/ domingo 3 de diciembre de 2023

Desde el pizarrón

Escuela y familia unidos para la mejora escolar

Según la estadística inicial del ciclo escolar 2023-2024, la Secretaría de Educación del Estado de Durango ha matriculado a 541 mil 343 alumnos desde educación inicial hasta posgrado; de acuerdo a INEGI 2020, la población en el estado es de un millón 832 mil 650 habitantes; si se toma en consideración que cada estudiante es representado ante la escuela al menos por un padre o tutor, es fácilmente deducir que el conjunto de planteles escolares atienden a más de un millón 200 mil personas, lo que representa que más del 65 por ciento de la población tiene una relación directa con la actividad diaria de las instituciones educativas.

Lo anterior hace evidente la relevancia de que los padres de familia se involucren en la vida escolar más allá de la asistencia a reuniones informativas, y que intervengan como agentes activos en la toma de decisiones, restableciendo vínculos fuertes con las escuelas, basados en la colaboración para la gestión, donde las atribuciones de los Consejos Escolares de Participación Social (CEPS) y las Asociaciones de Padres de Familia (APF) sean del dominio público y fomenten una convivencia sana de construcción comunitaria.

“Participación comunitaria en la vida escolar” y “Escuela y familia unidos para la mejora escolar”, son líneas temáticas y estrategias que están inscritas en el Programa Educativo, dentro del Eje Prioritario II, Aprendizaje para la Vida y el Desarrollo Sostenible; son directrices de actuación que parten de una realidad: persiste una reducida y limitada participación de los padres de familia de forma colectiva y organizada (APF, CEPS), porque su mediación se ha centrado en acciones administrativas que provocan en ellos apatía o indiferencia hacia cuestiones que son fundamentales para la mejora educativa, lo que conlleva a una disociación entre padres y escuela; por otro lado, existe confusión en cuanto a la diferencia de las funciones de la APF y el CEPS, lo que incide en su contextualización.

Está demostrado que la implicación familiar en el desarrollo de los hijos afecta a todos los contextos educativos, tanto formales como informales; además, se ha estimado que hay una influencia positiva asociada a la colaboración entre familia y escuela, que mejora la autoestima de los niños, el rendimiento escolar, las relaciones entre padres e hijos, las actitudes de los padres hacia la escuela, y tiene como consecuencia una escuela y una educación más eficaz y de mayor calidad (Álvarez & Tejada, 2010; Epstein & Sander, 2000; Vélez 2009).

Por ello, la participación de los padres en los centros educativos es vista como un derecho de las familias y es uno de los indicadores clave de la calidad del Sistema Educativo (Colás & Contreras, 2013).

La línea Participación Comunitaria en la Vida Escolar, plantea establecer medios y utilizar recursos para la comunicación entre la escuela y los padres de familia, con el objetivo de fortalecer la comunicación entre las familias y la escuela, a efecto de que, para el 2028 el cien por ciento de las instituciones, los Consejos Escolares de Participación Social y las Asociaciones de Padres de Familia participen en acciones de colaboración y toma de decisiones para la mejora escolar.

A estas alturas de la gestión gubernamental y del ciclo escolar que transcurre, ya se han establecido algunos programas para incidir en este cometido, entre los que puede destacarse el de Escuela de Padres y el de Mochila Segura; adicionalmente, se ha propuesto la incorporación de herramientas tecnológicas para reducir esta brecha escuela-padres de familia y crear un sistema de comunicación eficaz entre la escuela y las familias, incorporándolo al total de las escuelas de educación primaria, secundaria y media superior con conectividad, para establecer puentes de comunicación y de interacción desde diferentes áreas y asegurar de esta manera el tránsito exitoso de los estudiantes desde su educación inicial hasta superior.

Conseguir todos estos objetivos, alcanzar las metas y modificar los indicadores propuestos, requiere de esa Participación Comunitaria y de ese binomio escuela-familia, en la que los Consejos Escolares de Participación Social y las Asociaciones de Padres de Familia desempeñan un papel central; de ahí que la elección que la Asamblea Estatal de Padres de Familia hiciera el pasado 9 de noviembre del presente año, para depositar en la persona del Lic. Roberto Carlos Ramírez la responsabilidad de representar a la Asociación Estatal de Padres de Familia, favorece no solamente la renovación de la representación, sino también una oxigenación al interés por la participación, lo que influirá de manera importante en el acercamiento de las escuelas y las familias, sobre todo porque una de las líneas que ha incorporado a su plan de trabajo es la de una Jornada Permanente de Valores.

