/ domingo 18 de abril de 2021

Será Ricardo o seré yo

No es ético aspirar a un puesto de representación popular a costa de la salud y la vida de los ciudadanos. Al más puro estilo de los viejos tiempos, Hugo Rosales Badillo abarrotó un conocido lugar por el boulevard Francisco Villa. Usted sabe: todo lo que no está prohibido, está permitido. Afirma el candidato al Distrito II local que sólo el Consejo General de Salud tiene facultades para prohibir eventos masivos en plena pandemia. El IEPC y el INE sólo emiten recomendaciones, reconocen que no pueden impedir eventos masivos como el realizado por Rosales Badillo. ¿Quién tendría la culpa y la responsabilidad si eso trae como consecuencia personas contagiadas? Ya adivinó usted: el doctor López Gatell. Por supuesto que Hugo Rosales Badillo no.

Al dueño de la franquicia de Redes Progresistas en Durango no le importa poner en peligro la salud de cientos de durangueses, para eso están el ISSSTE, IMSS, el 450, el 5 de mayo, los médicos, enfermeras y toda su infraestructura hospitalaria. Lo que le interesa a Rosales Badillo es enviarles un mensaje al PRI y al PAN, y en especial al candidato de la alianza Va Por Durango en el distrito II local, Ricardo Pacheco Rodríguez. Si el de Redes Progresistas no gana la diputación local, con toda seguridad algún canal de televisión local lo puede invitar como analista político. Vea usted: “Dejé la candidatura al distrito federal 04 para irme al distrito local II, donde se va a definir quién será el próximo gobernador del estado de Durango: será Ricardo Pacheco o su servidor, Hugo Rosales Badillo”.

El que avisa no engaña. Quienes aspiran a gobernadora o gobernador del Estado, si es pasión, que se les borre. Con toda seguridad la clase política ya tomó nota de lo dicho por el candidato de Redes Progresistas, de lo contrario se les puede aparecer “Juan Diego sin calzones”. Como dijo Bora Milutinovic: “Mi respeta, pero no estar de acuerdo”. Lo dicho por Hugo Rosales Badillo demuestra su falta de oficio político. Los políticos profesionales usted los conoce: nunca dicen lo que piensan, ni hacen lo que dicen. Si Rosales Badillo piensa que Ricardo Pacheco va a sacar la cabeza para que se la corten, está equivocado. Ricardo, con sus defectos y virtudes, sí es un político profesional, y jamás diría que del distrito local II saldrá el próximo gobernador, él sabe que la política es como el amor, donde nada está escrito.

Y ya encarrerado el gato, sería bueno que Rosales Badillo nos aclarara si tendremos gobernador por dos años o por seis. Ser un abogado litigante exitoso no te hace en automático un político de éxito. Cualquiera puede ser candidata o candidato a gobernador, pero despachar en el Bicentenario no es “karaoke”. Para ser gobernador del Estado, se necesita una escalera grande y otra chiquita. Una cosa es conocer de cerca a la elite de la clase política local, y otra enfrentarla. Sólo conocemos un político que los pudo vencer en las urnas porque los conocía, sabía de su talón de Aquiles, armó su caballo de Troya al interior del PRI y “haiga sido como haiga sido”, ahora despacha en el Bicentenario. Ya pasaron los tiempos cuando las elecciones se ganaban con eventos masivos y acarreados. Menos de manera irresponsable, poniendo en riesgo la salud y la vida de la sociedad. Los electores en Durango, de 2010 a la fecha ya no son los mismos, y tampoco es fácil engañarlos con promesas que jamás se cumplirán o contratando a Ricky Martin.

No es ético aspirar a un puesto de representación popular a costa de la salud y la vida de los ciudadanos. Al más puro estilo de los viejos tiempos, Hugo Rosales Badillo abarrotó un conocido lugar por el boulevard Francisco Villa. Usted sabe: todo lo que no está prohibido, está permitido. Afirma el candidato al Distrito II local que sólo el Consejo General de Salud tiene facultades para prohibir eventos masivos en plena pandemia. El IEPC y el INE sólo emiten recomendaciones, reconocen que no pueden impedir eventos masivos como el realizado por Rosales Badillo. ¿Quién tendría la culpa y la responsabilidad si eso trae como consecuencia personas contagiadas? Ya adivinó usted: el doctor López Gatell. Por supuesto que Hugo Rosales Badillo no.

Al dueño de la franquicia de Redes Progresistas en Durango no le importa poner en peligro la salud de cientos de durangueses, para eso están el ISSSTE, IMSS, el 450, el 5 de mayo, los médicos, enfermeras y toda su infraestructura hospitalaria. Lo que le interesa a Rosales Badillo es enviarles un mensaje al PRI y al PAN, y en especial al candidato de la alianza Va Por Durango en el distrito II local, Ricardo Pacheco Rodríguez. Si el de Redes Progresistas no gana la diputación local, con toda seguridad algún canal de televisión local lo puede invitar como analista político. Vea usted: “Dejé la candidatura al distrito federal 04 para irme al distrito local II, donde se va a definir quién será el próximo gobernador del estado de Durango: será Ricardo Pacheco o su servidor, Hugo Rosales Badillo”.

El que avisa no engaña. Quienes aspiran a gobernadora o gobernador del Estado, si es pasión, que se les borre. Con toda seguridad la clase política ya tomó nota de lo dicho por el candidato de Redes Progresistas, de lo contrario se les puede aparecer “Juan Diego sin calzones”. Como dijo Bora Milutinovic: “Mi respeta, pero no estar de acuerdo”. Lo dicho por Hugo Rosales Badillo demuestra su falta de oficio político. Los políticos profesionales usted los conoce: nunca dicen lo que piensan, ni hacen lo que dicen. Si Rosales Badillo piensa que Ricardo Pacheco va a sacar la cabeza para que se la corten, está equivocado. Ricardo, con sus defectos y virtudes, sí es un político profesional, y jamás diría que del distrito local II saldrá el próximo gobernador, él sabe que la política es como el amor, donde nada está escrito.

Y ya encarrerado el gato, sería bueno que Rosales Badillo nos aclarara si tendremos gobernador por dos años o por seis. Ser un abogado litigante exitoso no te hace en automático un político de éxito. Cualquiera puede ser candidata o candidato a gobernador, pero despachar en el Bicentenario no es “karaoke”. Para ser gobernador del Estado, se necesita una escalera grande y otra chiquita. Una cosa es conocer de cerca a la elite de la clase política local, y otra enfrentarla. Sólo conocemos un político que los pudo vencer en las urnas porque los conocía, sabía de su talón de Aquiles, armó su caballo de Troya al interior del PRI y “haiga sido como haiga sido”, ahora despacha en el Bicentenario. Ya pasaron los tiempos cuando las elecciones se ganaban con eventos masivos y acarreados. Menos de manera irresponsable, poniendo en riesgo la salud y la vida de la sociedad. Los electores en Durango, de 2010 a la fecha ya no son los mismos, y tampoco es fácil engañarlos con promesas que jamás se cumplirán o contratando a Ricky Martin.

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