/ lunes 8 de julio de 2019

La política es así

Con prisa y sin pausa

Aún no se termina el primer año de la administración de AMLO, pero ya se iniciaron los enfoques, prospectivas y perspectivas de AMLO y de su partido Morena para 2024 y más allá.

Sólo para recordar, AMLO se hizo del poder después de una larga, tenaz, persistente y al final exitosa para alcanzar la meta perseguida desde 2006, para lo cual planteó como propuestas convincentes: el combate a la corrupción y a la impunidad, luchar por la desigualdad, garantizar la seguridad pública del país y un crecimiento económico aparejado de una mejor distribución de la riqueza generada.

En pos de tales propuestas que se convirtieron en objetivos de la gestión presidencial iniciada el uno de diciembre de 2018 e identificadas como la 4T (whatever means), AMLO y su partido Morena ya planearon y realizan acciones que van más allá del fin del sexenio y para lo cual trabajan con prisa y sin pausa, al contrario de los opositores que actúan sin prisa y sin pausa (y sin rumbo).

Se ha dicho que uno de los pilares del gobierno de AMLO y su 4T lo constituye el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Senadores, quien tiene el encargo de encarrilar para su aprobación todas las reformas constitucionales y legislativas demandadas por la 4T. O sea, es el responsable de la política legislativa de AMLO.

En el terreno económico-financiero, la responsabilidad recae en el secretario de Hacienda y Crédito Público que tiene la grave responsabilidad de la captación de ingresos primero, y luego la distribución de los mismos en los tres niveles de gobierno, con prioridad a los programas esenciales de la 4T. Los ingresos los negocia con el Congreso de la Unión principalmente vía el presidente de la Jucopo aludido, mientras que los egresos, actúa en consonancia con el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados, con quien concilia la erogación de los ingresos y la concurrencia de los Coordinadores de los Grupos Parlamentarios de los partidos opositores, y sin descuidar el aspecto de las relaciones políticas con las entidades federativas.

Otro operador de AMLO y la 4T lo es el Consejero Jurídico de la Presidencia quien opera en el terreno jurídico-político para que las propuestas emanadas desde la cúspide presidencial y diseñadas para la consecución de los objetivos de la 4T, quien, además, es el responsable de la relación institucional con los otros dos poderes, con los órganos autónomos y, en ciertos casos, con los gobernadores de la entidades federativas.

El cuarto operador, por cierto muy poderoso por influyente en el primer círculo presidencial, es el coordinador de los llamados súper delegados y sus operadores en las entidades y en las ciento sesenta y seis regiones en las cuales se dividió el país, que principalmente tienen todos ellos a su cargo y encargo hacer efectivos los programas especiales de redistribución de los ingresos a favor de los grupos más desprotegidos que existen en México, y para ello se cuenta con los ya famosos servidores de la nación cuya presencia es notoria a lo largo y a lo ancho del país. A veces se actúa con deficiencias que pronto son subsanadas.

Si bien al inicio se identificaron cuatro operadores, en atención a la problemática migratoria que enfrenta México hacia el sur y hacia el norte, la cual amenazó con trascender al terreno económico y las relaciones con el país del norte, entró a la palestra de la 4T un quinto operador en la persona del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, a quien, al margen de la ley (Muñoz Ledo dixit), le fueron otorgadas amplias facultades por el presidente AMLO para que atendiera y superara la crisis en puerta, sin que obstara para ello que asumiera atribuciones legales propias de otras secretarías.

Con tales atribuciones y facultades el canciller devino en un poderoso funcionario que lo mismo negocia con el gobierno de los Estados Unidos que representa a México en la reunión de los G20 y en el encuentro de la Alianza Pacífico, lo cual indica que en los tiempos por venir, será el portavoz y el representante del gobierno mexicano en el exterior.

De los cinco operadores, se considera que el de mayor influencia político electoral y con miras a las elecciones presidenciales de 2024, lo es y seguramente lo será si continúa con la tendencia que se ha percibido hasta ahora, de comandar a los servidores de la nación que, velis nolis, serán los instrumentos e instructores para conformar la estructura político electoral que por ahora no cuenta ni Morena y mucho menos AMLO y su 4T.

