/ lunes 24 de junio de 2019

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¿Tendrá el PRI un TUCAM?

El futuro que viene para el Partido Revolucionario Institucional es un tanto cuanto incierto. Como todo interés de resurgir luego de las cenizas políticas, el PRI aún tiene rescoldos que tendrá que analizar, partiendo desde sus entrañas nacionales hasta las estructuras estatales y municipales.

La dirigencia comandada por Claudia Ruiz Massieu dejó varios pendientes en las elecciones pasadas y es que a ella le tocó tomar las riendas del PRI en sus peores momentos, cuando en el 2018 tuvo que dar la cara por un gobierno federal que terminó sumamente cuestionado por tomarlo como un ejemplo de una telenovela política que terminó con un divorcio, no solamente matrimonial entre la otrora pareja presidencial sino entre los mexicanos y el sexenio pasado.

Amén de que si Enrique Peña Nieto necesita urgentemente tomar clases de baile, específicamente para las cumbias o ballenatos, las votaciones electorales en este 2019 volvieron a voltearle la cara al PRI de un manotazo, por lo menos en el aspecto nacional. Ya que a nivel local, en Durango al PRI no le fue tan mal que digamos, pues se convierte en la segunda fuerza partidista gracias a sus adeptos en las regiones territoriales de la entidad.

No obstante, será el 19 de agosto cuando el PRI renueve su dirigencia nacional y varios ya mostraron algo de su músculo político este fin de semana en una asamblea interna donde se registraron los aspirantes.

Entre ellos son: Ivonne Ortega, con Encarnación Alfaro como integrante de su fórmula; Alejandro Moreno, con Carolina Viggiano; Ulises Ruiz, con Carol Valencia; Juan Antonio Santana, con Ramiro Díaz; Margarita Santos, con Aurelio Juárez; Benjamin Russek, con Linda Amanda Obregón y Lorena Piñón, con Daniel Santos. Estos fueron los registrados.
Sí, faltó José Narro Robles, exrector de la UNAM, catedrático, intelectual de centro izquierda, salió de la contienda interna pues aseguró que no hay piso parejo en este proceso además que ve con posibilidades, aún no corroboradas de manera oficial, que exista una unión política entre el PRI y Morena.

Todo parece indicar que Alejandro Moreno es el candidato fuerte, quizá el oficial, con preferencias en el gobierno federal aseguran en los corrillos periodísticos nacionales.

Alejandro Moreno, conocido como “Alito” es un personaje que ha construido estructuras del PRI no desde este año, sino desde el 2016. Gracias a su influencia con el Movimiento Territorial ha mantenido su conectividad con el priismo desde los momentos más complicados de su partido. En pocas palabras, el gobernador de Campeche, con licencia, no ha soltado su estrategia de reforzarse.

Por ello, es que especialistas en el tema del PRI aseguran que se prevé una fusión entre Ivonne Ortega y Ulises Ruiz para hacerle frente a Alejandro Moreno, a quien lo ven como un fuerte aspirante a la dirigencia nacional. Algo así como lo que fue el TUCOM (Todos Contra Madrazo) encabezado por Ricardo Montiel, exgobernador de México en 2005, quien, según él unió fuerzas contra el tabasqueño para no dejar que fuera el presidenciable del PRI, pero los efectos al final resultaron totalmente contrarios, pues Madrazo se fortaleció.

Hoy el PRI trata de revivir esa historia pero con otros elementos. Por un lado tiene a una fuerte contendiente en la persona de Ivonne Ortega, exgobernadora de Yucatán quien ya ha intentado aspirar por la dirigencia nacional y a una candidatura presidencial por su partido, usando argumentos sumamente progresistas, incluso de izquierda.

Por otro, está Ulises Ruiz, exgobernador de Oaxaca, a quien ya lo vimos por Durango realizando su campaña de promoción y denostando rotundamente los resultados electorales del PRI tanto del 2018 como del 2019.

Las expresiones de este fin de semana fueron claras, el PRI necesita unificarse, fusionar todas las corrientes para salir avante, primero en su interna, y luego en próximas elecciones. Si el PRI vuelve a confrontarse por la dirigencia nacional, no llegará en unidad.

Hoy, Alejandro Moreno es mencionado como un fuerte aspirante, cuestionado también por quien lleva de compañera de fórmula, es decir, la propia esposa de Rubén Moreira. Pero es quien se ve más seguro y fuerte.

Será este mes de agosto cuando el PRI defina a quien quiere para conducir este barco un poco herido por las votaciones de los últimos años.

La tarea de unidad es lo mejor, lo más sensato e inteligente, en lugar de aferrarse a trifulcas por las divisiones internas entre los aspirantes, en lugar de echar culpas de las derrotas políticas o, incluso, en lugar de seguir clavados en cuestionamientos hacia un expresidente, hoy consejero nacional, a quien le recomiendan urgentemente en redes sociales, algunas clases de baile.


