/ lunes 17 de agosto de 2020

La política es así

Perdida la presidencia de la República en las elecciones de 2000, no ha faltado quien haya dicho que fue una especie de “concertacesión” derivada del año de 1988 cuando el sistema electoral se calló (del verbo callar) y el Partido Acción Nacional (PAN) reconoció la victoria del Partido Revolucionario Institucional (PRI), a cambio de concesiones en diferentes aspectos, fundamentalmente ideológicos y de posiciones políticas en los tiempos por venir.

No importa el cómo sino en el resultado, y este no fue otro que el PAN se quedó con la Presidencia por doce años, sin que en ambos sexenios tuviera la mayoría absoluta en ambas cámaras y menos la mayoría absoluta en las mismas. Además, el PRI en ambos sexenios conservó la mayoría de las gubernaturas.

Para confrontar, enfrentar y obtener beneficios para los estados gobernados por militantes del PRI, avezados militantes de este partido promovieron la conformación de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), que les permitió obtener concesiones muy importantes tanto en lo económico como en lo legislativo. El aspecto económico prevaleció en la administración 2000-2006 gracias a los excedentes de los recursos petroleros, derivados de un precio superior de venta de petróleo en el mercado al precio del energético consignado anualmente en el presupuesto de egresos de la Federación.

Recuperada la Presidencia por el PRI en las elecciones de julio en 2012 y, además, con mayoría absoluta en el Congreso, la cual se transformó en calificada gracias al Pacto por México suscrito en los primeros días de gobierno de Enrique Peña Nieto, la Conago languideció lentamente al ya no tener necesidad de confrontar al titular del Poder Ejecutivo para que los integrantes de aquélla (la mayoría del PRI) recibieran mayores beneficios económicos puesto que para ello bastaba sólo el pedir, casi siempre con respuestas positivas.

El próximo 19 de agosto, la Conago se va a reunir con el presidente de la República, quien arribará bien pertrechado y apoyado por todos los miembros de su gabinete legal y ampliado, al parecer, con la finalidad de dar la debida respuesta a las demandas y requerimientos que han planteado en diversas ocasiones los gobernadores que integran la llamada “Alianza Federalista”.

Con un discurso sólido por su coherencia del presidente durante el tiempo de su administración de un año ocho meses y diecisiete días, se estima que el presidente saldrá avante de la reunión con la Conago, para lo cual procederá de dos maneras: La una, aceptará diversas peticiones; y la otra, se nombrarán comisiones de estudios para atender las demandas, en el entendido que las comisiones, por regla general, no aportan soluciones sino que sólo sirven como distractores para los demandantes. No se vislumbra que el presidente asuma una postura negativa.

Lo anterior es así ya que el presidente anda en campaña con miras a las elecciones para gobernador en quince estados y para la renovación total de la Cámara de los Diputados, y en las cuales, pretende obtener buenos dividendos en el primer rubro, mientras que en el segundo, con los triunfos de su partido, de los partidos aliados y de los partidos de nuevo registro más cercanos que alejados a él, conservará la mayoría absoluta en la citada Cámara. No obtendrá la mayoría absoluta. Eso no tiene trascendencia puesto que para ello basta y sobra la negociación a cargo de sus operadores que son varios con la experticia requerida para obtener buenos resultados.

Sólo para percibir la correlación de fuerzas en la reunión de la Conago. El presidente cuenta con siete gobernadores (Baja California, Chiapas, Tabasco, Puebla, Veracruz, Morelos y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México). El PRI estará presente con doce gobernadores (Sonora, Sinaloa, Guerrero, Oaxaca, Campeche, Tlaxcala, Hidalgo, Zacatecas, Colima, San Luis Potosí, Coahuila y el poderoso Estado de México). Por su parte, los gobernadores del PAN son diez (Nayarit, Yucatán, Quintana Roo, Tamaulipas, Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes, Durango, Chihuahua y Baja California Sur). A dichos estados se suman los gobernadores de Jalisco (MC), de Michoacán (PRD) y Nuevo León (independiente).

