/ viernes 12 de febrero de 2021

Sólo los universitarios pueden salvar a la Universidad

Aunque el título de esta columna recuerde a la frase “sólo el pueblo puede salvar al pueblo”, en el caso de nuestra Máxima Casa de Estudios, más vale que la comunidad universitaria la tome en serio.

Usted recordará los problemas que pasaron para pagar las prestaciones de fin de año, las quincenas y los sueldos del personal de confianza. No sabemos si la UJED en un futuro pueda resistir otra crisis financiera como la de 2020, salvo de que usted opine lo contrario. Para los universitarios, ante la revisión del contrato colectivo tienen una oportunidad para demostrar que se puede hacer mucho con poco, y la formula podría ser la austeridad y adaptarse a las condiciones económicas que vive el país.

Parte medular, sin duda, son los sindicatos de nuestra alma mater. Nos hemos enterado que la UJED, por motivo de la revisión del contrato colectivo ha sido emplazada a huelga en el Tribunal Federal del Trabajo. Estos tribunales son consecuencia de la reforma a la Ley Federal del Trabajo que, entre otras cosas, establece la desaparición de las Juntas de Conciliación y Arbitraje.

Como suele suceder, los sindicatos están pidiendo un aumento al salario de un 15% y otro rubro en prestaciones. Por supuesto que la UJED, al igual que otras universidades públicas del país, no está en condiciones de pagar ese aumento. El criterio que debe prevalecer en estos casos, es el aumento de la inflación y el presupuesto que se le asigne a la Universidad.

Un ejemplo es la UNAM, que otorgó un aumento equivalente a la inflación. Sabemos que la UJED en contrapropuesta, en cuanto el aumento que pide el sindicato ofreció el 3.04% al salario y 0.9% en el tema de las prestaciones. La razón es muy sencilla: No hay recursos para satisfacer las pretensiones de los sindicatos académicos y administrativos.

Recordando y parafraseando al clásico: En la UJED mataron la gallina de los huevos de oro. Esos tiempos ya se acabaron, y no es culpa de la llegada de Rubén Solís Ríos a la rectoría, quien se encontró, entre otras cosas, con un déficit de más de 400 millones de pesos, y ahora están pagando justos por pecadores.

Un tema pendiente en esta negociación del contrato colectivo de trabajo, entre la parte patronal y los trabajadores, es el pago que hace la UJED del ISR desde hace varios años y que representa muchos millones de pesos. Lo justo es, y por ley, que el trabajador que devengue un salario pague su impuesto del ISR.

Aunque usted no lo crea, todavía hay quienes le apuestan a que le vaya mal a la UJED. Sin aquellos que por muchos años disfrutaron del poder, los privilegios y de los recursos públicos que no se auditaban con el argumento “de la autonomía universitaria”. Sin embargo, nuestra Máxima Casa de Estudios no puede caer en una parálisis académica ni administrativa, y mucho menos cancelar los proyectos, como la nueva licenciatura en Filosofía que se impartirá en la FADER, la Escuela de Lengua Inglesa que es una realidad en La Laguna, y todo esto sin costo para la UJED, porque ya cuenta con la infraestructura. Sería bueno mencionar que nuestra Máxima Casa de Estudios ha estado presente en la lucha contra el Covid-19, aportando insumos médicos, pasantes de medicina, servicios en sus laboratorios, en labor social y de comunicación para informar a la sociedad. Estamos seguros que los sindicatos estarán a la altura de los momentos que vive nuestra Universidad.

Aunque el título de esta columna recuerde a la frase “sólo el pueblo puede salvar al pueblo”, en el caso de nuestra Máxima Casa de Estudios, más vale que la comunidad universitaria la tome en serio.

Usted recordará los problemas que pasaron para pagar las prestaciones de fin de año, las quincenas y los sueldos del personal de confianza. No sabemos si la UJED en un futuro pueda resistir otra crisis financiera como la de 2020, salvo de que usted opine lo contrario. Para los universitarios, ante la revisión del contrato colectivo tienen una oportunidad para demostrar que se puede hacer mucho con poco, y la formula podría ser la austeridad y adaptarse a las condiciones económicas que vive el país.

Parte medular, sin duda, son los sindicatos de nuestra alma mater. Nos hemos enterado que la UJED, por motivo de la revisión del contrato colectivo ha sido emplazada a huelga en el Tribunal Federal del Trabajo. Estos tribunales son consecuencia de la reforma a la Ley Federal del Trabajo que, entre otras cosas, establece la desaparición de las Juntas de Conciliación y Arbitraje.

Como suele suceder, los sindicatos están pidiendo un aumento al salario de un 15% y otro rubro en prestaciones. Por supuesto que la UJED, al igual que otras universidades públicas del país, no está en condiciones de pagar ese aumento. El criterio que debe prevalecer en estos casos, es el aumento de la inflación y el presupuesto que se le asigne a la Universidad.

Un ejemplo es la UNAM, que otorgó un aumento equivalente a la inflación. Sabemos que la UJED en contrapropuesta, en cuanto el aumento que pide el sindicato ofreció el 3.04% al salario y 0.9% en el tema de las prestaciones. La razón es muy sencilla: No hay recursos para satisfacer las pretensiones de los sindicatos académicos y administrativos.

Recordando y parafraseando al clásico: En la UJED mataron la gallina de los huevos de oro. Esos tiempos ya se acabaron, y no es culpa de la llegada de Rubén Solís Ríos a la rectoría, quien se encontró, entre otras cosas, con un déficit de más de 400 millones de pesos, y ahora están pagando justos por pecadores.

Un tema pendiente en esta negociación del contrato colectivo de trabajo, entre la parte patronal y los trabajadores, es el pago que hace la UJED del ISR desde hace varios años y que representa muchos millones de pesos. Lo justo es, y por ley, que el trabajador que devengue un salario pague su impuesto del ISR.

Aunque usted no lo crea, todavía hay quienes le apuestan a que le vaya mal a la UJED. Sin aquellos que por muchos años disfrutaron del poder, los privilegios y de los recursos públicos que no se auditaban con el argumento “de la autonomía universitaria”. Sin embargo, nuestra Máxima Casa de Estudios no puede caer en una parálisis académica ni administrativa, y mucho menos cancelar los proyectos, como la nueva licenciatura en Filosofía que se impartirá en la FADER, la Escuela de Lengua Inglesa que es una realidad en La Laguna, y todo esto sin costo para la UJED, porque ya cuenta con la infraestructura. Sería bueno mencionar que nuestra Máxima Casa de Estudios ha estado presente en la lucha contra el Covid-19, aportando insumos médicos, pasantes de medicina, servicios en sus laboratorios, en labor social y de comunicación para informar a la sociedad. Estamos seguros que los sindicatos estarán a la altura de los momentos que vive nuestra Universidad.

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