/ jueves 13 de diciembre de 2018

Universidad y ciudadanía

“La tarea del educador moderno no es talar selvas sino regar desiertos”.- C.S. Lewis

La reivindicación de los valores universitarios depende, en buena medida, de que cada quien contribuya desde su distinta trinchera.

En esta nueva entrega de “Universidad y ciudadanía” hablaremos sobre el proyecto de Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED) que nos toca construir entre todos a partir del día de hoy en el que empieza un nuevo rectorado que, sin duda alguna, requiere del esfuerzo colectivo.

La unidad es fundamental para insertarse plenamente en el camino de la calidad académica y la excelencia educativa, pues sólo asumiendo el concurso de todas y todos los universitarios se podrá articular un espacio que vaya en sintonía con los grandes retos que impone la globalización, acorde asimismo con las exigencias de la ciudadanía cosmopolita, propia del siglo XXI.

Cada interviniente del gran proceso universitario tiene algo que aportar para construir el gran edificio que es nuestra Universidad en todos y cada uno de los sentidos posibles.

Una Universidad fuerte es, simultáneamente, una Universidad de trabajo, de dinamismo y de proyección institucional hacia el futuro. La reivindicación de los valores universitarios depende, en buena medida, de que cada quien contribuya desde su distinta trinchera.

La educación y la construcción del conocimiento científico de vanguardia, antes de ser ejercicios aislados, son entramados perfectamente articulados caracterizados igualmente por su universalidad. Esa universalidad hace suyo el principio de que todas las ideas caben para tener entidades públicas más robustas y fortalecidas desde todos los puntos de vista posibles.

Una fortaleza indiscutible de nuestra Universidad es el apartado investigativo, el cual por supuesto debe incrementarse para estar en condiciones de competir no sólo a escala local y nacional sino internacional, teniendo en consideración que las y los jóvenes que están por ingresar a sus estudios profesionales buscan en todo momento la mejor opción para su desarrollo.

Pero sí es de destacar y subrayar de forma palmaria que la investigación es algo de lo que nos podemos sentir orgullosos en la UJED, pues somos los líderes en este rubro en nuestra entidad federativa, lo cual es aún más digno de encomio si se tiene en cuenta la calidad de otras instituciones de educación superior en el estado que hacen esfuerzos que deben ser reconocidos en todo momento.

Para muestra de lo anterior basta un botón: En el Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación Durango 2018, las tres categorías en las que se reconoció ganadores -pues dos de ellas se declararon desiertas-, los galardonados fueron investigadoras e investigadores de la UJED. En el área de ciencias de la salud, Edna Méndez, Osmel La Llave, Ada Sandoval, Francisco Castellanos y José Salas, del Instituto de Investigación Científica, resultaron victoriosos con el proyecto denominado “Caracterización de factores asociados a la enfermedad de Parkinson: estudio de casos y controles”.

En el área de educación, ciencias sociales y humanidades, los laureados fueron Angélica Lechuga, María Sánchez, Martina Flores, Marisela Aguilar y Sergio Estrada, igualmente del Instituto de Investigación Científica, con el proyecto llamado “Implementación de una estrategia de identificación, sensibilización e intervención de la violencia experimentada por hombres y mujeres estudiantes duranguenses”.

Finalmente, en el área de ingenierías, desarrollo industrial y tecnológico, el primer lugar lo obtuvo Marina Núñez, adscrita a la Facultad de Ciencias Químicas, con el proyecto rotulado “Proceso eficiente de biolixiviación para la recuperación de plata a partir de minerales mangano-argentíferos”. De la misma forma, hubo presencia fuerte de la Universidad en las premiaciones a la mejor tesis de doctorado y a la mejor tesis de maestría, específicamente de Fernanda González (Facultad de Ciencias Químicas Gómez Palacio), Fernando Cardoza (Facultad de Agricultura y Zootecnia) y Manuel Zúñiga (Maestría Institucional en Ciencias Agropecuarias y Forestales).

Cabe mencionar que una buena cantidad de investigadoras e investigadores -entre los que se cuenta el que esto escribe- fueron reconocidos por su incorporación o ratificación en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Queda entonces la configuración de una Universidad consolidada para el corto, mediano y largo plazo, con retos y desafíos que, por igual, deben insertarse en la lógica de la política educativa del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en todo momento, al igual que el gobernador José Rosas Aispuro Torres, han mostrado la disposición de apoyar a nuestros centros universitarios. Que así sea.