Escuela y familia unidos para la mejora escolar

Según la estadística inicial del ciclo escolar 2023-2024, la Secretaría de Educación del Estado de Durango ha matriculado a 541 mil 343 alumnos desde educación inicial hasta posgrado; de acuerdo a INEGI 2020, la población en el estado es de un millón 832 mil 650 habitantes; si se toma en consideración que cada estudiante es representado ante la escuela al menos por un padre o tutor, es fácilmente deducir que el conjunto de planteles escolares atienden a más de un millón 200 mil personas, lo que representa que más del 65 por ciento de la población tiene una relación directa con la actividad diaria de las instituciones educativas.

Lo anterior hace evidente la relevancia de que los padres de familia se involucren en la vida escolar más allá de la asistencia a reuniones informativas, y que intervengan como agentes activos en la toma de decisiones, restableciendo vínculos fuertes con las escuelas, basados en la colaboración para la gestión, donde las atribuciones de los Consejos Escolares de Participación Social (CEPS) y las Asociaciones de Padres de Familia (APF) sean del dominio público y fomenten una convivencia sana de construcción comunitaria.

“Participación comunitaria en la vida escolar” y “Escuela y familia unidos para la mejora escolar”, son líneas temáticas y estrategias que están inscritas en el Programa Educativo, dentro del Eje Prioritario II, Aprendizaje para la Vida y el Desarrollo Sostenible; son directrices de actuación que parten de una realidad: persiste una reducida y limitada participación de los padres de familia de forma colectiva y organizada (APF, CEPS), porque su mediación se ha centrado en acciones administrativas que provocan en ellos apatía o indiferencia hacia cuestiones que son fundamentales para la mejora educativa, lo que conlleva a una disociación entre padres y escuela; por otro lado, existe confusión en cuanto a la diferencia de las funciones de la APF y el CEPS, lo que incide en su contextualización.

Está demostrado que la implicación familiar en el desarrollo de los hijos afecta a todos los contextos educativos, tanto formales como informales; además, se ha estimado que hay una influencia positiva asociada a la colaboración entre familia y escuela, que mejora la autoestima de los niños, el rendimiento escolar, las relaciones entre padres e hijos, las actitudes de los padres hacia la escuela, y tiene como consecuencia una escuela y una educación más eficaz y de mayor calidad (Álvarez & Tejada, 2010; Epstein & Sander, 2000; Vélez 2009).

Por ello, la participación de los padres en los centros educativos es vista como un derecho de las familias y es uno de los indicadores clave de la calidad del Sistema Educativo (Colás & Contreras, 2013).

La línea Participación Comunitaria en la Vida Escolar, plantea establecer medios y utilizar recursos para la comunicación entre la escuela y los padres de familia, con el objetivo de fortalecer la comunicación entre las familias y la escuela, a efecto de que, para el 2028 el cien por ciento de las instituciones, los Consejos Escolares de Participación Social y las Asociaciones de Padres de Familia participen en acciones de colaboración y toma de decisiones para la mejora escolar.

A estas alturas de la gestión gubernamental y del ciclo escolar que transcurre, ya se han establecido algunos programas para incidir en este cometido, entre los que puede destacarse el de Escuela de Padres y el de Mochila Segura; adicionalmente, se ha propuesto la incorporación de herramientas tecnológicas para reducir esta brecha escuela-padres de familia y crear un sistema de comunicación eficaz entre la escuela y las familias, incorporándolo al total de las escuelas de educación primaria, secundaria y media superior con conectividad, para establecer puentes de comunicación y de interacción desde diferentes áreas y asegurar de esta manera el tránsito exitoso de los estudiantes desde su educación inicial hasta superior.

Conseguir todos estos objetivos, alcanzar las metas y modificar los indicadores propuestos, requiere de esa Participación Comunitaria y de ese binomio escuela-familia, en la que los Consejos Escolares de Participación Social y las Asociaciones de Padres de Familia desempeñan un papel central; de ahí que la elección que la Asamblea Estatal de Padres de Familia hiciera el pasado 9 de noviembre del presente año, para depositar en la persona del Lic. Roberto Carlos Ramírez la responsabilidad de representar a la Asociación Estatal de Padres de Familia, favorece no solamente la renovación de la representación, sino también una oxigenación al interés por la participación, lo que influirá de manera importante en el acercamiento de las escuelas y las familias, sobre todo porque una de las líneas que ha incorporado a su plan de trabajo es la de una Jornada Permanente de Valores.

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