Lo operatividad del coordinador de referencia, fue materia de la investigación de José Gil Olmos publicada en la revista Proceso la semana anterior, en la cual se consigna que aquél fue el secretario de Organización de Morena antes y durante la campaña presidencial, y quien, al parecer, ya fue relevado de tal cargo pero que no ha sido reportado al Instituto Nacional Electoral; investigación complementada por la colaboración de Salvador Camarena publicada en el periódico El Financiero también la semana pasada.

Las funciones torales del coordinador aludido no compaginan con las pretensiones y la funcionalidad de la dirigente nacional de Morena, hechos que originaron diferencias graves que impidieron que dicho partido y sus candidatos obtuvieran mejores resultados en las pasadas elecciones del 2 de junio.

Se presume que en el próximo mes de noviembre se superarán las diferencias que existen entre los personajes señalados, pues se asegura que llegará a la Presidencia de Morena una persona (mujer) muy cercana a AMLO, quien, en lo subsecuente, trabajará al alimón con el coordinador de los súper delegados y de los programas sociales, con la finalidad de fortalecer la estructura política de Morena para las elecciones intermedias de 2021, en las que concurrirán las elecciones de catorce gobernadores, para, con posterioridad, enfocar sus esfuerzos para que AMLO, Morena y la 4T vayan más allá de 2004.

Para ello todavía tienen el respaldo y lo conservarán por buen tiempo, las acciones prometidas y en marcha de AMLO, traducidas todas ellas en las preferencias hacia éste que van más allá del 60 por ciento.

El hartazgo generado por el gobierno y su partido que perdieron el poder, principalmente por la corrupción rampante e impune cuyo combate es la prioridad, si no la número uno, una de las primeras del gobierno de AMLO, constituyen todavía la fortaleza para gobernador de aquél. Podría cambiar más tarde la correlación, pero por ahora permanece invariable a favor de AMLO.

Queda pendiente un análisis posterior acerca de la inversión y el crecimiento económico del país, así como los aciertos y las fallas de la 4T.

Con prisa y sin pausa

Aún no se termina el primer año de la administración de AMLO, pero ya se iniciaron los enfoques, prospectivas y perspectivas de AMLO y de su partido Morena para 2024 y más allá.

Sólo para recordar, AMLO se hizo del poder después de una larga, tenaz, persistente y al final exitosa para alcanzar la meta perseguida desde 2006, para lo cual planteó como propuestas convincentes: el combate a la corrupción y a la impunidad, luchar por la desigualdad, garantizar la seguridad pública del país y un crecimiento económico aparejado de una mejor distribución de la riqueza generada.

En pos de tales propuestas que se convirtieron en objetivos de la gestión presidencial iniciada el uno de diciembre de 2018 e identificadas como la 4T (whatever means), AMLO y su partido Morena ya planearon y realizan acciones que van más allá del fin del sexenio y para lo cual trabajan con prisa y sin pausa, al contrario de los opositores que actúan sin prisa y sin pausa (y sin rumbo).

Se ha dicho que uno de los pilares del gobierno de AMLO y su 4T lo constituye el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Senadores, quien tiene el encargo de encarrilar para su aprobación todas las reformas constitucionales y legislativas demandadas por la 4T. O sea, es el responsable de la política legislativa de AMLO.

En el terreno económico-financiero, la responsabilidad recae en el secretario de Hacienda y Crédito Público que tiene la grave responsabilidad de la captación de ingresos primero, y luego la distribución de los mismos en los tres niveles de gobierno, con prioridad a los programas esenciales de la 4T. Los ingresos los negocia con el Congreso de la Unión principalmente vía el presidente de la Jucopo aludido, mientras que los egresos, actúa en consonancia con el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados, con quien concilia la erogación de los ingresos y la concurrencia de los Coordinadores de los Grupos Parlamentarios de los partidos opositores, y sin descuidar el aspecto de las relaciones políticas con las entidades federativas.