“La tarea del educador moderno no es talar selvas sino regar desiertos”.- C.S. Lewis

La reivindicación de los valores universitarios depende, en buena medida, de que cada quien contribuya desde su distinta trinchera.

En esta nueva entrega de “Universidad y ciudadanía” hablaremos sobre el proyecto de Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED) que nos toca construir entre todos a partir del día de hoy en el que empieza un nuevo rectorado que, sin duda alguna, requiere del esfuerzo colectivo.

La unidad es fundamental para insertarse plenamente en el camino de la calidad académica y la excelencia educativa, pues sólo asumiendo el concurso de todas y todos los universitarios se podrá articular un espacio que vaya en sintonía con los grandes retos que impone la globalización, acorde asimismo con las exigencias de la ciudadanía cosmopolita, propia del siglo XXI.

Cada interviniente del gran proceso universitario tiene algo que aportar para construir el gran edificio que es nuestra Universidad en todos y cada uno de los sentidos posibles.

Una Universidad fuerte es, simultáneamente, una Universidad de trabajo, de dinamismo y de proyección institucional hacia el futuro. La reivindicación de los valores universitarios depende, en buena medida, de que cada quien contribuya desde su distinta trinchera.

La educación y la construcción del conocimiento científico de vanguardia, antes de ser ejercicios aislados, son entramados perfectamente articulados caracterizados igualmente por su universalidad. Esa universalidad hace suyo el principio de que todas las ideas caben para tener entidades públicas más robustas y fortalecidas desde todos los puntos de vista posibles.

Una fortaleza indiscutible de nuestra Universidad es el apartado investigativo, el cual por supuesto debe incrementarse para estar en condiciones de competir no sólo a escala local y nacional sino internacional, teniendo en consideración que las y los jóvenes que están por ingresar a sus estudios profesionales buscan en todo momento la mejor opción para su desarrollo.

Pero sí es de destacar y subrayar de forma palmaria que la investigación es algo de lo que nos podemos sentir orgullosos en la UJED, pues somos los líderes en este rubro en nuestra entidad federativa, lo cual es aún más digno de encomio si se tiene en cuenta la calidad de otras instituciones de educación superior en el estado que hacen esfuerzos que deben ser reconocidos en todo momento.

Para muestra de lo anterior basta un botón: En el Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación Durango 2018, las tres categorías en las que se reconoció ganadores -pues dos de ellas se declararon desiertas-, los galardonados fueron investigadoras e investigadores de la UJED. En el área de ciencias de la salud, Edna Méndez, Osmel La Llave, Ada Sandoval, Francisco Castellanos y José Salas, del Instituto de Investigación Científica, resultaron victoriosos con el proyecto denominado “Caracterización de factores asociados a la enfermedad de Parkinson: estudio de casos y controles”.

En el área de educación, ciencias sociales y humanidades, los laureados fueron Angélica Lechuga, María Sánchez, Martina Flores, Marisela Aguilar y Sergio Estrada, igualmente del Instituto de Investigación Científica, con el proyecto llamado “Implementación de una estrategia de identificación, sensibilización e intervención de la violencia experimentada por hombres y mujeres estudiantes duranguenses”.

Finalmente, en el área de ingenierías, desarrollo industrial y tecnológico, el primer lugar lo obtuvo Marina Núñez, adscrita a la Facultad de Ciencias Químicas, con el proyecto rotulado “Proceso eficiente de biolixiviación para la recuperación de plata a partir de minerales mangano-argentíferos”. De la misma forma, hubo presencia fuerte de la Universidad en las premiaciones a la mejor tesis de doctorado y a la mejor tesis de maestría, específicamente de Fernanda González (Facultad de Ciencias Químicas Gómez Palacio), Fernando Cardoza (Facultad de Agricultura y Zootecnia) y Manuel Zúñiga (Maestría Institucional en Ciencias Agropecuarias y Forestales).

Cabe mencionar que una buena cantidad de investigadoras e investigadores -entre los que se cuenta el que esto escribe- fueron reconocidos por su incorporación o ratificación en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Queda entonces la configuración de una Universidad consolidada para el corto, mediano y largo plazo, con retos y desafíos que, por igual, deben insertarse en la lógica de la política educativa del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en todo momento, al igual que el gobernador José Rosas Aispuro Torres, han mostrado la disposición de apoyar a nuestros centros universitarios. Que así sea.

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