/ viernes 4 de diciembre de 2020

Dos años… ¡y faltan cuatro!

El día de ayer se concretó lo que ya se esperaba desde principios de año, la quinta renuncia de alto rango dentro del Gobierno de la Cuarta Transformación, una transformación que lleva dos años hablando de lo que hará y no de lo que ha hecho, una transformación que nos llevará a decrecer económicamente hasta en un -9 % (menos nueve por ciento), cifra que nunca hubiéramos imaginado en un gobierno corrupto del PAN o del PRI.

La verdad es que el titular del Ejecutivo Federal, parece cada vez más alejado, no sólo de los gobernados, a quienes abandonó a su suerte en su propio estado natal (Tabasco) incluso en el Municipio que vio nacer y crecer a AMLO (Macuspana), en donde siguen batallando para ser incluidos en el famoso censo de beneficiarios que los delegados de MORENA y del Gobierno Federal manejan a su antojo, sino también se siente cada vez más alejado de su propio gabinete a los que no toma en cuenta para tomar ninguna decisión.

A la fecha, en un escenario en donde cada día mueren (en promedio) 400 mexicanos por el coronavirus, el Presidente de México sigue diciendo que el cubrebocas no es indispensable en plena rueda de prensa mañanera, que no se lo pone porque se hace una prueba semanal (que bueno que para él sí haya pruebas y para el resto de los mexicanos no) y que porque su doctor de cabecera (López Gatell) subsecretario de Salud, le dice que no lo use porque él (AMLO) no es una fuerza de contagio, sino una fuerza moral que no puede contagiar a nadie.

Esta semana el Presidente rindió una especie de informe en el que no informó nada, porque el catastrófico gobierno que encabeza – un día sí y otro también – genera puras ocurrencias que a la larga le cuestan a usted y a mí, como la aberración de no usar el avión presidencial que le costó al erario público miles de dólares diarios por tener guardado un avión de esas proporciones, más lo que cuesta desplazar a los tres aviones que utiliza para no usar el avión presidencial de Peña Nieto, aberraciones y berrinches que le han costado y le siguen costando al país millones de pesos, que deberían estar siendo canalizado a los mexicanos que están sufriendo en esta pandemia.

Lejos de ello, junto con el Fondo Nacional de Desastres Naturales, el Presidente ya desapareció el Fondo de ayuda para Víctimas de Enfermedades Crónicas y sus familiares, su gran logro diario es decir que los hospitales no se encuentran saturados, como si al decirlo desparecieran las cifras de México frente a la pandemia, en donde somos el cuarto país más afectado del mundo, pero somos el primero con mayor velocidad de contagio, superando a Brasil y a la India, que triplican la población de México.

Podríamos seguir hablando de las barrabasadas que el gobierno de la 4T ha cometido en estos dos años de “gobierno”, pero no nos alcanzaría el espacio, es por ello, que funcionarios responsables y con prestigio, han renunciado y han corrido del caótico gobierno de las ocurrencias, ¿el último? Alfonso Romo, el empresario que convenció a muchos integrantes del sector privado a no temerle a López Obrador, por supuesto que quedó muy mal con todos ellos y finalmente ayer, a dos años cumplidos de gobierno, decidió renunciar y fue el propio presidente López Obrador, quien - a través de su cuenta de Twitter - informó de la renuncia de Romo al frente de la Oficina de la Presidencia de la República porque - según dijo - desde un principio habían convenido que estaría sólo dos años, sin embargo, la salida del empresario de su gobierno, un gran defensor de la 4T, llega en medio de una crisis en la que la Oficina que ocupaba había perdido cada vez más fuerza, precisamente como enlace entre López Obrador y el sector privado a tal grado que los últimos dos paquetes de infraestructura y económicos no fueron negociados en la oficina de Romo, sino directamente entre López Obrador y el secretario de Hacienda por parte de Carlos Salazar, presidente del CCE y de Antonio del Valle, presidente del Consejo Mexicano de Negocios, pero la traición de López Obrador a Alfonso Romo se dio desde el inicio de su gobierno cuando Romo aseguró a los empresarios que NO se cancelaría el aeropuerto de Texcoco, pero evidentemente López Obrador lo utilizó y luego lo traicionó, como ha traicionado al pueblo de México en estos dos años de desgobierno.

Hace un par de semanas, Romo filtró un video en donde asegura que el gobierno (de la 4T) maneja el país como si estuviéramos creciendo al 9% cuando vamos a decrecer el - 9 por ciento y eso – créame – no es cualquier cosa. Feliz fin de semana.