Luego, el presidente tiene siete gobernadores con posturas irreductibles a su favor. De los gobernadores del PRI, de acuerdo con su actuación y comportamiento, se desprende que no habrá voces disidentes que cuestionen al presidente, salvo tal vez el de Coahuila quien ha tenido una actividad constante para conformar la “Alianza Federalista”. Del resto de ellos se presume que han operado con valores entendidos con el presidente, dentro de los cuales destacan los de los estados de Oaxaca, Hidalgo y el Estado de México.

Luego pues, las voces cuestionadores y demandantes estarán por el lado del PAN, dentro de los cuales habrán de destacar los gobernadores de Tamaulipas y tal vez Querétaro y Aguascalientes. En el resto de los estados, se han dado visitas y encuentros del presidente con los gobernadores y las posturas radicales de éstos se han atenuado y, en algunos casos, disipadas o bien se han llegado a coincidencias.

La línea dura opositora podría darse por parte del gobernador de Michoacán (PRD), Jalisco (MC) y Nuevo León (independiente).

Lo que demandan los gobernadores y lo harán presencialmente en la reunión de la Conago, según nota publicada en diferentes medios nacionales, dentro de los cuales destaca La Jornada por su síntesis y claridad, son demandas constantes y de respuestas, podrían decirse, urgentes que, con certeza, el gabinete legal y ampliado ya llevará listas las demandas aceptables.

Sólo para tener presente, tales demandas son: Un nuevo pacto fiscal para que los recursos recaudados por la Federación sean repartidos con equidad; recursos financieros para atender los efectos de la pandemia; la reactivación de la economía en las entidades con el aporte insustituible de la Federación; y reforzar las políticas en materia de seguridad.

Se podría agrega el cómo enfrentar la crisis educativa que viene, toda vez que las líneas dadas a conocer por la Secretaría del Ramo, no cubren todas las necesidades y los requerimientos ni de los alumnos ni de los maestros, de tal manera que existen inquietudes de una crisis de gran envergadura con efectos no solo para el presente, sino, sobre todas las cosas, para el futuro.

Perdida la presidencia de la República en las elecciones de 2000, no ha faltado quien haya dicho que fue una especie de “concertacesión” derivada del año de 1988 cuando el sistema electoral se calló (del verbo callar) y el Partido Acción Nacional (PAN) reconoció la victoria del Partido Revolucionario Institucional (PRI), a cambio de concesiones en diferentes aspectos, fundamentalmente ideológicos y de posiciones políticas en los tiempos por venir.

No importa el cómo sino en el resultado, y este no fue otro que el PAN se quedó con la Presidencia por doce años, sin que en ambos sexenios tuviera la mayoría absoluta en ambas cámaras y menos la mayoría absoluta en las mismas. Además, el PRI en ambos sexenios conservó la mayoría de las gubernaturas.

Para confrontar, enfrentar y obtener beneficios para los estados gobernados por militantes del PRI, avezados militantes de este partido promovieron la conformación de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), que les permitió obtener concesiones muy importantes tanto en lo económico como en lo legislativo. El aspecto económico prevaleció en la administración 2000-2006 gracias a los excedentes de los recursos petroleros, derivados de un precio superior de venta de petróleo en el mercado al precio del energético consignado anualmente en el presupuesto de egresos de la Federación.

Recuperada la Presidencia por el PRI en las elecciones de julio en 2012 y, además, con mayoría absoluta en el Congreso, la cual se transformó en calificada gracias al Pacto por México suscrito en los primeros días de gobierno de Enrique Peña Nieto, la Conago languideció lentamente al ya no tener necesidad de confrontar al titular del Poder Ejecutivo para que los integrantes de aquélla (la mayoría del PRI) recibieran mayores beneficios económicos puesto que para ello bastaba sólo el pedir, casi siempre con respuestas positivas.

El próximo 19 de agosto, la Conago se va a reunir con el presidente de la República, quien arribará bien pertrechado y apoyado por todos los miembros de su gabinete legal y ampliado, al parecer, con la finalidad de dar la debida respuesta a las demandas y requerimientos que han planteado en diversas ocasiones los gobernadores que integran la llamada “Alianza Federalista”.

