/ sábado 14 de mayo de 2022

Gente justa que nos gobierne

Refiriéndonos la mayoría de las veces a lo económico. Tampoco nos importan tanto las generaciones futuras con tal que “a nosotros” nos vaya bien y “ahorita”.

Somos muy dados en Latinoamérica a echarle la culpa de todos nuestros males a los gobernantes en turno. O bien, si somos parte de la administración actual, a la administración anterior. Tenemos una tendencia a disociarnos de los políticos, llamándoles incluso “la clase política”, como si vinieran de otro “planeta”.

Nos quejamos de la corrupción que ha caracterizado a la clase política de nuestro país, pero no asumimos que es la misma que a nuestro nivel de ciudadanos caracteriza nuestra vida común: acceder a la “mordida” del policía, o al “acordeón” en el examen, o a la “palanca” para ubicar a algún sobrino en la escuela. Ni qué hablar del “tráfico de influencias” cuando apelamos a “no sabe quién soy yo”, tan bien satirizado en las redes sociales por los famosos “Lords” o “ladys”.

¿No es tiempo que asumamos nuestra responsabilidad como ciudadanos y asintamos la máxima famosa de: “Cada pueblo tiene el gobierno que se merece”? (Eclesiástico 10.2) Los gobernantes son el reflejo del pueblo, un espejo de la sociedad a la cual todos pertenecemos. Si queremos un país seguro, próspero y con futuro, si queremos que la gente no sufra, necesitamos eliminar la corrupción de nuestra vida diaria y votar gente justa que nos gobierne.


leonardolombar@gmail.com


Refiriéndonos la mayoría de las veces a lo económico. Tampoco nos importan tanto las generaciones futuras con tal que “a nosotros” nos vaya bien y “ahorita”.

Somos muy dados en Latinoamérica a echarle la culpa de todos nuestros males a los gobernantes en turno. O bien, si somos parte de la administración actual, a la administración anterior. Tenemos una tendencia a disociarnos de los políticos, llamándoles incluso “la clase política”, como si vinieran de otro “planeta”.

Nos quejamos de la corrupción que ha caracterizado a la clase política de nuestro país, pero no asumimos que es la misma que a nuestro nivel de ciudadanos caracteriza nuestra vida común: acceder a la “mordida” del policía, o al “acordeón” en el examen, o a la “palanca” para ubicar a algún sobrino en la escuela. Ni qué hablar del “tráfico de influencias” cuando apelamos a “no sabe quién soy yo”, tan bien satirizado en las redes sociales por los famosos “Lords” o “ladys”.

¿No es tiempo que asumamos nuestra responsabilidad como ciudadanos y asintamos la máxima famosa de: “Cada pueblo tiene el gobierno que se merece”? (Eclesiástico 10.2) Los gobernantes son el reflejo del pueblo, un espejo de la sociedad a la cual todos pertenecemos. Si queremos un país seguro, próspero y con futuro, si queremos que la gente no sufra, necesitamos eliminar la corrupción de nuestra vida diaria y votar gente justa que nos gobierne.


leonardolombar@gmail.com