Otro operador de AMLO y la 4T lo es el Consejero Jurídico de la Presidencia quien opera en el terreno jurídico-político para que las propuestas emanadas desde la cúspide presidencial y diseñadas para la consecución de los objetivos de la 4T, quien, además, es el responsable de la relación institucional con los otros dos poderes, con los órganos autónomos y, en ciertos casos, con los gobernadores de la entidades federativas.

El cuarto operador, por cierto muy poderoso por influyente en el primer círculo presidencial, es el coordinador de los llamados súper delegados y sus operadores en las entidades y en las ciento sesenta y seis regiones en las cuales se dividió el país, que principalmente tienen todos ellos a su cargo y encargo hacer efectivos los programas especiales de redistribución de los ingresos a favor de los grupos más desprotegidos que existen en México, y para ello se cuenta con los ya famosos servidores de la nación cuya presencia es notoria a lo largo y a lo ancho del país. A veces se actúa con deficiencias que pronto son subsanadas.

Si bien al inicio se identificaron cuatro operadores, en atención a la problemática migratoria que enfrenta México hacia el sur y hacia el norte, la cual amenazó con trascender al terreno económico y las relaciones con el país del norte, entró a la palestra de la 4T un quinto operador en la persona del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, a quien, al margen de la ley (Muñoz Ledo dixit), le fueron otorgadas amplias facultades por el presidente AMLO para que atendiera y superara la crisis en puerta, sin que obstara para ello que asumiera atribuciones legales propias de otras secretarías.

Con tales atribuciones y facultades el canciller devino en un poderoso funcionario que lo mismo negocia con el gobierno de los Estados Unidos que representa a México en la reunión de los G20 y en el encuentro de la Alianza Pacífico, lo cual indica que en los tiempos por venir, será el portavoz y el representante del gobierno mexicano en el exterior.

De los cinco operadores, se considera que el de mayor influencia político electoral y con miras a las elecciones presidenciales de 2024, lo es y seguramente lo será si continúa con la tendencia que se ha percibido hasta ahora, de comandar a los servidores de la nación que, velis nolis, serán los instrumentos e instructores para conformar la estructura político electoral que por ahora no cuenta ni Morena y mucho menos AMLO y su 4T.

Lo operatividad del coordinador de referencia, fue materia de la investigación de José Gil Olmos publicada en la revista Proceso la semana anterior, en la cual se consigna que aquél fue el secretario de Organización de Morena antes y durante la campaña presidencial, y quien, al parecer, ya fue relevado de tal cargo pero que no ha sido reportado al Instituto Nacional Electoral; investigación complementada por la colaboración de Salvador Camarena publicada en el periódico El Financiero también la semana pasada.

Las funciones torales del coordinador aludido no compaginan con las pretensiones y la funcionalidad de la dirigente nacional de Morena, hechos que originaron diferencias graves que impidieron que dicho partido y sus candidatos obtuvieran mejores resultados en las pasadas elecciones del 2 de junio.

Se presume que en el próximo mes de noviembre se superarán las diferencias que existen entre los personajes señalados, pues se asegura que llegará a la Presidencia de Morena una persona (mujer) muy cercana a AMLO, quien, en lo subsecuente, trabajará al alimón con el coordinador de los súper delegados y de los programas sociales, con la finalidad de fortalecer la estructura política de Morena para las elecciones intermedias de 2021, en las que concurrirán las elecciones de catorce gobernadores, para, con posterioridad, enfocar sus esfuerzos para que AMLO, Morena y la 4T vayan más allá de 2004.

Para ello todavía tienen el respaldo y lo conservarán por buen tiempo, las acciones prometidas y en marcha de AMLO, traducidas todas ellas en las preferencias hacia éste que van más allá del 60 por ciento.

El hartazgo generado por el gobierno y su partido que perdieron el poder, principalmente por la corrupción rampante e impune cuyo combate es la prioridad, si no la número uno, una de las primeras del gobierno de AMLO, constituyen todavía la fortaleza para gobernador de aquél. Podría cambiar más tarde la correlación, pero por ahora permanece invariable a favor de AMLO.

Queda pendiente un análisis posterior acerca de la inversión y el crecimiento económico del país, así como los aciertos y las fallas de la 4T.

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