El día de ayer se concretó lo que ya se esperaba desde principios de año, la quinta renuncia de alto rango dentro del Gobierno de la Cuarta Transformación, una transformación que lleva dos años hablando de lo que hará y no de lo que ha hecho, una transformación que nos llevará a decrecer económicamente hasta en un -9 % (menos nueve por ciento), cifra que nunca hubiéramos imaginado en un gobierno corrupto del PAN o del PRI.

La verdad es que el titular del Ejecutivo Federal, parece cada vez más alejado, no sólo de los gobernados, a quienes abandonó a su suerte en su propio estado natal (Tabasco) incluso en el Municipio que vio nacer y crecer a AMLO (Macuspana), en donde siguen batallando para ser incluidos en el famoso censo de beneficiarios que los delegados de MORENA y del Gobierno Federal manejan a su antojo, sino también se siente cada vez más alejado de su propio gabinete a los que no toma en cuenta para tomar ninguna decisión.

A la fecha, en un escenario en donde cada día mueren (en promedio) 400 mexicanos por el coronavirus, el Presidente de México sigue diciendo que el cubrebocas no es indispensable en plena rueda de prensa mañanera, que no se lo pone porque se hace una prueba semanal (que bueno que para él sí haya pruebas y para el resto de los mexicanos no) y que porque su doctor de cabecera (López Gatell) subsecretario de Salud, le dice que no lo use porque él (AMLO) no es una fuerza de contagio, sino una fuerza moral que no puede contagiar a nadie.

Esta semana el Presidente rindió una especie de informe en el que no informó nada, porque el catastrófico gobierno que encabeza – un día sí y otro también – genera puras ocurrencias que a la larga le cuestan a usted y a mí, como la aberración de no usar el avión presidencial que le costó al erario público miles de dólares diarios por tener guardado un avión de esas proporciones, más lo que cuesta desplazar a los tres aviones que utiliza para no usar el avión presidencial de Peña Nieto, aberraciones y berrinches que le han costado y le siguen costando al país millones de pesos, que deberían estar siendo canalizado a los mexicanos que están sufriendo en esta pandemia.

Lejos de ello, junto con el Fondo Nacional de Desastres Naturales, el Presidente ya desapareció el Fondo de ayuda para Víctimas de Enfermedades Crónicas y sus familiares, su gran logro diario es decir que los hospitales no se encuentran saturados, como si al decirlo desparecieran las cifras de México frente a la pandemia, en donde somos el cuarto país más afectado del mundo, pero somos el primero con mayor velocidad de contagio, superando a Brasil y a la India, que triplican la población de México.

Podríamos seguir hablando de las barrabasadas que el gobierno de la 4T ha cometido en estos dos años de “gobierno”, pero no nos alcanzaría el espacio, es por ello, que funcionarios responsables y con prestigio, han renunciado y han corrido del caótico gobierno de las ocurrencias, ¿el último? Alfonso Romo, el empresario que convenció a muchos integrantes del sector privado a no temerle a López Obrador, por supuesto que quedó muy mal con todos ellos y finalmente ayer, a dos años cumplidos de gobierno, decidió renunciar y fue el propio presidente López Obrador, quien - a través de su cuenta de Twitter - informó de la renuncia de Romo al frente de la Oficina de la Presidencia de la República porque - según dijo - desde un principio habían convenido que estaría sólo dos años, sin embargo, la salida del empresario de su gobierno, un gran defensor de la 4T, llega en medio de una crisis en la que la Oficina que ocupaba había perdido cada vez más fuerza, precisamente como enlace entre López Obrador y el sector privado a tal grado que los últimos dos paquetes de infraestructura y económicos no fueron negociados en la oficina de Romo, sino directamente entre López Obrador y el secretario de Hacienda por parte de Carlos Salazar, presidente del CCE y de Antonio del Valle, presidente del Consejo Mexicano de Negocios, pero la traición de López Obrador a Alfonso Romo se dio desde el inicio de su gobierno cuando Romo aseguró a los empresarios que NO se cancelaría el aeropuerto de Texcoco, pero evidentemente López Obrador lo utilizó y luego lo traicionó, como ha traicionado al pueblo de México en estos dos años de desgobierno.

Hace un par de semanas, Romo filtró un video en donde asegura que el gobierno (de la 4T) maneja el país como si estuviéramos creciendo al 9% cuando vamos a decrecer el - 9 por ciento y eso – créame – no es cualquier cosa. Feliz fin de semana.

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