Con un discurso sólido por su coherencia del presidente durante el tiempo de su administración de un año ocho meses y diecisiete días, se estima que el presidente saldrá avante de la reunión con la Conago, para lo cual procederá de dos maneras: La una, aceptará diversas peticiones; y la otra, se nombrarán comisiones de estudios para atender las demandas, en el entendido que las comisiones, por regla general, no aportan soluciones sino que sólo sirven como distractores para los demandantes. No se vislumbra que el presidente asuma una postura negativa.

Lo anterior es así ya que el presidente anda en campaña con miras a las elecciones para gobernador en quince estados y para la renovación total de la Cámara de los Diputados, y en las cuales, pretende obtener buenos dividendos en el primer rubro, mientras que en el segundo, con los triunfos de su partido, de los partidos aliados y de los partidos de nuevo registro más cercanos que alejados a él, conservará la mayoría absoluta en la citada Cámara. No obtendrá la mayoría absoluta. Eso no tiene trascendencia puesto que para ello basta y sobra la negociación a cargo de sus operadores que son varios con la experticia requerida para obtener buenos resultados.

Sólo para percibir la correlación de fuerzas en la reunión de la Conago. El presidente cuenta con siete gobernadores (Baja California, Chiapas, Tabasco, Puebla, Veracruz, Morelos y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México). El PRI estará presente con doce gobernadores (Sonora, Sinaloa, Guerrero, Oaxaca, Campeche, Tlaxcala, Hidalgo, Zacatecas, Colima, San Luis Potosí, Coahuila y el poderoso Estado de México). Por su parte, los gobernadores del PAN son diez (Nayarit, Yucatán, Quintana Roo, Tamaulipas, Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes, Durango, Chihuahua y Baja California Sur). A dichos estados se suman los gobernadores de Jalisco (MC), de Michoacán (PRD) y Nuevo León (independiente).

Luego, el presidente tiene siete gobernadores con posturas irreductibles a su favor. De los gobernadores del PRI, de acuerdo con su actuación y comportamiento, se desprende que no habrá voces disidentes que cuestionen al presidente, salvo tal vez el de Coahuila quien ha tenido una actividad constante para conformar la “Alianza Federalista”. Del resto de ellos se presume que han operado con valores entendidos con el presidente, dentro de los cuales destacan los de los estados de Oaxaca, Hidalgo y el Estado de México.

Luego pues, las voces cuestionadores y demandantes estarán por el lado del PAN, dentro de los cuales habrán de destacar los gobernadores de Tamaulipas y tal vez Querétaro y Aguascalientes. En el resto de los estados, se han dado visitas y encuentros del presidente con los gobernadores y las posturas radicales de éstos se han atenuado y, en algunos casos, disipadas o bien se han llegado a coincidencias.

La línea dura opositora podría darse por parte del gobernador de Michoacán (PRD), Jalisco (MC) y Nuevo León (independiente).

Lo que demandan los gobernadores y lo harán presencialmente en la reunión de la Conago, según nota publicada en diferentes medios nacionales, dentro de los cuales destaca La Jornada por su síntesis y claridad, son demandas constantes y de respuestas, podrían decirse, urgentes que, con certeza, el gabinete legal y ampliado ya llevará listas las demandas aceptables.

Sólo para tener presente, tales demandas son: Un nuevo pacto fiscal para que los recursos recaudados por la Federación sean repartidos con equidad; recursos financieros para atender los efectos de la pandemia; la reactivación de la economía en las entidades con el aporte insustituible de la Federación; y reforzar las políticas en materia de seguridad.

Se podría agrega el cómo enfrentar la crisis educativa que viene, toda vez que las líneas dadas a conocer por la Secretaría del Ramo, no cubren todas las necesidades y los requerimientos ni de los alumnos ni de los maestros, de tal manera que existen inquietudes de una crisis de gran envergadura con efectos no solo para el presente, sino, sobre todas las cosas, para el futuro.

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