@CEOMarcosOrtiz

¿Tendrá el PRI un TUCAM?

El futuro que viene para el Partido Revolucionario Institucional es un tanto cuanto incierto. Como todo interés de resurgir luego de las cenizas políticas, el PRI aún tiene rescoldos que tendrá que analizar, partiendo desde sus entrañas nacionales hasta las estructuras estatales y municipales.

La dirigencia comandada por Claudia Ruiz Massieu dejó varios pendientes en las elecciones pasadas y es que a ella le tocó tomar las riendas del PRI en sus peores momentos, cuando en el 2018 tuvo que dar la cara por un gobierno federal que terminó sumamente cuestionado por tomarlo como un ejemplo de una telenovela política que terminó con un divorcio, no solamente matrimonial entre la otrora pareja presidencial sino entre los mexicanos y el sexenio pasado.

Amén de que si Enrique Peña Nieto necesita urgentemente tomar clases de baile, específicamente para las cumbias o ballenatos, las votaciones electorales en este 2019 volvieron a voltearle la cara al PRI de un manotazo, por lo menos en el aspecto nacional. Ya que a nivel local, en Durango al PRI no le fue tan mal que digamos, pues se convierte en la segunda fuerza partidista gracias a sus adeptos en las regiones territoriales de la entidad.

No obstante, será el 19 de agosto cuando el PRI renueve su dirigencia nacional y varios ya mostraron algo de su músculo político este fin de semana en una asamblea interna donde se registraron los aspirantes.

Entre ellos son: Ivonne Ortega, con Encarnación Alfaro como integrante de su fórmula; Alejandro Moreno, con Carolina Viggiano; Ulises Ruiz, con Carol Valencia; Juan Antonio Santana, con Ramiro Díaz; Margarita Santos, con Aurelio Juárez; Benjamin Russek, con Linda Amanda Obregón y Lorena Piñón, con Daniel Santos. Estos fueron los registrados.
Sí, faltó José Narro Robles, exrector de la UNAM, catedrático, intelectual de centro izquierda, salió de la contienda interna pues aseguró que no hay piso parejo en este proceso además que ve con posibilidades, aún no corroboradas de manera oficial, que exista una unión política entre el PRI y Morena.

Todo parece indicar que Alejandro Moreno es el candidato fuerte, quizá el oficial, con preferencias en el gobierno federal aseguran en los corrillos periodísticos nacionales.

Alejandro Moreno, conocido como “Alito” es un personaje que ha construido estructuras del PRI no desde este año, sino desde el 2016. Gracias a su influencia con el Movimiento Territorial ha mantenido su conectividad con el priismo desde los momentos más complicados de su partido. En pocas palabras, el gobernador de Campeche, con licencia, no ha soltado su estrategia de reforzarse.

Por ello, es que especialistas en el tema del PRI aseguran que se prevé una fusión entre Ivonne Ortega y Ulises Ruiz para hacerle frente a Alejandro Moreno, a quien lo ven como un fuerte aspirante a la dirigencia nacional. Algo así como lo que fue el TUCOM (Todos Contra Madrazo) encabezado por Ricardo Montiel, exgobernador de México en 2005, quien, según él unió fuerzas contra el tabasqueño para no dejar que fuera el presidenciable del PRI, pero los efectos al final resultaron totalmente contrarios, pues Madrazo se fortaleció.

Hoy el PRI trata de revivir esa historia pero con otros elementos. Por un lado tiene a una fuerte contendiente en la persona de Ivonne Ortega, exgobernadora de Yucatán quien ya ha intentado aspirar por la dirigencia nacional y a una candidatura presidencial por su partido, usando argumentos sumamente progresistas, incluso de izquierda.

Por otro, está Ulises Ruiz, exgobernador de Oaxaca, a quien ya lo vimos por Durango realizando su campaña de promoción y denostando rotundamente los resultados electorales del PRI tanto del 2018 como del 2019.

Las expresiones de este fin de semana fueron claras, el PRI necesita unificarse, fusionar todas las corrientes para salir avante, primero en su interna, y luego en próximas elecciones. Si el PRI vuelve a confrontarse por la dirigencia nacional, no llegará en unidad.

Hoy, Alejandro Moreno es mencionado como un fuerte aspirante, cuestionado también por quien lleva de compañera de fórmula, es decir, la propia esposa de Rubén Moreira. Pero es quien se ve más seguro y fuerte.

Será este mes de agosto cuando el PRI defina a quien quiere para conducir este barco un poco herido por las votaciones de los últimos años.

La tarea de unidad es lo mejor, lo más sensato e inteligente, en lugar de aferrarse a trifulcas por las divisiones internas entre los aspirantes, en lugar de echar culpas de las derrotas políticas o, incluso, en lugar de seguir clavados en cuestionamientos hacia un expresidente, hoy consejero nacional, a quien le recomiendan urgentemente en redes sociales, algunas clases de baile.


@CEOMarcosOrtiz

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