, superando disidencias políticas y estratégicas, que el comandante de esa operación sería el general Dwight David Eisenhower, y para su ejecución se tomaron en cuenta las condiciones de las tropas, el número de elementos, así como el clima, la luna y las mareas.

Más que cualquier otra batalla en la historia, el Día D simboliza el empuje de Estados Unidos en el mundo, demostrando que no había otra opción más que pelear por lo que es justo.

Para los Estados Unidos, es la más importante, porque cada rama de las fuerzas armadas peleó durante la invasión de Normandía. La Armada envió tropas. La Fuerza Aérea tomó control de los cielos. Sesenta navíos de la Guardia Costera proveyeron asistencia en materia de búsqueda y rescate. Incluso un puñado de Marines estaban a la orden.

De esta manera, el éxito del desembarco permitió el rápido avance de las tropas aliadas hacia el corazón de Francia. El desembarco fue uno de los elementos clave de la derrota del III Reich y desde entonces, el “Día D” significa enfrentar una fecha importante y hasta crucial para la historia de una persona, partido o país.

Recordar 75 años después los hechos que acontecieron alrededor de esta batalla es una oportunidad para que nos detengamos a recordar el servicio y el sacrificio de los soldados aliados y tomar en cuenta que la fuerza militar debe utilizarse con prudencia y responsabilidad, sobre todo, porque como se mostró en ese momento álgido de la Segunda Guerra Mundial, la libertad nunca es gratuita.

El 6 de junio de 1944 es conocido en la historia como el "Día D", los aliados iniciaron el desembarco de un ejército más de 150 mil soldados sobre las playas de Normandía, en una estrategia conocida como Operación "Overlord", comandados por el general Eisenhower, las tropas aliadas superaron las defensas organizadas por el mariscal alemán Rommel.

La víspera de la partida, muchos se afeitaron la cabeza y se dejaron una fina cresta. Luego se dieron betún negro en la cara y se la tiznaron con carbón hasta adquirir un aspecto realmente truculento, debido a que entre los alemanes se había extendido el rumor de que los paracaidistas americanos eran criminales sacados de las cárceles y no había motivo alguno para desengañarles.

Así, la noche del 5 de junio despegaron de Inglaterra tres divisiones aerotransportadas que llevaron a 13 mil 400 paracaidistas americanos y cerca de 7 mil británicos que volaron a Normandía a bordo de 1,200 aviones C-47 Dakota. Allí debían perturbar a las fuerzas de ocupación alemanas para que no pudiesen lanzar un contraataque efectivo la mañana del desembarco, por lo que los soldados tenían encomendadas varias tareas, entre ellas conseguir accesos seguros a las playas, destruir puentes y establecer pequeñas y estratégicas cabezas de playa.

Luego, las Fuerzas Aliadas desplegaron 2 mil 395 aviones de transporte, 867 planeadores que llevaban paracaidistas, 2 mil 219 aviones de combate, 4 mil 266 buques de guerra, incluidas las heroicas barcazas de desembarco. El total en el inicio de la Operación Overlord sumó 2 millones 876 mil 439 hombres: la más grande operación militar jamás imaginada.

La invasión aliada de Francia había empezado. Tras Stalingrado, la invasión a Italia, las operaciones en los Balcanes y la posibilidad de abrir un segundo frente, como exigía Stalin, nada superaba las expectativas que hicieran pensar en una victoria sobre el Tercer Reich. Solamente las conquistas en el norte de África, en El Alamein, en 1942 y Túnez, en 1943, habían llevado algún alivio a los aliados.

La supremacía aérea anglo-norteamericana fue clave para entender el éxito de la operación. Los aviones aliados destrozaron la mayor parte de los puentes sobre el Sena y el Loira, impidiendo que los alemanes pudieran enviar refuerzos a Normandía.

A ello se unió la dificultad de los alemanes en cubrir una costa de 4,800 kilómetros de longitud entre la frontera española y Holanda y las continuas desavenencias y contradicciones en el mando militar alemán sobre dónde tendría lugar el desembarco y cómo se le debía hacer frente.

La batalla de Normandía fue el acontecimiento que cambió el curso de la historia del mundo, ya que fue el comienzo de la derrota de Adolfo Hitler y su régimen perverso y representó el esfuerzo supremo de los Aliados, que culminaría el 2 de mayo de 1945 con la caída de Berlín y la rendición de la Alemania nazi, meses después se recuperaría todo el territorio francés ocupado, Bélgica y tanto el ejército rojo como el norteamericano llegarían a Alemania con el Führer que se suicidaría ante la derrota; con ello se acercaría el fin de la guerra.

La Operación Overlord fue decidida el 6 de diciembre de 1943, entre Franklin D. Roosevelt y Winston S. Churchill. Acordaron, superando disidencias políticas y estratégicas, que el comandante de esa operación sería el general Dwight David Eisenhower, y para su ejecución se tomaron en cuenta las condiciones de las tropas, el número de elementos, así como el clima, la luna y las mareas.

Más que cualquier otra batalla en la historia, el Día D simboliza el empuje de Estados Unidos en el mundo, demostrando que no había otra opción más que pelear por lo que es justo.

Para los Estados Unidos, es la más importante, porque cada rama de las fuerzas armadas peleó durante la invasión de Normandía. La Armada envió tropas. La Fuerza Aérea tomó control de los cielos. Sesenta navíos de la Guardia Costera proveyeron asistencia en materia de búsqueda y rescate. Incluso un puñado de Marines estaban a la orden.

De esta manera, el éxito del desembarco permitió el rápido avance de las tropas aliadas hacia el corazón de Francia. El desembarco fue uno de los elementos clave de la derrota del III Reich y desde entonces, el “Día D” significa enfrentar una fecha importante y hasta crucial para la historia de una persona, partido o país.

Recordar 75 años después los hechos que acontecieron alrededor de esta batalla es una oportunidad para que nos detengamos a recordar el servicio y el sacrificio de los soldados aliados y tomar en cuenta que la fuerza militar debe utilizarse con prudencia y responsabilidad, sobre todo, porque como se mostró en ese momento álgido de la Segunda Guerra Mundial, la libertad nunca es gratuita.

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