/ martes 19 de marzo de 2024

Sobre las tensiones de Washington y Budapest

Las tensiones entre Estados Unidos y Hungría en el marco de la carrera presidencial en Washington se acrecientan luego de que el Presidente Viktor Orban se reuniera con expresidente, así como candidato oficial del Partido Republicano, Donald Trump. Joe Biden, a quien se le complica su regreso a la Casa Blanca, denunció la posición adoptada por Budapest respecto a la guerra en Ucrania. Éste señaló que la línea de política exterior seguida por este último denota su deslindamiento de la democracia al ser afín hacia mandatarios como Vladimir Putin. Esto aunado con el apoyo que dio a la propuesta de Trump sobre la conclusión del conflicto mediante la suspensión de recursos a Kiev.

Con un nuevo gobierno estadounidense, los pronósticos geopolíticos hechos pueden volverse imprecisos. Primeramente, fricciones entre Estados Unidos y Hungría no sólo se extienden al que pudiese ser el nuevo mandatario en noviembre de 2024. Desde que inició la invasión, Budapest ha mantenido una posición ambivalente respecto a las acciones del Kremlin, lo cual influye en la capacidad de respuesta de Kiev. Esto se ha interpretado como una afinidad al régimen ruso, pero la relación húngaro-ucraniana es por sí misma un factor significativo.

Dado que al este de Ucrania residen 75,000 húngaros, se han generado tensiones entre los países por las políticas del gobierno ucraniano en su intento de construir una identidad propia. El cual, según las denuncias de Orban, vulnera los derechos de tal minoría mediante políticas represoras. De ahí que para Biden sea más complicado unir al bloque occidental en el marco del reacomodo geopolítico.

Como consecuencia, la popularidad de este último pierde fuerza: En la reciente encuesta de intención de voto de Reuters, Trump sólo está detrás por 1%. El candidato demócrata registra el 39% de las preferencias, el republicano el 38%, mientras que, del resto, el 11% prefiere a otros candidatos, 5% no votará y 7% aún no sabe.

Se prevé que la pequeña ventaja del actual Presidente disminuya conforme las campañas se desarrollen, así como los debates tomen lugar. Esto obedeciendo al escenario doméstico, junto con la evolución de la guerra en Ucrania e Israel. Si alguno de estos dos empeorase se espera que las encuestes se alteren de manera significativa a favor de la anterior administración republicana. La cual es probable que opte otra vez por una política exterior aislacionista, lo contrario a Biden.

De esta manera, se pueden suavizar los dilemas de cooperación en los que Hungría se ve inmerso ya que no tendrá que alinearse incondicionalmente al bloque. Esto debido a que Trump priorizaría la propia defensa, economía y seguridad energética de Estados Unidos, antes de aumentar su gasto en el mantenimiento de la OTAN. Esto funge como ventana de oportunidad para Budapest al no tener que mitigar más fricciones con el Kremlin por un obligado voto a favor a las medidas propuestas por la integración militar, como la reciente aprobación de la entrada de Suecia.

De ahí que Orban se encuentre motivado por la posible victoria del candidato republicano ya que tal apostaría por un desempeño autónomo en el sistema internacional. Algo que no pondría en riesgo la seguridad, tanto nacional, como energética, húngara.

Por ahora, Biden continúa empeñado en consolidar su proyecto demócrata, uno que posicione a Estados Unidos permanezca como actor liberal con influencia militar, cultural y económica en todas las regiones. Algo que, con las condiciones geopolíticas actuales, no es sostenible debido a la creciente deuda nacional, el agotamiento de hidrocarburos y, con ello, el aumento de costos para extraerlo. Lo cual pone en riesgo su presencia en las tres materias mencionadas. Mientras, las tensiones entre Washington y Budapest incrementarán mediante la retórica confrontativa. Se prevé una nueva relación a partir de noviembre.

Las tensiones entre Estados Unidos y Hungría en el marco de la carrera presidencial en Washington se acrecientan luego de que el Presidente Viktor Orban se reuniera con expresidente, así como candidato oficial del Partido Republicano, Donald Trump. Joe Biden, a quien se le complica su regreso a la Casa Blanca, denunció la posición adoptada por Budapest respecto a la guerra en Ucrania. Éste señaló que la línea de política exterior seguida por este último denota su deslindamiento de la democracia al ser afín hacia mandatarios como Vladimir Putin. Esto aunado con el apoyo que dio a la propuesta de Trump sobre la conclusión del conflicto mediante la suspensión de recursos a Kiev.

Con un nuevo gobierno estadounidense, los pronósticos geopolíticos hechos pueden volverse imprecisos. Primeramente, fricciones entre Estados Unidos y Hungría no sólo se extienden al que pudiese ser el nuevo mandatario en noviembre de 2024. Desde que inició la invasión, Budapest ha mantenido una posición ambivalente respecto a las acciones del Kremlin, lo cual influye en la capacidad de respuesta de Kiev. Esto se ha interpretado como una afinidad al régimen ruso, pero la relación húngaro-ucraniana es por sí misma un factor significativo.

Dado que al este de Ucrania residen 75,000 húngaros, se han generado tensiones entre los países por las políticas del gobierno ucraniano en su intento de construir una identidad propia. El cual, según las denuncias de Orban, vulnera los derechos de tal minoría mediante políticas represoras. De ahí que para Biden sea más complicado unir al bloque occidental en el marco del reacomodo geopolítico.

Como consecuencia, la popularidad de este último pierde fuerza: En la reciente encuesta de intención de voto de Reuters, Trump sólo está detrás por 1%. El candidato demócrata registra el 39% de las preferencias, el republicano el 38%, mientras que, del resto, el 11% prefiere a otros candidatos, 5% no votará y 7% aún no sabe.

Se prevé que la pequeña ventaja del actual Presidente disminuya conforme las campañas se desarrollen, así como los debates tomen lugar. Esto obedeciendo al escenario doméstico, junto con la evolución de la guerra en Ucrania e Israel. Si alguno de estos dos empeorase se espera que las encuestes se alteren de manera significativa a favor de la anterior administración republicana. La cual es probable que opte otra vez por una política exterior aislacionista, lo contrario a Biden.

De esta manera, se pueden suavizar los dilemas de cooperación en los que Hungría se ve inmerso ya que no tendrá que alinearse incondicionalmente al bloque. Esto debido a que Trump priorizaría la propia defensa, economía y seguridad energética de Estados Unidos, antes de aumentar su gasto en el mantenimiento de la OTAN. Esto funge como ventana de oportunidad para Budapest al no tener que mitigar más fricciones con el Kremlin por un obligado voto a favor a las medidas propuestas por la integración militar, como la reciente aprobación de la entrada de Suecia.

De ahí que Orban se encuentre motivado por la posible victoria del candidato republicano ya que tal apostaría por un desempeño autónomo en el sistema internacional. Algo que no pondría en riesgo la seguridad, tanto nacional, como energética, húngara.

Por ahora, Biden continúa empeñado en consolidar su proyecto demócrata, uno que posicione a Estados Unidos permanezca como actor liberal con influencia militar, cultural y económica en todas las regiones. Algo que, con las condiciones geopolíticas actuales, no es sostenible debido a la creciente deuda nacional, el agotamiento de hidrocarburos y, con ello, el aumento de costos para extraerlo. Lo cual pone en riesgo su presencia en las tres materias mencionadas. Mientras, las tensiones entre Washington y Budapest incrementarán mediante la retórica confrontativa. Se prevé una nueva relación a partir de noviembre.

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